Hay un total de 1528 usuarios registrados. Conócelos en el chat.

Una Compañera de Lujo


  • Una mujer de belleza exquisita le da una explosiva compañía a un afortunado

    En el pasillo del bloque de apartamentos solo se escuchaban unas pisadas. Una mujer que llevaba puesto un lindo vestido sexy vestido corto, que dejaba al descubierto las piernas, y unos zapatos de tacón, que sonaban con cada pisada. Caminaba en solitario y solo el ruido de sus tacones, al tocar el sueno, era lo que se oía en todo el pasillo.

    Tras caminar unos metros se detuvo ante la puerta de entrada de un apartamento y tocó el timbre. Mientras esperaba, se alisaba el cabello con las manos y quitó cualquier pequeña suciedad que viera. Una actitud algo obsesiva para estar lo más presentable posible.

    Cuando se abrió la puerta, la recibió un hombre de unos 30 años; remera blanca, vaquero, lentes sin marco y unas comunes zapatillas deportivas; educado, buena persona, algo intelectual, un poco sociable y un viejo conocido de ella.

    La recibió con un beso en la mejilla, ella le respondió con un cálido abrazo. Mientras La Compañera (uno de sus seudónimos) se acomodaba, el buen señor la contemplaba. Era rubia, de rostro sensual y pechos de unos 110 cms de busto (39HH según un sistema de talles de corpiños/sostenes). La sexualidad que emitía y sus enormes pechos redondos más el escote de su vestido, la volvían algo explosivo, imposible de no desear.

    El ya quería tomarla, recostarla boca abajo sobre una mesa, subirle el vestido y penetrarla sin más. Pero ella era de un poco un preámbulo, aunque sea mínimo, antes del sexo.

    -¿Tienes algo para beber?-Preguntó la rubia.

    -Sí.-Fue a buscar algo y volvió, un momento después, con una botella de sidra frutada y dos vasos.-Aquí tienes. Llenó ambos vasos, el de la dama un poco más.

    -Por ti.-Brindó él.

    -Y por ti.-Brindó ella.

    Ambos vaciaron su vaso casi de un sorbo. La mujer se estremeció un poco por la sensación del alcohol en su garganta y el burbujeo. Suspiro y sonrió. Miro a su alrededor donde noto un piano. Tras dejar el vaso sobre una mesa se acerco al instrumento. El hombre bebía, lo que le quedaba de sidra, mientas la observaba caminar hacia el piano. Sin lugar a duda era hermosa aun vista de espalda. Con su vestido sexy, su cabello rubio y su andar.

    Cuando comenzó a interpretar una piez,a el caballero se sentó en un sofá y cerró los ojos. Dedico el siguiente rato a escuchar. Con los ojos cerrados su mente se centraba únicamente en oír la música. Una pieza suave y obnubilante, como solo tocando un piano se lograría, capaz de hacerle soñar. Solo movía las manos al compás de las notas del piano. Cada vez se hundía más en una ensoñación.

    Mientas más cerca estaba el final de la partitura más suave se volvía la música. Así hasta que, casi sin darse cuenta, la pieza llegó a su fin.

    Lentamente abrió los ojos. Miraba al frente extremadamente embobado por lo que La Compañera acaba de interpretar. Giro la cabeza y la vio, sentada ante el instrumento, pero con la cabeza volteada mirándolo.

    Se puso de pie y dirigió hasta donde estaba la botella de sidra, vaso en mano, escuchándose solamente las pisadas de sus zapatos de tacón. Para ese momento de reciente silencio ese ruido, solamente, parecía aun más fuerte. Ella se dio cuenta ya que, tras llenar su vaso y antes de volver sobre sus pasos, se descalzo. Mientras volvía en dirección al piano las pisadas de sus pies descalzos eran casi imperceptibles.

    Durante uno o dos minutos el educado señor se limitó a ver a la rubia beber. Entre sorbo y sorbo le sonreía. Tras terminar su bebida, y dejar el vaso a un costado, se quedaron mirando por un rato. El caballero en el sillón y ella sentada con el piano a su espalda.

    Lentamente, la mujer desató las ataduras de su vestido, aumentando el escote, para dejar más piel entre sus pechos al descubierto. Paso su mano derecha, de arriba hacia abajo, y con los dedos apuntando hacia abajo, entre sus senos acariciando su piel. El hombre se agarró con fuerza de los apoyabrazos ante esa erótica visión.

    La mano de ella siguió bajando, hasta meterse bajo su vestido, y llegar hasta su vientre. Él se mordió el labio inferior ante la lujuria.La mano bajó aún más hasta su pubis. Él comenzó a excitarse al notar que se estaba masturbando. Echó la cabeza hacia atrás, cerró los ojos y abrió un poco la boca mientras aumentaba el ritmo. El se agarro con más fuerza a los apoyabrazos y su pene empezaba a ponerse erecto.

    La Compañera se detuvo y abrió los ojos para mirar fijamente a su anfitrión. Con la mirada aun clavada en el caballero saco la mano, de debajo del vestido, y la llevo detrás de la nuca mientras la otra se metía por el escote y encima del pecho derecho. Acto seguido desato el vestido para dejar descubierto el pecho derecho, aunque estaba cubierto por su mano izquierda. Después descubrió el lado izquierdo estando el pecho izquierdo cubierto por el antebrazo izquierdo. Semejante erotismo hizo que el expectante señor se inclinara un poco hacia adelante en el sillón.

    La dama se puso de pie y, tras pasar frente al hombre, se dirigió hasta donde estaba la botella de sidra. Para dirigirse al sofá ocupado bebiendo sorbos. Se ubicó delante de él, puso la botella en una mesita al costado del sillón y con los pechos tapados. El izquierdo por la mano derecha y el derecho por la izquierda.

    Ella sonriendo y el cada vez más excitado.

    -Haz lo tuyo, querido.-Pidió ella.

    Obedeció y la acercó a él. Comenzó besando su vientre en torno al ombligo, lo cual hizo que ella riera. Fue subiendo por su cuerpo de a poco y poniéndose en pie.

    Al llegar a la altura del pecho la miro a los ojos. La rubia entendió y aparto sus manos, poniéndola detrás de su cintura. La erección fue total cuando pudo contemplar sus grandes, redondas y firmes tetas. Acto seguido hundió su rostro entre sus pechos.

    El anfitrión besuqueaba entre sus senos mientras la agarraba con fuerza del trasero. La invitada cerró los ojos para centrarse en sus besos y las manos en sus nalgas. Después se dedico a chupar, lamer, morder y empapar en saliva el pecho izquierdo. Después lo hizo con el derecho.

    Finalmente acerco su rostro al de ella para besarle los labios. Saboreo su boca con aroma a fruta y alcohol, mientras tanto la mujer le desabrochaba y bajaba el pantalón.

    Se separaron un instante lo suficiente para desvestirse. Él se quitó el pantalón, calzado y ropa interior y ella el vestido y la bombacha/bragas. Se miraron el uno al otro y excitaron aún más. Con el fuerte cuerpo y el pene erecto de uno y los pechos y pubis húmedo de la otra.

    El amante alzo a su amiga-amante el brazo derecho bajo sus nalgas y el izquierdo alrededor de los hombros, mientras ella le rodeaba la cintura con las piernas y los hombros con los brazos. Se besaron con pasión mientras se movían hacia la pared.

    Una vez que La Compañera se vio “aprisionada” con la espalda contra la pared y su amante en frente comenzaron. Por fin pudo penetrarla, sentir su vagina húmeda y cálida con la cabeza hundida entre sus tetas gigantes. La rubia gemía con las estocadas, al mover la cadera de adelante hacia atrás, y la forma casi desesperada que jugueteaba entre sus pechos.

    Era un placer infinito para los dos. Los grandes pechos y la boca besuqueando y chupando, la vagina húmeda y el pene firme, la tersa piel femenina y el masculino cuerpo, el trasero de ella y las manos de él, teniéndola a su merced y ella aprisionada entre un caballero y una pared. El calor, el sudor, el sexo y la lujuria.

    Cuando por fin llegaron al clímax ambos gimieron y rieron. Mientras el semen se derramaba por la vagina húmeda.

    Se quedaron así por un rato hasta que se sentaron en el suelo Se dieron un largo beso y acariciaron por un rato.

    -¿Con sed?-Preguntó el hombre cuando la vio ir a buscar la botella de sidra.

    -No. Es para ayudarme a pasar todo.

    -¿?

    Se dio cuenta de que se refería cuando introdujo su pene, semierecto, en su boca. Lo lamió en su totalidad e hizo que volviera a ponerse erecto. Echó la cabeza hacia atrás y gimió por el inesperado sexo oral. Su lengua era muy traviesa y su boca cálida.

    Una vez que acabo, y que el miembro quedo limpio, trago todo y después le dio un sorbo a la bebida.

    La mujer se arrodillo delante de su anfitrión y le sonrió, botella en mano. Y de repente él habló.

    -Acabas de hacerme darme cuenta de algo.

    -¿Qué cosa cariño?-

    -Que aun me queda un poco mas.-

    -¿Un poco más de qué?-

    No necesito responder con palabras. Ya que el hizo que se diera vuelta, al punto que la botella se cayó y derramo casi todo su contenido, y apoyara sobre manos y pies, posición de “perrito”. Para acto seguido ubicarse detrás, tomarla de la cintura, y penetrarla como una animal desesperado. Y por segunda vez derramo su semen en su interior, esta vez hasta la última gota.

    Tras acabar, por segunda vez, limpio su pene con la boca. Sintiendo el miembro firme con su lengua y el sabor del semen y la humedad del sexo femenino. Y volver a tragar y dar un sorbo de la poca sidra que quedaba en la botella.

    Quedaron arrodillados, frente a frente, completamente desnudos, y con algo de sudor sobre el cuerpo.

    -No esperaba que aun tuvieras para darme.-Comento jocosa La Compañera.

    -Lo que pasa es que eres muy excitante. -Respondió su amante-Además de que uno debe, sí o sí, estar a tu nivel.

     

    Una Compañera de Lujo
    Vota este relato

    One thought on “Una Compañera de Lujo”

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *