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Zofia Prisionera y Maniatada 2


  •  Anteriormente…

    La sesión de sexo entre Claudio y Zofia sigue. Ahora con más correas, collares y nalgadas.

    Claudio abrió, de una patada, la puerta de la habitación. Las ventanas cerradas le hacían que la misma estuviera bastante oscura. Sobre su hombro, como si fuera una bolsa, cargaba a Zofia. Con la boca tapada, las manos atadas detrás de la espalda, sin bombacha/bragas ni calzado.

    Zofia dio un vistazo a la habitación. Junto a la puerta una mesa con unas correas, pañuelos, esposas y unas cajas. Contra la pared de la izquierda, apenas entrar, una cama y al lado una colchoneta en el suelo. La pared de enfrente estaba, en una gran parte, acolchada y tenía clavada una serie de argollas y barras horizontales y verticales. Contra la pared de la derecha, en frente de la de la cama, había un potro de gimnasia. Y en el suelo del centro varias argollas y, también, en la sección del techo encima.

    Claudio le desato las muñecas. Solo para llevarla al centro de la habitación, hacerle levantar las manos y volvérselas a atar pasando la correa por la argolla del techo. Después hizo lo mismo atándole los tobillos y pasando la atadura por una argolla del piso.

    La rubia estaba totalmente a merced de su compañero. De pie, con los brazos extendidos e incapaz de moverse.

    Claudio se paro delante de él y, mientras le tocaba los pechos, dijo “Ahora sí que estas a mi merced”. Acto seguido le quito la mordaza y beso los labios. Se ubico detrás de ella.

    Veamos que tenemos aquí– Le toco el trasero-mmm…me gusta-Le metió la mano debajo de la falda y le apretó y pellizco las nalgas-¿Te gusta?-Ella asintió. Le daba cosquillas.

    Al momento paso a tocarle el pubis, también metiendo la mano bajo la pollera.-A ver si esta húmedo-Introdujo un dedo dentro de la vagina, haciendo gemir a Zofia.-Todavía no.

    Se ubico delante de ella y apoyo sus manos sobre el pecho.- ¿Sabes? Tengo ganas de probar tus pechos– La chica se pregunto como lo haría ya que estaba atada y con la remera puesta, tendría que desatarla para quitársela.

    No fue necesario. Ya que se dirigió a la mesa para tomar unas tijeras, y como si nada, cortarle la remera verticalmente y después en torno a los brazos para dejarle el torso descubierto. Acto seguido le quito el corpiño/sostén. La rubia hizo un sonido de protesta por sus remeras hecha jirones a lo que su compañero respondió que “No te preocupes. Te comprare otra.

    Dedico un buen rato a acariciarles los senos, morderlos y succionarlos con fuerza. “Tienes unas tetas ricas. Pero pueden saber mejor.”. Se retiro y volvió un momento después con un recipiente…tenía chocolate liquido. Derramo un poco en los pezones. La chica sintió el frió del dulce y los pezones poniéndose duros. Después la lengua de el retirándole el chocolate y mojándolos con su saliva. Le daba calor y la iba excitando.

    De un tirón le bajo la falda para después cortarla con una tijera. Ahora le debía remplazar dos prendas. Le quito la mordaza de la boca. Con lo que ella pudo hablar.

    La verdad que estoy a tu merced Claudio.

    -Cierto. Pero de ahora en más te comportaras como mi prisionera y yo seré tu carcelero, Amo o lo que se te ocurra. Pero quien está al mando aquí soy yo.

    Como tú quieras Mi Amo y Carcelero.

    El Carcelero volvió a bajar su mano hasta el pubis de la Prisionera para masturbarla mientras le chupaba las tetas. Ella gemía (“Si, si, si…ah, ah, ah”) y se humedecía mas. Saco el dedo de dentro de ella y lo lamió (“Tienes un sabor fuerte”). Volvió a introducirlo dentro de la vagina, para sacarlo, y hacer que la Sumisa probara el sabor de su propio sexo.

    Cuando llevaba un buen rato masturbándola le desato las muñecas y pies. Ella agradecida ya que empezaba a molestarle la posición.

    Al piso Perra-Le ordeno. A lo que obedeció. Para que él le pusiera un collar al cuello y una correa.

    Dio un pequeño recorrido junto a cada objeto de la habitación. El Carcelero de pie explicando cada cosa y la Prisionera moviéndose en cuatro patas guiándola con la correa.

    Te diré para que es cada cosa.-Señalo en dirección a la cama-La cama es para hacer el amor en forma más “convencional”. Y la colchoneta para cuando, de ganas, de hacerlo en el piso. -Al pasar junto a la mesa- En la mesa hay un monto de juguetitos con los que nos divertiremos. Y el potro y las pared acolchada para tenerte bien sometida.

    ¿Que haré contigo? Hay tanto para elegir. Y esas tetas lindas que tienes.

    No es mi culpa ser tan linda.

    Presumida.

    Jajaja.

    El Amo se quedo pensativo por un rato hasta que por fin se decidió. Hizo que la sumisa recostara su torso, boca abajo sobre el potro de gimnasia, con los pies en el suelo. Y ato las muñecas al potro. El contemplo como quedaba expuesto su trasero y vagina.

    Se ubico al lado de ella y comenzó a darle nalgadas.

    ¿Sabes por qué te doy nalgadas?

    Ah…no…ah…ah…

    Para castigarte por las, seguro, muchas cosas malas que has hecho en tu vida.

    ¡Sí!…ah…soy una chica…ah…muy mala.

    Exacto. Una guarra entregada. ¡Confiésalo!

    ¡Siii! Castígame…ah…así…ah…ah…ah…porque soy una puta…ah…una perra…ah…una zorra…ah…

    Claudio azotaba, con la mano, una nalga a la vez y alternando cada tanto. Zofia gozaba con el juego de ser “castigada”.

    Eres muy mala.

    Soy muy mala.

    Puta.

    Soy una puta…ah…soy tu esclava…ah…castígame…ah.

    ¡Soy tu amo!

    Soy tu sumisa…ah… ¡hazme tuya!…ah… ¡soy tuya!

    El se excitaba y ella se humedecía. La Esclava alcanzo a ver como se abultaba bajo su pantalón. De pronto el grito “¡No aguanto más!”.

    Para acto seguido bajarse la ropa y dejar al descubierto su pene erecto y firme (por segunda vez). Y por segunda vez la penetro por la vagina. Esta vez con más fuerza, apoyándole las manos en la parte baja de la cintura. Mientras le gritaba lo puta que era y ella le daba la razón.

    Evidentemente estaba tan excitado que no tardo en acabar y, por segunda vez, derramar su semen dentro de la vagina.

    Cuando se separo de ella la desato. Zofia noto como sudaba su frente y suspiraba. Ella, entre risas comento.

    Jajaja…No esperaba que pudieras eyacular dos veces en tan poco tiempo.

    Es que eres una muy buena perra.

    Lo hago lo mejor que puedo. Ahora mismo tengo el corazón a mil, ardo por dentro y los pezones bien duros– Había entrado en calor y sentía su corazón golpeando con fuerza dentro de su pecho. Todavía le quedaba energía para mucho mas.

    Bien. Pues ahora serás aun una mejor perra.

    Se volteo y fue hasta la mesa donde tomo algo. Para volver con las manos detrás de la espalda. Besó los labios la chica. La mujer cerró sus ojos para enfocarse en los labios de él.

    Cuando el beso terminó supo que llevaba detrás de la espalda. Un bozal, de esos que son una bola con correas. Se lo puso en la boca. Lo miró algo sorprendida (o eso pareció ya que el objeto resaltaba sus ojos).

    Ahora serás una mejor Perra…y Esclava-Mientras la tomaba del brazo y la llevaba contra la pared acolchada. Donde le ato las muñecas y tobillos en las argollas con el pecho contra la pared.

    Cuando por fin estaba inmovilizada con algo que se asemejaba a una fusta…

    Ahora sí que estas a mi merced y que eres toda, toda mía.

     

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