¿Sabes que entran más de 5000 personas al día en SexoEscrito.com?

Una vez terminado el verano, era hora de empezar con las clases de nuevo, la diferencia es que esta vez eran en la universidad, a 112km de casa. Para el primer año estuve en un piso con unos conocidos de mi zona, eramos 4 en total. Los días fueron pasando y las clases también, el caso es que aunque veía a mucha tía buena, no conseguía comerme un rosco y cada vez estaba más y más caliente y las pajas no me valían porque siempre tenia a alguien en mi piso. Total, a la tercera semana, mis compañeros me dijeron que no estarían en toda la semana pues tenían un viaje con sus padres a andorra así que me quedaría solo. Yo llegué el miércoles pues no tenia clase los días anteriores y por la tarde estaba muy caliente porque por la mañana había visto un buen espectáculo con las chicas de mi clase. Pero pensé, por qué conformarme con una simple paja si puedo tener sexo del bueno. Me puse a buscar por el ordenador y encontré a una que estaba bastante bien,Carolina, le hablé por whatsapp y me dijo que eran 75€ la hora y que hacia deContinuar leyendo »

Recuerdo perfectamente la primera vez que te vi. Mamá dijo que había conocido a alguien y quería que cenaramos con él y su hija, dijo que tenias mi edad y seguro nos llevariamos bien. Entre al restaurante y ahí estabas, sentada junto a tu papá, eras tan agradable, me sentí atraida inmediatamente. Pronto nuestros padres decidieron vivir juntos y te tenía cada noche en la habitación contigua. En algún momento te alejaste, ya no me hablabas, me evitabas. No entendía lo que te pasaba, no sabía cómo reparar lo que sea que se había roto. Una noche estaba en mi cama desvelada en medio de la oscuridad, entonces empecé a escuchar algo que venía de tu cuarto. Eras tú, estabas gimiendo. Mi cuerpo se alteró, sentía que no era correcto estar oyendote, pero no podía evitarlo, mi imaginación comenzo a dispararse y mi excitación crecia. Esa noche tenía puesta la pijama que me regalaste por mi cumpleaños, la del short gris cortito y la blusa de tirantes azul. Como más tarde descubrirías, nunca uso ropa interior para dormir, por lo que sentía la tela sobre mis pezones que en ese punto estaban erectos y duros. Empecé a acariciarlos por encimaContinuar leyendo »