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Sexo telefónico con una escort


  • Hola amores, ¿qué tal?. Hoy me he levantado pronto, casi no podido pegar ojo de la experiencia tan pasional que tuve anoche con uno de esos hombres que saben lo que quieren en el sexo, pero que además buscan nuevas experiencias. Y ya lo sabéis, a través de la línea erótica se puede aprender mucho, más de lo que podáis imaginar. Además de gozar, como fue este caso que disfrutamos los dos.

     No parecía ser una noche muy movidita, había partidos de fútbol, y hasta que no acaban, no suelen llamar muchos hombres para quedar, sin embargo más de una mujer si aprovecha para que tengamos algo más que una conversación caliente a través del teléfono erótico.

     Pero en fin, al grano, eran más o menos las doce de la noche cuando sonó mi teléfono caliente.

            Hola preciosa. ¿Tan tarde y atendiendo llamadas de chicos malos como yo?

            Hola cielo, no es tarde, es una hora bruja, la mejor para las chicas y los chicos malos, como tu dices.

            Bueno, es que yo creo que los que son menos viciosos están ya en la cama, sin embargo yo que me considero un apasionado del sexo, de las mujeres y de tener todo tipo de experiencias posibles, pues prefiero la noche.

            Me parece genial, pero yo voy un poquito más allá. Cualquier momento del día o de la noche, es bueno para estar caliente y poder compartirlo.

            También tienes razón, yo de hecho me levanto siempre empalmado, pero bueno, al rato se me pasa, y si no, ya sabes, los cinco deditos y los pensamientos en un cuerpo como el tuyo.

            Vaya, gracias.

            Si chica, es que llevo viendo tus fotos desde ayer y me apasionas, tienes una carita de mujer perversa.

            Es que lo soy; perversa, pícara, sensual, juguetona y siempre con ganas.

            Pues en lo de las ganas somos iguales. No sabes las que tengo ahora, espero que me sorprendas.

            Bueno, eso no será posible si no pones de tu parte.

            Yo soy muy obediente, me dejo llevar por las mujeres expertas.

            Lo soy. Te aseguro que lo soy, además el año pasado lo dediqué a aprender las técnicas más exóticas que puedas imaginar. Si, pasé un año por oriente, me hice intima de una gueisa de verdad. Regenta un club para hombres de mucha pasta, y no sabes lo que son capaces de hacer las chicas que trabajan allí.

            ¿Las putas?

            Yo no las llamaría así. A pesar de que sí, cobran por su servicios. Son verdaderas diosas del sexo.

            A mi es que no me van esas cosas espirituales. No las entiendo.

            No sólo son cosas espirituales, son también técnicas para hacer gozar.

            ¿Cómo por ejemplo?

            Buff, hay mil maneras, a mi me entusiasma realizar el “el carrete filipino”.

            Eso me suena a meter bolitas por el culo.

            Nada que ver, es mucho más que eso. Además el culo no interviene. Es una técnica sólo para hombres atrevidos.

            Yo lo soy, he probado muchas más cosas que los demás. Y por cierto me las han enseñado las putas.

            El carrete filipino sólo lo practican las putas de allí.

            Entonces tiene que estar bien.

            ¿Te dejarías atar la base del pene con un hilo?

            Bueno, si es con un hilo, no creo que pase nada, ¿pero como es?

            Pues el camino de la sensación más placentera que puedas alcanzar. Si quieres probamos.

            Vamos allá. Pero antes, y para calentar más el ambiente, dime como estás ahora.

            Pues no es broma, pero me estaba ya tocando un poquito mientras recordaba mis experiencias por oriente.

            Vaya, qué rápida, igual que yo, que con esa voz tan sexy me has puesto muy cachondo.

            Pero si lo que quieres saber es como estoy vestida, pues te diré que tan sólo con unas braguitas negras, vivo en un ático y estos días no hay quien aguante el calor.

            ¿Y con los melones colgando?

            Si. Me encanta estar así.

            ¡Mi madre! ¡qué mujer más sexual!

     La verdad es que era uno de esos hombre directos, que no se andaba con muchas vueltas a la hora de hablar. Decía lo primero que se le venía a la cabeza. Un poquito macho ibérico y con muchas ganas de pasarlo bien.

    Yo recordaba mis días por los países más lejanos, mis experiencias,  además leía libros de sexo de por allí. Estaba deseosa de poner en práctica algunos de mis conocimientos, pero no estaba segura de que aquel hombre fuera mi mejor opción. Aún así, lo iba a intentar.

           No te mentiré si te digo que ya me he sacado la polla y me he bajado el pantalón.

           Perfecto, ahora mejor que te lo quites del todo.

           Claro, claro, pero tu mientras sigue diciéndome cosas.

           Yo no callo cielo, quiero saber como la tienes de erecta.

           Pues casi del todo, me pones a mil y además espero que me cuentes esa técnica china.

           No es china, pero da igual, la practicaremos.

           Bien, bien, estoy dispuesto a hacer lo que me digas, con tal de gozar al máximo, lo que sea.

           Bien, pero ahora deseo pasar mi lengua para comprobar que se pone dura del todo, que sea como una barrita de chocolate que lame sin cesar.

           Um, eso me pone, es tuya.

           Me encanta oír esa frase. Me hace sentir poderosa, además de afortunada. La cojo con las dos manos y mirándote a los ojos empiezo también a comértela.

           Pues tienes un buen falo por delante.

           Ahora sólo el capullo, me gusta entretenerme con él, lamerlo con fuerza, con intensidad, que notes mi fuerza.

           Ya ves que si la noto, ahora es cuando se me pone rojo.

           Bien pero mis manos se deslizan hasta llegar a tus huevos, los acaricio.

           Buff, no pares.

           No lo hago amor. No podría, necesito que vayas tapando todos mis agujeros. Todos.

            Bien, bien, vamos a tu juego.

           ¿Tienes un hilo fino a mano?

            ¿Uno de coser?

            Si, puede servir.

            Pues lo único uno de esos paquetitos que robo de los hoteles, siempre arraso hasta con la cestita.

            Saca un hilo, please.

           Huy, huy, a saber que me irás a hacer.

            Tu tranquilo.

            Pues menos mal que lo tengo a mano.

            Bien, bien, perfecto, mientras te la sigo poniendo dura con mi boca, mis manos en tus huevos, átalo en la base del pene, abajo del todo.

            ¿Qué?

            Si, hazme caso. Tu pasa el hilo alrededor.

            Pero chica, que eso duele.

            Verás como no, pásalo y empieza a apretarlo.

            Si me duele lo dejo

            Aguanta un poco amor. Me pone cachonda que lo hagas, me estoy pasando ahora mis manos por las tetas.

            Pues mientras estiro quiero lamerlas, son preciosas.

            Si, dales caña.

            Mucha, te las agarro, las cojo con fuerza, meto mis dedos entre los pezones, y con lo que sobresale succiono.

            Uff, estoy empapada, lo que te dije, necesito que vaya tapando agujeros.

            Pues yo estoy dispuesto a una buena cabalgada.

            Ven, ven, ponte encima. Y no sueltes el hilo, lo tienes que tener bien atado.

            Lo tengo, se me está inflando la polla, los huevos, se concentra todo.

            Vamos bien, tu harás lo que yo diga, pero no dejes de estirar. Ahora, si, me abro muy bien para que me penetres.

            Allá voy cielo. A follar con la polla atada!

            Vamos, todo lo que puedas dentro.

            Te voy a reventar, reconozco que soy un poco bestia follando. No pararé.

            No lo hagas, estoy muy dilatada, me quiero correr contigo a la vez.

            Ya, pero con el hilo puesto, no sé.

            Yo te diré cuando tienes que soltarlo, dame caña por favor.

            Si, ahora si que no paro de bombear. Te agarro el culo con una mano, te traigo más hacía mi. Eres muy manejable y tienes un coño delicioso. Luego te lo comeré un rato.

     Nunca puedo estar sin mi consolador a mano. Para esta ocasión cogí uno eléctrico y le fui metiendo velocidades poco a poco. Él no paraba de gemir, notaba como su corazón se aceleraba, su voz se entrecortaba y no dejaba de estirar del hilo tal y como le decía. Follaba como un león mientras me comía las tetas.

            Joder Rocío, que bien te mueves, eres como una buena zorra.

            En la cama si lo soy.

            Se nota que has aprendido mucho, sabes como moverte para que mi polla invada cada rincón de tu coño.

            Si, eso quiero, sentirla bien dentro y luego notar tu semen por todas partes.

            No podré correrme así. El hilo me lo impide.

     –       Sigue follando cariño, yo te diré cuando debes soltarlo.

            Esto es increíble, siento un placer extraño, con muchas ganas de soltarlo todo e invadirte con mi corrida.

            Eso necesito, un buen polvo como este. Yo cada vez estoy más cerca de correrme, sigue dándole duro, todo lo que puedas.

            Eso hago, pero te voy a destrozar a pollazos. Y joder, el culo lo tienes ya tan rojo que me dan ganas de meterte un dedito.

            Hazlo, no te cortes, hazme lo que desees, yo empujo ahora con fuerza, acelero más el ritmo.

            Si, así, así, si.

            Más fuerte!

            Más, si!

            Follamé como a una perra en celo.

            Lo hago, pero ya me llega y me duele, ahora si me sube.

            Bien, cuando vayas a correrte suelta el hilo.

            Si, si, si, me llega.

            Suelta!

            Yaaaaaaaa!

     Me tuve que despegar el teléfono erótico de la almohada, donde lo tenía en manos libres. Los alaridos se escucharon con una fuerza brutal, casi lloraba de tanto placer mientras no dejaba de agradecerme el polvo y la manera de hacerlo. La técnica había funcionado. Era como un surtidor, no paraba de correrse, estaba entre asustado y disfrutando de un placer inmensurable.

     Justo en esos momentos fue cuando además del consolador le di fuerte a mi clítoris. Mi orgasmo fue de los que no tengo todos los días, espectacular. Él continuaba jadeando de placer.

            Rocío, esto que es? No ha sido un polvo, ha sido como tocar las estrellas, me tiembla todo el cuerpo, y no dejo de sentir un gustazo indescriptible.

            Me alegro amor, yo también he tenido un buen orgasmo. Tus gritos lo aceleraron.

            Buff, ¿y cómo cuento yo esto a mis amigos? Estoy como en una nube.

            No lo cuentes, será nuestro secreto.

            Vale, vale, pero querré más.

            Conozco más técnicas que te harán sentir igual de bien.

            Esta me encanta, ya te dije que yo pruebo de todo. Me has embrujado. Que placer.

            Y el mío.

     Nos despedimos, apenas si podía pronunciar palabra, estaba k.o. Y a mi después de follar me gusta una ducha. No sin antes quedar para dentro de una hora y seguir con lo que fue una lujuriosa noche de pasión.

    Carla Mila

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