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Una Compañera de Lujo 2


  • Anteriormente en “Una compañera de lujo

    Era un hombre de unos 30 años y soltero, nada fornido, que acostumbraba usar lentes y llevar la barba de dos o tres días de largo.

    Había quedado con un amigo para “pasar un rato” con una conocida de él. Una mujer de gran belleza, atrevimiento y pechos muy generosos. Para ello, y que la experiencia fuera más particular, su amigo le ato las muñecas a los apoyabrazos de una silla y los tobillos a las patas, también le amordazo. Tras terminar su amigo se retiro y, por un momento, el quedo allí expectante. Menos de un minuto después ingreso ella.

    Su amigo la había descrito como de “Exquisita belleza y pechos de 110 cms de talla” ni eso ni otra descripción haría justicia. La mujer que acaba de entrar era bellísima, de rostro y mirada muy femenina, un cuerpo de ensueño y unos senos imposibles. Vestía una prenda de cuero negro que cubría su cuerpo desde el cuello para abajo. Resaltando todas sus curvas y figura y, ni hablar, de sus pechos redondos.

    Lentamente se acercó a él, mientras escuchaba el sonido de los tacones aguja de sus zapatos con cada pisada, hasta quedar un metro delante suyo. Le dedico una linda sonrisa y se encorvo lo suficiente para casi quedar su rostro a la altura de él. La visión de sus tetas tan cerca, que destacaban más por tener el torso casi en horizontal, lo excito y le dio ganas de desatarse y tomar su cuerpo.

    -Hola.-saludo la mujer-Me llamo Ina. ¿Cómo te llamas tú?-Naturalmente el no contesto al estar amordazado-Ahh…cierto que no puedes hablar-Simulando un expresión de sorpresa-. Y, si no puedes hablar, tampoco puedes moverte, oponerte o cualquier otra cosa. En pocas palabras…estas a mi merced-Dicho eso le guiño un ojo y soplo un beso.

    Se paro delante de él y separo un poco los pies. Comenzó recorriendo, con sus manos, la parte baja de su espalda hasta su cintura y, después, la cadera y piernas. Mientras iba arqueando su cuerpo un poco hacia adelante. Se movía de forma sensual. Es estaba extasiado contemplando ese bello cuerpo, con ropa ajustada, moviéndose delante de él. Como recorría su cuerpo con las manos, movía las caderas y le miraba con cierta lujuria.

    Se acerco a él y le pregunto “¿Te gusta?”. Respondió asintiendo con la cabeza. Cuando se dio vuelta, dándole la espalda, y encorvándose hacia adelante. La visión de su trasero, resaltando por su ceñida prenda de látex, Aumento su excitación y la erección. Y mucho más cuando se sentó en sus piernas y comenzó a frotar sus nalgas contra las mismas. Los ojos del hombre se pusieron en blanco y hecho la cabeza hacia atrás ante semejante actuación. Tras un rato Ina se pudo de pie y lo miro fijamente.

    -Creo que tienes calor allí abajo.-Por “allí abajo” se refería a su entrepierna- Se acerco para desabrochar su pantalón y, con un dedo, bajarle el cierre y la ropa interior. Su pene quedo a la vista y totalmente erecto en posición vertical.

    La mujer lo miro con interés y sentencio-Firme, dura y de bue tamaño…como me gustan-.

    Le soplo un beso y volvió a sentarse sobre sus piernas, apoyando sus manos sobre las del. Esta vez se sentó un poco más atrás y presiono el pene entre su trasero y el abdomen de él. Su amante emitió un gemido, algo silenciado por la mordaza, cuando Ina comenzó a frotar sus nalgas contra el pene estimulándolo. Cuando se acomodo para que el miembro quedara entre sus dos nalgas, y moviendo la cadera de adelante hacia atrás, volteo la cabeza y le pregunto.

    -¿Creíste que podía masturbarte con el trasero?-El hombre negó con la cabeza.

    La particular masturbación siguió por un buen rato, frotándole el pene con el trasero. Tras un buen rato, de gran placer, Ina se puso de pie y comento.

    -Ah…El látex será sexy, pero da mucho calor.-Tras lo cual, lenta y lujuriosamente, desnudo su torso. Ahora solo tenía ojos para esos senos enormes, firmes y redondos. Su forma, sus pezones, su enormidad lo tenían absorto haciendo que no prestara atención a otra cosa-Ahora estoy más cómoda y fresca…uh… ¿Continuamos?-Espero unos segundo hasta que se dio cuenta de la forma, embobada, que miraba su pecho. Dedico un rato a jugar un poco agachándose y poniéndose de pie, moviendo su torso rápidamente. Se reía por la forma en que con su mirada seguía el movimiento de sus pechos.-Que “raro” ¿Por qué le gustan tanto mis pechos a los hombres?-se pregunto en tono irónico-y las mujeres-agrego.

    Se arrodillo delante de su amante y puso su miembro viril entre sus mamas. Acto seguido, con las manos, empezó a subirlas y bajarlo para masturbarlo. El afortunado amante solo pudo emitir un largo gemido. Cerró sus ojos para centrarse en la sensación de su pene entre esas tetas grandes, blandas y cálidas.

    La Compañera sentía ese miembro duro rozándole la piel mientras se mordía el labio inferior. En un segundo momento probo con mover un pecho hacia arriba y el otro hacia abajo. En un tercer momento subía los pechos, ambos a la vez, hasta rodearle el glande con las tetas. Durante unos segundo hacia la mayor presión posible con las manos para, acto seguido, separarlos un poco y bajar para volver a subirlos. Subir, presionar, bajar, subir, presionar, bajar, subir, presionar, bajar, etc.

    -No todas las mujeres pueden hacer una buena masturbación con senos, “paja cubana”, “paja rusa” o como quieras llamarle.-Lo miro a los ojos y agrego-Y menos hombres pueden disfrutar de una ¿No? Hay que tener unas buenas tetas…y un buen pene también ayuda.-

    En el momento en que su compañero se agito un poco comento “Creo que ya estas a punto”. Le rodeo el miembro con sus senos y presiono, apenas moviéndolos, hasta que llego. Finalmente descargo su semen entre sus tetas en los segundo que duro la eyaculación. Expulsando pequeños chorritos de semen que empaparon, inclusive, encima de su pecho y bajo su cuello.

    Al expulsar la última gota Ina se puso de pie y recorrió con la punta de los dedos, índice y medio de la mano derecha, desde la base hasta la punta del pene. Fue a buscar unas servilletas con las que limpio el semen de su piel. Cuando se dispuso a limpiar el miembro comento que “Creo que aún queda un poco”. Tras lo cual lo masturbo con la mano, con la servilleta entre los dedos y el falo, lo cual hizo que volviera a eyacular un poco. Acto seguido limpio con el papel y lo desecho.

    Le quito la mordaza de la boca y lo miro fijamente. La erección iba disminuyendo.

    -¿Como la pasaste?-

    -Muy, pero muy bien. Fue explosivo.-respondió mientras miraba absorto su femenino rostro. Y después sus tetas desnudas a centímetros de su rostro.

    -Fue divertido “torturarte”-Le dio un beso en la frente, extremadamente tierno.

    Tras desatarle las muñecas y tobillos, el hombre se puso rápidamente de pie y, sin previo aviso, la tomo del rostro y le dio un largo beso en los labios. Inclusivo introdujo su lengua y toco la de ella. Tras separarse se quedaron mirando fijamente.

    El estaba agitado y su frente empapada de sudor. Contemplando el desnudo torso de ella, desde su lindo ombligo hasta sus generosos senos. Ella también estaba acalorada el látex había hecho que su piel desnuda estuviera algo sudada. Mirando a su amante y su miembro, ya no erecto.

    Dedicaron unos momentos para volver a poner la ropa en su lugar, subir el cierre del pantalón y cubrirse con la prenda de látex tan erótica.

    -Reitero, querido mío, que tienes un pene precioso y que me encanta hacerlo contigo.-Mientras se alisaba el cabello.

    -Y que tú tienes una cara preciosa y unas tetas enormes, redondas y firmes. También me gusto hacerlo contigo.

    -El placer es de ambos.

    -No lo dudo, cariño-Sonrió y volvió a darle un beso en la frente.

    La Compañera se retiró para darse una ducha. Al terminar, y antes de retirarse, él la observaba alejarse en dirección a la puerta…de repente le habló.

    -¿Cuando nos volveremos a ver?-

    -Algún día supongo…es muy divertido tenerte a mi merced.

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