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Orgía en el cine de mi mujer por mi culpa


  • Orgía en el cine de mi mujer por mi culpa. Sí, por mi culpa. Si me lo permitís, os voy a contar la historia de sexo real más deleznable que me ha ocurrido en esta vida. Y que sepáis que admito que me pongáis los adjetivos que os vengan a la mente, me los merezco todos. Solo deciros que, a raíz de esta orgía de sexo en el cine que me sucedió hace aproximadamente 15 años cambié mi forma de vida y me asenté formalmente con mi compañera. Intentaré ser lo más fiel a los acontecimientos que me sucedieron en aquel entonces, lo cual no me será difícil porque nunca me abandonan los fantasmas de aquel deleznable hecho.

    Hace 15 años, era un tarambana, que los fines de semana, me los pasaba de bar en bar, hasta acabar muy afectado, mientras mi compañera me esperaba pacientemente en nuestra casa, pues bien uno de esos fines de semana de mayo, estando muy afectado ya, no se me ocurrió otra cosa que aceptar una apuesta con dos caballeros de muy buenas formas a costa de un partido de fútbol. Nosotros andábamos muy mal de dinero, a causa de mis salidas, y vi una forma fácil de ganar algo de dinero, ahora como perdería no sé cómo iba a pagar esa deuda, y como está claro, me dieron un mes para pagarla si no la pagaba cada mes me subiría la deuda un 35%, como entenderéis, pasaron tres meses y como no pagaba, mi deuda se hizo desorbitada, impagable.

    Pasados esos tres meses un día cualquiera, aparecieron por mi casa y me dijeron que teníamos que hablar, gracias que no estaba mi mujer Vanesa, subieron y después de hablarme de muy malas formas, y de remirar mi casa, me transmitieron la forma de cobrarse la deuda, a lo sumo en 15 días.

    Después de 10 días, de no dormir, di con la forma de ejecutar el plan, que los prestamistas me explicaron con pelos y señales, les llamé y quedamos para el viernes de esa semana, y esto es lo que sucedió: al atardecer de ese viernes, le dije a mi mujer que se pusiera guapa que íbamos a echar unos tragos y unos pinchos a la laurel, mi mujer aunque extrañada, aceptó de muy buena gana, después de hora y media de potes y pinchos, Vanesa estaba ya con un buen puntillo, en principio ella quería volver para casa, pero la convencí para ir a un cine céntrico muy poco concurrido por lo antiguo que era, a ver el estreno de orgullo y prejuicio. Tomamos un último cacharro al lado del cine y aproveche para ir al baño, cuando salí del baño, Vanesa estaba hablando con un chico que parecía igual de achispado que ella. En cuanto yo me acerqué, el individuo se alejó, nosotros nos tomamos el pote y entramos al cine.

    Orgía en el cine con mi mujer y los prestamistas…

    Nos sentamos en la anteúltima fila del cine, en unas butacas, que no tenían reposabrazos, al poco entraron los prestamistas y se sentaron unas filas más abajo y con un gesto de cabeza, me dijeron que empezara, me fijé más a fondo en todo el cine y tan solo había otras dos personas en las primeras filas, lo cual dentro de lo que cabe me dejó más tranquilo y comencé con el plan prefijado por ellos.

    Vanesa parecía estar muy concentrada en la película, por lo que le empecé a hablar al oído en susurros diciéndole todo lo que le iba a suceder, que iba a ser la protagonista de una auténtica orgía en el cine. Al principio dio un respingo, pero luego me dijo, sí cariño haz de mí lo que quieras, estoy tal caliente que no me importaría tener una orgía en el cine aquí y ahora. Como me habían dicho los prestamistas, tenía un fular negro en mi bolsillo del abrigo, que se lo tenía que poner en los ojos, me pase a la última fila y mientras le hablaba guarradas le puse la venda, a lo cual ella no puso ningún reparo. Sin tiempo que perder se aproximaron los dos individuos y se pusieron a cada lado de Vanesa, y a mí me mandaron a la fila de más abajo de donde estaban ellos, el que estaba a la izquierda de mi mujer, empezó a manosear dulcemente por encima de su ropa a mi Vanesa, empezando por sus hermosos pechos, acto seguido cuando mi Vane ya estaba caliente, le desabrochó la blusa y con mucho tiento se la quitó, de seguido, metió la mano por debajo del sujetador y agarrándole de los pezones, primero una y acto seguido la otra las dejo libres y enhiestas a la vista de su depravada mirada, para de seguido empezando suavemente a agarrarlas, estrujarlas y por último palmearlas hasta que parecieron pimientos morrones, mi mujer por sus suspiros se corrió diciéndole que le encantaba.

    Agarrándole de sus enhiestos pezones, la hizo levantarse y colocándola frente a él le empezó a meter mano por debajo de la falda, empezando por sus hermosos muslos, para llegar hasta su braguita, después de jugar en el coño de mi mujer por encima de la braga, le fue metiendo los dedos por debajo de la misma hasta llegar a su coño peladito y por sus suspiros muy caliente, mi mujer se corrió casi inmediatamente, momento en el cual, metió su otra mano por debajo de la falda, y de un tirón le bajó las bragas, se las quitó y se las guardó, acto seguido, le dio la vuelta y poco a poco le fue bajando la falda y se la quitó, dejando a mi hermosa mujer completamente desnuda y expuesta, después de magrearle bien el blanquito y redondito culo de mi mujer, la agarró de los brazos y guiándola, la inclinó hasta el asiento delantero, hasta que casi sus tetas rozaban mi cara, acto seguido y con el culo y el coño de mi Vane completamente expuesto, empezó a magrearle las piernas hasta llegar a su húmedo coño, mi mujer se dejó hacer y abrió todo lo que pudo sus piernas para que las caricias fueran más íntimas, el individuo fue metiendo poco a poco sus dedos hasta casi meterle el puño entero. Para qué decir, mi Vane se corrió como en la vida la había visto. Con la otra mano le fue poco a poco mareándole y palmeando el culo hasta que se lo puso completamente colorado, no sé cuántas veces se corrió mi mujer, diciéndole que le gustaba mucho.

    Acto seguido, el individuo, la hizo enderezarse estrujando sus gloriosas tetas y la hizo sentarse entre medio de los dos, se bajó rápidamente pantalones y calzoncillo y pude ver su enhiesto miembro, cogió a mi mujer de los pezones y tirando de ellos guió su preciosa boca hasta su enrojecido miembro, mi Vane no lo dudó y se tragó su dura polla. Estando en esta postura mi Vane dejó expuesto su pelado coño y su sonrosado culo al individuo de su derecha, momento en el cual el individuo, empezó a sobar dulcemente su culo. Mi Vane, enervada por las caricias levantó su pierna derecha hasta apoyarla en su izquierda para así dejar completamente al aire su pelado coño y le prodigaran las caricias que tanto esperaba, el individuo no lo dudó un momento y mientras que con su mano derecha le metía sus cuatro dedos en el conocer quinto dedo fue directamente al agujerito del sonrosado culo, todavía virgen, ni que decir tiene, mi Vane se corrió espasmódicamente como una loca, yo creí que del semejante orgasmo que había tenido, le había mordido la polla mientras se la chupaba al otro individuo, gracias a dios no fue así. El tío de la derecha, mientras seguía follando con sus dedos el culo y el coño de mi Vane, sacó su otra mano y empezó a darle sonoras palmadas en el sonrosado culo hasta ponerlo como un fresón de rojo, ni qué decir tiene las incontables veces que se corrió mi Vane, su coño ya rezumaba líquidos sin parar, parecía una piscina.

    Después de un tiempo en esta posición, el individuo que le estaba follando su linda boca, con un gesto le mandó parar al otro, el otro sacó sus dedos de los súper dilatados agujeros de mi Vane, para acto seguido levantándole la cabeza de su enhiesta polléala agarró de los pezones, estrujándoselos, y con un acto de tirar de ellos, mi Vane se levantó ,y cogiéndole del colorado culo la guió hasta estar de frente pero de espaldas a él, se estiró todo lo que pudo en el sillón y la fue llevando para atrás hasta que el culo de mi Vane quedó perfectamente alineado con su enhiesta polla, cogió la mano de Vane y la obligó a agarrar su polla, mientras él le habría bien el colorado culo, Vane enseguida supo lo que quería el individuo y apoyó la cabeza de la polla en su coño, el individuo que no quería por ahí, le pegó un sonoro bofetón en el colorado culo, al ver que mi mujer no entendía por donde quería meterle su enhiesta polla, le soltó la mano de su polla, y agarrando las dos manos de mi mujer, la obligó a que se abriera sus coloradas nalgas al máximo, mientras el engrasaba su polla con saliva, una vez bien engrasada, fue acercando el culo de mi mujer hasta quedar parejo al agujero del caloyo fue bajando muy lentamente el colorado y abierto culo de mi mujer hasta su polla, una vez ya encasillada en su culo, le estrujó  las tetas y poco a poco consiguió taladrar el virgen culo de mi mujer, sintiéndose así penetrada, la vi llorar de dolor, la mantuvo en esta posición hasta que se calmara y su culo se dilatara, poco a poco agarrándole de las tetas la hizo subir y bajar, primero muy despacito para luego ir más rápido, hasta que a mi mujer se le pasó el primer dolor. Momento en el cual su mano derecha le penetró el coño, y su izquierda estrujaba sus bonitas tetas, mi mujer aceleró su ritmo de saca mete y se corrió, no sé, no tengo adjetivos

    De esa forma siguieron durante un rato, hasta que el individuo, soltándole las tetas, agarró una de las preciosas piernas de mi mujer, se la levantó hasta el sillón para dejar su coño al aire, sacó su otra mano del coño y se lo empezó a palmear, primero suavemente, pero al ver el gusto que le daba se lo palmeó sonoramente hasta dejárselo completamente colorado, mi mujer se volvió a correr escandalosamente, mientras decía que le gustaba mucho y que estaba disfrutando como una cerda, palabras textuales suyas, a la de no sé cuantas corridas de mi mujer y de tener el coño completamente colorado, el individuo le hizo levantarse de su erecta palay estrujándole las tetas la guió hasta el asiento del medio. Acto seguido se levantó, se puso enfrente de mi mujer, que estaba extenuada, y con un movimiento brusco, le abrió completamente las piernas y se las subió al sillón para dejar su colorado coño completamente al aire, y sin palabras agarró las manos de mi mujer y guiándoselas, él la obligo a palmearse el coño ya de por sí coloradito con brío. Si paraba la obligaba a seguir, al rato de estar asiera individuo, se subió a la butaca de mi mujer, permitiéndole que se siguiera palmeando, y apoyando su polla en la boca de mi mujer empezó a follarla por la boca, mientras martirizaba sus hermosas tetas. Así estuvieron hasta que el individuo se corrió en la preciosa boca de mi mujer.

    Momento en el cual se apartó de mi mujer y le hizo una seña a su compañero para que se colocara en su asiento, el cual raudo se colocó en su asiento.

    El individuo que se había follado a mi mujer por todos sus lindos agujeros, se marchó extenuado por el otro lado de la fila para no molestar a su compañero, ya que el otro se había hecho dueño de la situación y sin perder tiempo se había quitado los pantalones y agarrándole por la cabeza a mi mujer la guió hasta su rígida polla para que se la comiera entera, cosa que así hizo.

    Dos mulatos que se unen a orgía en el cine con mi mujer

    Mientras tanto, el otro individuo que yo creía había ido al baño a asearse, no lo veía salir por la puerta, y aquello no sé por qué, me hizo echar la mirada hacia las otras dos personas que estaban en las primeras filas, y allí estaba el individuo, explicándoles algo que yo no oía pero creía entender, y más cuando sacó dinero y se lo ofreció, a lo cual los otros asintieron, se levantaron y el individuo les guió hasta que se sentaron a la izquierda de mi mujer para que se unieran a esta orgía en el cine, les susurró algo y esta vez sí se fue al baño a asearse.

    Yo, os lo creáis o no, yo lloraba de la rabia, por el “precio” tan alto que estaba pagando mi pobre Vane, por mis desatinos.

    Volviendo a los hechos, os diré que mi mujer ahí seguía en la humillante postura en la que la habíamos dejado, chupando y chupando la polla del individuo, y ofreciendo su colorado culo a los dos mulatos a los que había pagado el otro individuo para que se unieran a la orgía en el cine. El mulato más cercano a mi mujer, viendo cómo tenía el culo de colorado mi mujer le empezó a lamer suavemente sus nalgas, lo cual aun extenuada como estaba, enloqueció de gusto otra vez a mi mujer, que inmediatamente alzó su pierna derecha para apoyarla en su izquierda, tal como lo había hecho la anterior vez. El mulato, viendo tal ofrecimiento, dejó el culo de mi mujer para lamer su colorado coño, cosa que mi mujer agradeció con una corrida inmensa, mientras el otro mulato acariciaba el maltratado culo de mi mujer.

    En esas estábamos, cuando silenciosamente paso por detrás de mí el otro individuo completamente aseado y con una preciosa videocámara en la mano, yo fui a hablar pero el individuo me tapó la boca y me susurró, “ya llegará tu turno”, y sin más se puso a grabar la humillante escena, que como protagonista principal aparecía mi mujer completamente expuesta y ultrajada.

    El otro individuo, con su erecto miembro ya chupeteado, imitando a su compañero agarro los pezones de mi mujer y retorciéndose los la obligó a levantarse poniéndola en la misma posición que su compañero la puso, le agarró las manos y obligándole a mi mujer a abrirse bien sus nalgas, le engrasó bien el coño y lo fue guiando hasta su verga. Mi mujer, a sabiendas de que se la iba a follar por el mismo sitio, se relajó, y se dejó llevar. El individuo le apuntaló la punta en su dilatado agujerito y mi mujer cabalgó sobre su polla hasta que se corrió no sé cuantas veces, al tiempo el individuo ya extenuado y a punto de explotarle estrujó las tetas, la levantó y la puso como el otro en el asiento del medio y rápidamente, porque estaba a punto ya de explotarse subió al asiento y se corrió en las coloradas tetas de mi mujer obligándola acto seguido a chupársela hasta que quedo bien limpia, mientras tanto uno de los mulatos bajo las órdenes del otro individuo se sentó en el lugar que había dejado libre su compañero, que ya había cogido camino del baño.

    Qué deciros de lo siguiente que paso con mi mujer en esta orgía en el cine, más de lo mismo pero mucho más dulcemente, aunque en honor a la verdad, os he de decir que tenían unas pollas bestiales, y para no irritarle más el culo de como lo tenía, le follaron el coño, eso sí, sin contemplaciones y mi mujer tuvo los mejores orgasmos de toda la noche, para acabar le sacaron las enormes pollas y se corrieron justo fuera de su colorado coño.

    Yo creí que el suplicio de mi mujer había por fin acabado, pero tonto de mí, el que grababa se acercó a mí y hablándome en susurros, me obligó a hacerle a mi mujer el acto más deleznable.

    Sintiéndolo mucho tengo que deciros que aunque era un hecho deleznable contra mi mujer, me excitó, ya que en el 90% del tiempo yo quiero creer que mi preciosa mujer disfrutó como nunca lo había hecho, pero bueno, vamos al grano, me obligaron a sentarme a la derecha de mi mujer que estaba desfallecida del ejercicio que había hecho, yo suavemente acariciando su irritado y colorado coño la volví a despejar, y sin quitar mi mano de su húmedo coño, con la otra la le guie su cabeza hasta mi enhiesta polluela al notarla abrió la boca, y me la chupó con fruición como hasta ese momento nunca lo había hecho, en poco tiempo estaba que me corría de gusto, así que le levante la cabeza, y agarrándola de la cintura la levanté, la puse de espaldas a mí, y agarrándole sus manos la obligue a que se abriera sus coloradas nalgas, ella conociendo de antemano lo que iba a pasar, agarró mi polla y mientras con la otra se abría el súper dilatado ojo del culo, fue reculando hasta estar en posición y sin yo decir nada, se la apoyó en el culo se la metió de golpe, cuando la sentí toda dentro, le agarré las dos piernas, se las levanté y se las separé, quedando completamente expuesta a la cámara que la grababa incansablemente, ella mientras se movía para adelante y para atrás, se llevó una mano al coño y jugando y corriéndose se fue metiendo los dedos, hasta yo sentir que se estaba follando el coño con su mano totalmente dentro de él, de lo dilatado que lo tenía, como os podéis suponer con estas maniobras me corrí como un loco dentro de su culo, ella a su vez también se corrió, se levantó poco a poco ella sola y dándose la vuelta se agacho y fue buscando mi polla hasta que la encontró, me la succionó de tal manera que me corrí de nuevo dentro de su boca. Para cuando ella se sentó en su asiento, ya no quedaba nadie en el cine, todo había acabado.

    Como pude, le ayude a ponerse su ropa, menos las bragas que se las habían llevado los prestamistas como recuerdo. Justo cuando acabé se encendieron las luces del cine, nos arreglamos como pudimos en el baño y la pude llevar de milagro hasta casa, de lo exhausta y medio pedirlo que aún estaba. La tumbé en la cama, la desnudé, la tapé y se quedó dormida de golpe.

    No hemos vuelto a hablar más del tema, pero al tiempo y sin recordar aquel día que no sé ni si se acuerda ella, zalameramente le propuse tener nuevas experiencias, y aunque al principio dijo que no, poco a poco llegué a ella y os puedo decir que quince años después de aquel deleznable acto hemos tenido innumerables experiencias, siempre morbosas, pero siempre con el consentimiento de los dos. Aunque realmente toda aquella orgía en el cine en la que mi mujer fue la protagonista ella no mostró ninguna resistencia, limitándose a disfrutar como nadie. Pero bueno, esas son otras historias de sexo, y si os interesa que os las relate en otro relato XXX no tengo ningún problema en hacerlo, solo tenéis que pedírmelo. Y si os ha gustado este relato porno de la orgía en el cine de mi mujer, también me gustaría saberlo.

    Atentamente Eduardo.

    Orgía en el cine de mi mujer por mi culpa
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