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Relato XXX: Suplicándome un orgasmo


  • Al despertar esta mañana aquellos labios tuyos que se movían sensualmente sobre mi piel, despertaron en mí un deseo de placeres intensos, que me desbordaron completamente.

    Tus manos traviesas se deslizaron por mi vientre con una lentitud que me quemaba, hasta que llegaron a su destino apretando suavemente mi orgullo, lo sentiste tan tuyo que recuerdo cómo tu boca se abrió golosamente para devorarlo en ese momento.

    En un instante mi cuerpo era puro fuego, tenía mi mano sobre tu monte Venus, golpeando suavemente tu clítoris con un dedo. Luego retiré mi mano, te miré  a la cara y pasee mi dedo todo bañado de jugos por tu boca. Lo succionabas, saboreabas, lamias hasta la última gota de mi dedo, uhmm la calentura hizo que te pusiera mi miembro en tu boca, lo chupaste sonriendo y gimiendo de placer, me hacías temblar, hacías que mi respiración se agitase, y claro… mi miembro carnudo crecía en tu boca, mojabas tu vagina, mamabas mi pene duro con tanta intensidad que te agarré del cabello, y mientras nos mirábamos te la hundía más, mucho más, moviéndome en tu boca de prisa, sin pausa hasta llenarte la garganta de leche.

    Regalando un orgasmo intenso

    Con una sonrisa en mis labios me senté a recuperar fuerzas, te acariciaba suavemente los muslos. Te sentía caliente porque movías tus caderas con desparpajo; apenas sentiste el roce de mi dedo en tu clítoris te estremeciste demasiado. Yo sabía que tenía ganas de correrte, pero quería que suplicaras.

    -Por favor… -me dijiste.

    -Por favor… ¿qué? -Entonces volví acariciarte tu clítoris, que lo tenías enrojecido… -Por favor, ¿qué? -Te volví a preguntar.

    -Por favor, méteme los dedos, -me respondiste con voz suplicante…- tócame, haz que me corra ya, -querías tu orgasmo con impaciencia-.

    Te masturbé con caricias firmes y largas para darte tu orgasmo, te hundí mis dos dedos y te follé con ellos cada vez más fuerte, cada vez más rápido, muy rápido con un descontrol total, hundiéndote mis dedos con vehemencia, sin tregua hasta que no pudiste contener tus gritos y gemiste como una hembra en celo mojando copiosamente mis dedos con tu orgasmo…

    Cierro mis ojos para volver a verte en ese instante mágico teniendo un orgasmo tan intenso y tan fuerte…

     

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