Consejo: No le des tus verdaderos datos a NADIE

Durante un tiempo estuve trabajando en un call center. Un día estaba planeando con dos compañeras ir al cine pues esa semana coincidían nuestros días de descanso, Maite, que estaba sentada cerca de nosotros se apunto a salir con nosotros, lo cual no gusto a mis compañeras y he de decir que a mi tampoco mucho. Maite no era precisamente la compañera mas popular entre nosotros, no por nada en especial, pero desde que llego al trabajo no cayó simpática, sus temas de conversación siempre trataban de temas de corazón o de cosas de la tele como gran hermano y similares. Su vestimenta siempre era algo llamativa. No puede decirse que fuera una mala chica, simplemente no caía bien y nada más. Yo era de los pocos compañeros que la atendía como a cualquier otro compañero cuando solicitaba alguna ayuda en el trabajo.

Maite regresó de orinar con una sonrisa diferente a la que se le suele quedar después de follar, lo cual interpreté como que seguía teniendo ganas de guerra. Yo ya tenía la polla bastante flácida, pero se me puso dura cuando vi lo que traía en sus manos y me explicó su finalidad. Traía un plug anal y, según me dijo, lo había comprado para ir adiestrando su culito.

¿Alguna vez os han puesto los cuernos? Yo creía que a mí no, pero eso cambió hace tiempo, justo cuando mi mujer me contó que se había follado a otro mientras éramos novios. La muy puta me lo dijo como si por no estar casados en aquella época fuese justificable que me pusiera los cuernos.

Según dice ella, sólo fue un par de veces. La verdad es que la entiendo, porque a los dos nos gusta mucho follar y en aquella época nos veíamos poco por temas laborales. Nos gusta tanto el sexo que, después de saber que me ha sido infiel, estoy por proponerle follar con más gente. Sexo en grupo, ya sabéis, pero bueno, todavía no lo tengo seguro –si pudierais echarme una mano os estaría muy agradecido-.