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Hola, como recordarán, soy masajista, y este relato XXX sucedió hace algún tiempo. Resulta que llegó mi prima con su hijo y la novia de este, porque mi sobrino se sentía muy cansado, y me pidió darle un masaje, a lo que sin problema alguno accedí, quedándose profundamente dormido. Platicando con mi prima, resulta que la novia de mi sobrino, según ella, se quejaba de un dolor de cadera, por lo que le pedí que se acostara bocabajo, y entre platica con mi prima y ella misma le fui masajeando la cadera, pero tuve meter una mano debajo del vestido que llevaba, y mientras le frotaba el aceite metí mi mano dentro de su pantaletas, y al tocarle en medio sentí que levantó levemente la misma, preguntándole si le dolía, pero apretaba mucho los glúteos, y sin decir nada metí un dedo en su ano… soltando un leve quejido, pero me permitió que le dejara el dedo adentro. Le fui penetrando poco a poco hasta el fondo mi dedo, y como estaba de frente a mi prima, ella nunca pudo ver lo que le estaba haciendo a su nuera. Esta empezó a mover más la cadera, y ya caliente porContinuar leyendo »

Amantes de los culos sucios Salíamos de la fiesta un tanto ebrios y excitados. Mi mujer me susurraba al oído mientras caminábamos hacia la casa: “papito, esta noche me vas a culiar rico mientras yo le chupo el culo a Tencha que nos debe estar esperando haciéndose la dormida”. “Claro mamita”, respondí yo,  “pero también tengo ansias de tu culo y de tu mierda”. Tencha era nuestra criada, una mujer de 50 años con un culo enorme, unas tetas grandes y un clítoris descomunal, como una pequeña verga. Hacía rato formaba parte de nuestras inclinaciones sexuales, de nuestro vicio por el sexo, por los culos, por la mierda. Cuando llegamos nos fuimos directamente a la alcoba de Tencha. Aparentaba dormir bocaabajo, con una pierna recogida y muy abierta. Podíamos verle el ojo del culo con pequeños grumos de mierda. Mi mujer se abalanzó sobre Tencha y empezó a chuparle el culo. “Acaba de cagar y no se ha limpiado el culo”, dijo mi mujer excitada. “Dame esa lengua sucia”, le dije a mi mujer que me la ofreció con prontitud. Saboreé la lengua y me deleité con los pedacitos de mierda que se habían adherido a ella. Mi mujer siguióContinuar leyendo »

La noche de tu cumpleaños tenía que ser especial, como te lo mereces mi vicioso marica. Me habías dicho que querías comer mierda de negro y por eso te traje a este semental africano. Si, es el negro José, el gigante de 1,95m de estatura, al que tú tantas veces habías anhelado chuparle el culo y sentir su enorme verga penetrando tus intestinos. El negro está desnudo bajo su abrigo. Se lo quito y una mole imponente de carne y músculos aparece frente a ti, mi marica vicioso. ¿Ves la verga? Está llena de requesón. Son 26 cm de carne sucia y negra, impresionantemente gruesa, con una cabeza enorme, como un hongo rojo-oscuro. Eso, mi marica vicioso, chúpale la verga al negro José, come su requesón, es el aperitivo del gran plato que engullirás  más adelante. Mientras tanto yo coloco una pequeña escalera para estar a la altura del negro. El negro coge mis huevos y los masajea con sus manos grandes. Nos besamos, nos damos lengua…De pronto, siento que uno de sus dedos gruesos se introduce en mi culo. Me dedea fuerte y nos seguimos dando lengua. Escucho el ruido que hace tu boca, mi marica vicioso, al absorberContinuar leyendo »

“¡Oh, amor, eres una puerca sucia!”, le dije, y volví a meter mi lengua en lo profundo de su boca viciosa que olía y sabía a culo. “Tú también eres una marrano, mi marrano, porque te gusta el olor y el sabor que traigo”, respondió, mientras masajeaba con una mano mis pelotas y mi verga dura por encima de mis calzoncillos blancos. -¿Culo de macho o de hembra, amor? –pregunté. -De hembra, -respondió, sin dejar de penetrar su lengua sucia en mi boca, hambrienta de su aliento y sus sabores. Ella venía de la fiesta de su amiga Felicia, una linda y madura lesbiana, a cuyas reuniones también asisten homosexuales y unos pocos tíos de vergas enormes. Allí, en medio de bebidas espirituosas, se abandonan a sucias prácticas colmadas de placeres que los llevan a la cima de los más intensos orgasmos. Pero ella ya estaba aquí, ofreciéndome el olor y el sabor de Felicia a través de su boca, de su lengua, de sus dedos y sus manos… Al cabo de unos minutos estábamos completamente desnudos y nuestras lenguas ahora se entrecruzaban y las manos tomaban y acariciaban nuestros cuerpos. Un dedo de ella se hundió en la profundidades deContinuar leyendo »