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La princesa wikinda pte.2


  • 6

    -Venga Mike, ¿podríamos hacer esto de una vez? Mi palo está a reventar por esa perra y ya no aguanto por joderla como loco.
    John había regresado cautelosamente y llevaba consigo el tubo metálico fuertemente agarrado. En su camino, había trastabillado un par de veces y a punto estuvo de soltar una grosería por la sorpresa pero había logrado ahogar las palabras en su garganta y no había pasado de un susto. Sin poder evitarlo, no dejaba de imaginarse lo que le pasaría si esos tres despreciables tipos lo descubrían husmeando por ahí mientras se preparaban para perpetuar uno más de sus crímenes.
    Regresó junto a la ventana justo cuando los dos tipos sostenian cada quien una mano de la chica mientras su líder amordazaba a Sam con un pañuelo viejo y sucio colocándolo en su boca y amarrándolo con fuerza en su nuca. La jovencita se retorcía sobre su regazo y lanzaba su cabeza hacia atrás buscando conectarlo con un duro golpe, pero los compinches la sujetaban muy fuerte y la tarea de amordazarla rápidamente quedo hecha.
    -te digo que te esperes animal- le reprendió a su cómplice en tono severo. – esta niña no es como las perras drogadictas y enfermas con las que te apareas en tu basurero. Esta hermosura hay que tratarla con delicadeza- explicaba con voz pastosa mientras recorría con sus manos la figura de su aterrada víctima- esta es una flor inocente. Con un aroma a pureza que tu sucia nariz no distingue. Debe disfrutarse como lo vinos caros, lentamente, saboreando sin prisas cada centímetro de su cuerpo y cada sensación que evoca.
    -lo siento Mike. Es solo que su cuerpo me pone muy caliente y el gordo y yo estamos desesperados por probarla. ¿Nos dejara probarla verdad? – decía mientras el otro sujeto asentía histriónicamente ante cada afirmación de su compañero. Ambos tenían ya una notable erección en sus pantalones y no dejaban de mirar los pechos que asomaban voluptuosos entre su escote y las blancas, gruesas y tersas piernas que se agitaban y levantaban el vestido de la chica dejando poco a sus pobres imaginaciones.
    – después que este angelito sea mío, después de que me beba su carne y su belleza. Cuando la exprima y sacie mi sed de tenerla, de corromperla y de allanarla en cada dulce y tierno rincón de su ser, entonces podrán tomar las sobras. Podrán tomar el cascajo que quede en pie de esta criatura, y podrán saciar sus ganas y placeres con ella.
    -eso será suficiente para nosotros jefe-  ambos asintieron mientras se sobaban sus genitales sobre sus pantalones.
    A John la personalidad de Mike, el líder, le resultaba muy intrigante. Hablaba con una seguridad y una calma asombrosas. Parecía que no estuviera a punto de violar a una jovencita. Y parecía mirar más allá de las cosas. A veces parecía que sus ojos se perdían en la nada y tal vez por el miedo o cansancio, pero John llego a apreciar que sus pupilas de dilataban por completo y destellos rojizos brillaban en sus ojos. Incluso llego a quitarse de la ventana rápidamente en varias ocasiones por que juraría que el tipo lo estaba mirando fijamente y le sonreía, pero después se regañaba a sí mismo y se decía que era solo producto del nerviosismo y miedo, y que tenía que concentrarse para poder salir con éxito de todo aquello.

    La joven cada vez estaba más aterrada. El sudor empezaba a perlar su piel, y gotas de sudor humedecían su frente y sus pechos. Para desgracia de ella, eso no hacía más que hacerla lucir más atractiva para sus captores. Ya con sus manos atadas a su espalda y su boca obstruida, solo soltaba gemidos, lloriqueos y gritos ahogados de auxilio mientras intentaba ponerse de pie. Pero Mike la sostenía fuertemente de la cintura y la abrazaba con fuerza para que no se apartara de su regazo donde la tenía sentada encima. Ella seguía con sus últimas fuerzas intentando pararse, pero él volvía a atraerla para sí haciéndola caer sobre sus piernas de nueva cuenta. El constante choque de su trasero sobre sus genitales estaban haciéndolo cada vez más tenso. Ahora solo prestaba atención a como las nalgas de la chica revotaban sobre él cuando la sentaba encima suyo cada vez que ella intentaba escaparse. Miraba la escena como un loco y sonreía tétricamente disfrutando el espectáculo. Sus compinches aguardaban cautelosos de pie frente a ellos.
    De pronto tomo a la chica de la cintura y la giró con fuerza sobre el sofá. Ella se golpeó en los labios con el brazo del sofá mientras sus cabellos le cubrieron el rostro. Quedo a gatas con su cabeza recostada en el brazo del sillón y con sus manos y rodillas sobre el sofá. Él rápidamente de hinco tras de ella en el sofá y tomando sus caderas, restregó su vientre y entrepierna sobre el trasero de la chica que comenzaba a gimotear y a soltar abundantes lágrimas. John estuvo a punto de entrar, pero se detuvo y se dijo que aún no era el momento, tenía que estar seguro de que tendría éxito.
    Continúo embistiendo aun con sus ropas puestas a la joven Ward. La chica solo era un objeto sin fuerzas que iba y venía al manejo del tipo. Ella solo estaba sin oponer resistencia mientras la tomaban de las caderas y la movían a placer. La habitación quedo en silencio al dejar de quejarse Samantha, y mientras los otros dos tipos observaban atentos, el único ruido en el lugar era el que producían los glúteos de la chica al impactar con el vientre del abusador. ¡clap, clap, clap, clap! La frecuencia iba en aumento y la sonrisa de placer del líder poco a poco se transformaba en enojo y en deContinúo embistiendo aun con sus ropas puestas a la joven Ward. La chica solo era un objeto sin fuerzas que iba y venía al manejo del tipo. Ella solo estaba sin oponer resistencia mientras la tomaban de las caderas y la movían a placer. La habitación quedo en silencio al dejar de quejarse Samantha, y mientras los otros dos tipos observaban atentos, el único ruido en el lugar era el que producían los glúteos de la chica al impactar con el vientre del abusador. ¡clap, clap, clap, clap! La frecuencia iba en aumento y la sonrisa de placer del líder poco a poco se transformaba en enojo y en desesperación. Nadie decía nada. Él se empeñaba cada vez más en impactarla con mayor fuerza. El sudor cubrió su rostro y sus ojos se cerraban al recibir el salado líquido. Después de casi dos minutos así, soltó a la chica que al no ser sostenida por él, callo sin fuerzas sobre el sillón y segundos después volvió a gimotear quedamente. Él se incorporó y con una rabieta, pateo una bolsa con basura que impacto en la ventana tras la cual se ocultaba John.
    -maldita sea. Un millón de veces maldita sea-
    Sus sos acompañantes le abrieron paso y lo miraban entre con pena y resignación.
    -no se preocupe jefe. Eso es normal. He leído que a muchos hombres les sucede. Solo es cuestión de esforzarse un poco m…- dijo el tipo más flaco.
    -cierra tu maldita boca- le grito mientras de la parte trasera de su pantalón sacó una pistola y le apuntó. – no quiero escuchar ninguna palabra sobre esto, idiota. Jamás, escúchame bien, jamás voy a permitir que un ser tan miserable e insignificante como tú insinué tenerme lastima. Antes te mato que recibir lastima de ti.-
    -cla, cla, cla, claro Mike. No me malentiendas, solo, yo, bueno yo.-
    Tiene un arma, John al fin pudo comprobar que al menos, tenían un arma. Eso hacia las cosas más difíciles pero no había otra opción. Con arma o sin arma había que continuar con el plan.
    -cierra la boca. Solo… cierra tu sucia boca.- se limpió el sudor de la frente con los nudillos de la mano con la que sostenía la pistola. Respiro hondo y apretando el puño de la mano libre, se tronó los huesos. Después de unos segundos en silencio, ordenó.
    -Búfalo, sienta a esa mocosa. Desátala y quítale el pañuelo de la boca. Esa perra va ver el hombre que soy.-
    El tipo obeso obedeció y tomándola de los pechos y espalda, la incorporo en el sofá, dejándola sentada. Con su mano apretó el seno izquierdo de la chica y lo palmo mientras con su otra mano se acariciaba su entrepierna.

    -pero que enormes par de tetas te cargas niña, voy a gozar mucho jodiendote muy duro-

    Después retiró el pañuelo que le cubría la boca.
    -venga preciosa, así es. Eres una niña muy buena. Guarda silencio para que podamos jugar todos a gusto.- le decía el tipo gordo mientras ella lo volteo a ver con su rostro empapado en lágrimas.
    -por favor, se lo suplico. No me lastimen.- le suplicaba en voz tan baja como un susurro.
    -lo siento primor, no te escucho.- dijo y después se retiró.
    Mike se acercó lentamente a la joven. Sus botas terrosas levantaban motas de polvo que se elevaban atreves de la luz que entraba por la ventana. Llegó junto a la chica y se inclinó hacia al frente para acercarse a su ella. Ella estaba con la mirada en el suelo sollozando quedamente. Con el cañón de la pistola, aparto los mechones de cabello que le cubrían el rostro, y con la mano libre, la tomó de la barbilla y levantó su cara hacia él. Que preciosa eres, le dijo, y después le planto un beso en los labios. Ella pareció recobrar fuerzas y se revolvió para zafarse de su beso, pero él con su mano libre, la tomo de la nuca y no la dejó apartarse. Siguió besándola bruscamente por varios segundos hasta que la soltó, y ella volvió a agachar el rostro y escupió un par de veces en el suelo.
    -muy bien amor. No te preocupes. Solo tuvimos una pequeña falla técnica. Nada de cuidado, descuida.- le decía al oído.- Ahora vamos a solucionarlo. ¿Te parece?, ¿quieres ayudarme a solucionarlo?- esperó un par de segundo una respuesta que sabía no llegaría- muy bien. Eso pensé-
    Se incorporó lentamente. Volteó a ver a sus acompañantes. Les sostuvo la mirada un par de segundos y asintió un par de veces. Después con la mano que no sostenía el arma, empezó a desabrocharse sus pantalones. Tardó un poco al estarlo haciendo con una sola mano. Después bajo el cierre lentamente. La joven seguía con la cabeza caída sollozando. Una vez bajado el cierre, ayudándose con la mano libre y la ocupada por el arma, bajo sus pantalones y calzones al mismo tiempo. Los bajo hasta las rodillas dejando su pene colgando frente a la joven Ward. Para John el miembro del tipo era enorme, le parecía uno de esos embutidos de carne roja que parecían salchichas enormes y que vendían en los supermercados. Pero también le parecía increíble que después de estar tanto tiempo acariciando a una mujer tan bella como su concuña, no hubiera logrado tener una erección aun.
    -venga niña, alza tu cabeza. Mira lo que tengo para ti-  Sam levanto el rostro lentamente y al ver los genitales de su captor, volteo su rostro rápidamente.
    -anda, no seas tímida. Solo necesito un poco de tu ayuda. No he dejado de mirar tus labios. Son realmente hermosos y carnosos. Ahora que te he besado he comprobado que son de miel. ¿Podrías por favor, hermosa, usarlos un poco con mi adorable salchicha? Anda pequeña, solo un poco. Ayúdame a despertarla con esa boquita tan linda que tienes y esa saliva tuya que es de miel. Levanta tu rostro, vamos. Solo ponla en tu boca y chupa la paleta más suculenta que jamás haz probado.-
    La joven alzó el rostro y lo miro fijamente a la cara.
    -si intentas poner tu sucia cosa en mi boca, te juro que te la arrancare con los dientes. Lo haré, juro que lo haré-
    El hombre estalló en carcajadas. Después de unos segundos retomo el aire y volvió a mirarla. Levantó su pistola y la paseo por la cien y los pómulos de la chica, muy lentamente.
    -vaya que eres ruda pequeña. Y eso me encanta. Eres como esos roedores del bosque que no huyen cuando me ven acercarme con mi arma. La mayoría salen corriendo, pero unos pocos no lo hacen. Se quedan ahí frente a mí. Solo se quedan a hacerme frente. Sacan los dientes y deciden que pueden luchar y detenerme. Y los amo por eso. Los amo y son de hecho los que mejor sabor tienen  cuando los cocinamos. Tienen un sabor intenso. Estoy seguro que tú también lo tendrás. Basta con verte para saber que no he disfrutado algo más exquisito que tú.  Ahora abre tu maldita boca, y empieza a chupar mi palo o juro por dios que me cansaré de esto y regare tus sesos sobre este sofá.-
    Ella se quedó mirándolo, le sostuvo la mirada fijamente con los dientes apretados.
    -prefiero morir, que chuparte tu asquerosa y flácida tripa. Pedazo de carne inservible.-
    En el rostro del hombre una sombra de enojo y desprecio asomó. Apretó la quijada y los puños. Samantha, con el rostro aun en alto, cerró sus ojos con fuerza y se preparó para morir. Su respiración se agitó y un chorro de orina broto de su vagina y bajo por entre sus bellas piernas. Él gritó con desesperación y le asestó un fuerte golpe en la frente con el arma. La chica se lanzó de lado y su rostro callo en el sofá, mientras un hilillo de sangre comenzaba a brotar de su frente.

    John volvió a amagar con entrar, pero el tipo sostenía el arma aún. Si entraba, no le costaría trabajo hundirle un par de tiros en la frente. Así que volvió a agacharse y continuó observando cuidadosamente.

    El líder Mike se quedó mirando a Sam mientras sollozaba tumbada en el sofá. Él respiraba agitadamente y solo estaba inmóvil viendo a su víctima retorcerse de desesperación y dolor frente a él. Después de unos segundos llamó a el tipo gordo.
    -búfalo, ven acá.- el tipo se acercó rápidamente y se paró junto a él.
    -dígame, jefe-
    Continuó mirándola unos segundos. Alzó su pistola y apuntó a la habitación de junto sin voltear en esa dirección por no apartar la vista de la chica.
    -ve y tráeme a la bruja de la madre. ¿Aún esta viva cierto? –
    El tipo gordo se apresuró a la otra habitación y respondió que sí, aún estaba viva, mientras doblaba por un pasillo y se perdía de vista.
    Samantha al escuchar esto sollozó con más intensidad. Levantó su rostro del sofá y le dedicó una mirada de desprecio a su captor. La
    Sangre comenzaba a secarse en su rostro y su cabello se pegaba en mechones con la humedad de esta. Él solo la miraba con rostro serio y severo. Permaneció inmóvil por los 2 minutos que búfalo tardó en regresar con la señora Ward. Cuando después de ese tiempo, su compañero regresó con la madre de la chica apoyada en su hombro, avanzó hacia ellos para ayudar.
    -vaya que está perra tiene aguante. Después del duro golpe que le pusiste en la cabeza con ese tubo, pensé que ya estaba cantando junto a San Pedro-
    John reviso inmediatamente el metal entre sus manos y no tardar en apreciar unas manchas rojas en un extremo. De manera que fue con este, pensó.

    -vaya que si- respondió búfalo. -por un momento también pensé que había muerto, pero lo comprobé y aún respira normalmente. Creo que solo está desmayada.-

    -bien, recuéstala aquí. Ayúdanos animal. Eso es, con cuidado, recárguenla ahi.-

    Dejaron a la madre recostada en la pared. Él se incorporó y sacudió su pantalón. Había vuelto a subirlo a su sitio, pero el cinturón continuaba desabrochado por lo que se revolvía con las sacudidas. Tomó después el arma por el cañón,  y lo entrego a el tipo más delgado.
    -toma- le dijo. – apuntale a la cabeza a esa perra. Y si su hija no se porta como la putita que quiero que sea, pégale un tiro justo aquí-
    Con su dedo índice indicó justo en el ojo izquierdo de la mujer. -va ser todo un espectáculo ese ojo reventándose-

    El tipo flaco se hizo con el arma y de inmediato apuntó la zona que se le indicó. Samantha observaba desde el sofá. Lloriqueaba y las lágrimas y fluido nasal se mezclaban y bajaban por un rostro desencajado y asustado.

    Mike avanzó lentamente. Poco a poco acabó con la distancia al sofá y se paró justo frente a la joven. Ella seguía mirando a su madre que seguía inconsciente más allá junto a la pared. Él con la misma mirada sería, volvió a bajarse los
    Pantalones, y su largo pene volvió a salir y caer cuan largo era frente el rostro de la joven chica. Ella no lo miro quedar colgando frente a su rostro, mas sin embargo, sabía que estaba ahí. El olor a rancio y sudor le llegó de inmediato a su nariz y no pudo volver a quebrarse y sollozar intensamente. El la dejo llorar algunos segundos y después la apresuró.
    -anda, anda ya niña, no tenemos todo el día. Abre tu puta boca y comienza a mamar.

    Ella lloraba más y más. Continuaba sin moverse y mirando a su madre con el cañón del arma en la cabeza.

    -vamos, que esperas-  él tomó con una mano su pedazo de carne, y lo levantó para poner la cabeza de su pene a escasos centímetros de la boca de la joven. Ella seguía negándose a mirarlo. El olor entro por completo por sus fosas nasales, y rios de lagrimas bajaban por sus mejillas. Estaba quebrada totalmente.

    El volvió a animarla a hacerlo. Acercó más su miembro, y chocó la punta con los labios de la chica. Ella cerró los ojos y su boca con fuerza. Metió sus labios dentro de su boca y mientras seguía llorando negó lentamente con la cabeza.  Él insistió unos segundos más, paseando su grueso pene de derecha a izquierda y de regreso, por toda la cerrada comisura de su boca. Después de eso volvió a retirar su pene de su boca y lo soltó quedando colgando nuevamente.

    -es suficiente. Mátala- ordenó al compañero con el arma. Apenas escucho esto y un grito desgarrador brotó del pecho de la muchacha.

    -noooooooo. Por dios, por dios, no la mates. Te lo suplico, no la mates-

    El tipo el arma volteó a ver a su líder como diciendo “y ahora que”. Mike mantuvo su mirada severa a su compañero y no volteo a ver a la joven cuando gritó por su madre suplicante. Sam seguía gritando y suplicándole mientras bajaba del sofá y quedaba de rodillas frente a él. Pero él no la volteo a ver. Solo miraba a su compañero fijamente, y con un leve movimiento de asentimiento con su cabeza, dio la orden para asesinar a la madre.

    La joven volvió a gritar como loca. El tipo con el arma pasó saliva y lentamente volteo a ver a quién sería su víctima. La miró fijamente y después cerró sus ojos. Samantha dejo de gritar y abrió los ojos como platos. Estaba a un segundo de ver morir a su madre. El hombre apretó su mano con todas sus fuerzas y con su dedo pulgar amartilló el arma dejándola lista para disparar. En ese momento la joven se movió como rayo y con sus dos manos tomó el largo pedazo de carne y metió toda la cabeza en su húmeda boca. Con sus dos manos realizó un rápido movimiento de sacar y meter y con el interior de su boca, y su gruesa lengua, empezó a mamar y humedecer él rancio pene de su captor. Rápidamente un sabor amargo y metálico inundó su paladar. El sabor era tan desagradable que forzaba a su boca a producir más y más saliva para rebajar el desagradable sabor.
    Cuando Mike sintió la suavidad y humedad del interior de la boca de la chica, no pudo evitar soltar un ligero gemido. Alzó su rostro al techo y cerró sus ojos para disfrutar más lo exquisito de la sensación. Una ligera succión comenzó a recorrer todo su pene y sintió como la sangre comenzaba a bajar por todo su cuerpo para acumularse en su palo. Era notorio que la suya era la primera verga que la joven chupaba, pues a pesar de que lo estaba haciendo de maravilla, estaba succionando constantemente  y eso le producía cierta presión ahí abajo. Pero no importaba, la putita al fin se la estaba mamando y no tardaría en poner su palo como un tronco, entonces si que podría atravesarla. La atravesaría como a una perra cualquiera y mientras lo hiciera, la invitaría a seguirse burlando de su pedazo de carne flácido e inservible. Qué tal te entra mi pedazo inservible mi amor, le diría, ¿te sigue pareciendo flácido?. Pero había tiempo para todo, y ahora mismo está disfrutando de una mamada de maravilla.

    -oh! Si pequeña, sigue así. Sigue mamando. Sabía que esa boquita tuya sería dulce como la miel. Eres precisamente lo que todo hombre desea como su paraíso. Vamos oh! Oh! Que rico mamas pequeña.

    Samantha estaba completamente ida. La adrenalina de estar a segundo de ver una imagen espeluznante la tenían en otra dimensión. Ella continuaba chupando como si lo estuviera disfrutando también. Usaba sus dos manos para masajear el tronco del pene, con su boca succionaba constantemente y con su lengua humedecía y babeaba toda la parte de abajo y los lados de la viscosa cabeza el genital. Su mirada estaba perdida en la nada. Y actuaba como una máquina solamente. Esto poco parecía importarle al hombre, que poco a poco sentia como su pene se hinchaba más y más dentro de la boca de la joven. En un minuto su pene ya estaba completamente erecto, y venas por todo lo largo de su carne, saltaron y se marcaron por doquier.

    El placer estaba en su máximo apojeo. Con sus dos manos, tomó la cabeza de la joven y recogió la mayor parte de su oscura cabellera levantándola como un chongo. Después mientras con una mano sostenía su cabello tras su cabeza, y jalaba y la empujaba hacia su pene al ritmo con el que ella le mamaba, con la otra mano acariciaba sus mejillas y las sentía inflarse y desinflarse casa vez que su grueso aparato entraba y salía de su boca.

    John miraba la escena asqueado. Se sentía impotente por no poder ayudarla. El tipo con el arma estaba parado justo de frente al pasillo por donde estaba la puerta por la cual él entraría. Sería un suicidio entrar así ahora. No quedaba más que esperar un poco más y rezar a dios que nadie saliera herido.

    El tipo ahora introducía casi la mitad de su pene en la boca de la joven Ward. Con sus dos manos apretaba la cabeza de la chica y la manejaba al ritmo de sus embestidas. El hermoso rostro de la joven estaba empapado en lágrimas y continuaba con la mirada pérdida en el vacío. La rapidez con la que entraba y salía de su boca iba en aumento. Se producía cada vez que el pene entraba y salía de la garganta de la chica un sonido acuoso y húmedo, como cuando el suelo y tus zapatos están completamente empapados y el agua resuma por entre la tela del calzado cada vez que presionas contra el piso en cada paso que das. Qush! Qush! Qush! Qush! Era lo único que se escuchaba en el lugar. Qush! Qush! Qush! Cada vez con un ritmo más intenso. Una de las embestidas fue más fuerte logrando que un considerable pedazo más de carne entrara por su garganta, y quedo enterrada casi por completo. Unos centímetros más y los rosados labios de la chica rozaban el vientre el hombre. La sensación de la calidez y humedad de la garganta de la chica envolviendo casi su pene por completo lo hizo volver a soltar varios gemidos. La mantuvo así de profundo casi cinco segundos hasta que la chica comenzó a tener arcadas intensas. Entonces la saco cuan larga era y se deleitó viendo los chorros de saliva y de sus propios jugos escurriendo por todo lo largo de su carne. Su pene estaba ya muy hinchado y duro. Sentía como le palpitaba la sangre por todo su miembro. No recordaba la última vez que había visto una erección suya tan espectacular. Debía acabar pronto con esto y pasar a joderla. No aguantaría mucho más con la carga en los testículos y sabría dios si podría volver a levantar su juguete en una segunda ocasión. No podía permitírselo. No le entregaría esta delicada princesita a ese par de animales para que la jodieran como cerdos antes que el pudiera hacerlo. Jamás.

    Después de la fuerte arcada que tuvo, Samantha volvió de su trance, ahora parecía volver a tomar conciencia de donde estaba y peor aún, de lo que estaba haciendo. Alzó sus enormes y bellos ojos  cafés, y miro el rostro de quien la estaba violando. Rápidamente la imagen del tipo se diluyó en miles de cristales cuando abundantes lágrimas comenzaron a llenar sus ojos de nueva cuenta. Mike no parecía percatarse de esto y continuaba metiendo y sacando rápidamente el pene de su boca. Qush! Qush! Qush! Qush! Qush! Ella seguía con su boca abierta pero había dejado de succionar y su lengua yacía ahora inmóvil recibiendo y despidiendo la carne hinchada y viscosa del palo. Poco a poco sus lágrimas fueron más abundantes y su respiración más agitada. De su pecho brotaron sollozos desesperados y lloriqueos intensos.  El tipo que ya llevaba más de 10 minutos allanando la suave boca de la chica parecía disfrutar de sus lamentos. Con una sonrisa burlona bajo su mirada y le impío las lágrimas sin dejar de llenar de carne la tierna boca, Qush! Qush! Qush! Qush!

    -eso es mi niña. Mírame a los ojos. Tienes una mirada tan tierna e inocente. Ahhhh! Que delicia. Mamas la verga como una tierna gatita. Podría renunciar a todo en la vida, Qush! Qush! Qush, podría renunciar a las riquezas del mundo, Qush! Qush! Qush, podría renunciar a absolutamente todo, a cambio de permanecer una eternidad contigo ahí abajo lamiendo y babeando mi palo. Qush! Qush! Qush! – anda niña, mirame a los ojos-

    ella inundada en lágrimas desvío su mirada poco a poco.

    -te digo que me mires- la tomo de las mejillas y la obligó a verlo. Ella llorando lo miro a los ojos sin dejar de recibir su palo por la boca.

    -eso es preciosa. ¿Ya estás lista?  ¿Estás lista para aparearte por primera vez? Tendrás la fortuna de que te monte un verdadero semental y te haga convertirte en una verdadera hembra.
    Ella cerró los ojos y las lágrimas cayeron en abundancia.

    John sabía que quedaba poco tiempo, la situación estaba llegando a su punto crítico. Fue entonces cuando lo vio. Estaba tan exhorto en la impactante escena que no se había percatado que el tipo había dejado el arma en el suelo. Su líder estaba disfrutando de la chica y tampoco lo había notado. Ahora el tipo del arma estaba idiotizado viendo como la jovencita mamaba el pene de su compañero. Había dejado lentamente el arma en el suelo y después de incorporarse, desabrocho su pantalón y saco su escueto palo para comenzar a acariciarlo mientras observaba a la pareja frente a él. Su compañero el obeso había seguido su ejemplo, e igual que él, estaba en trance masturbándose mirando a el líder con la joven. John no se lo pensó dos veces, y con cautela pero lo más rápido posible, salió disparado y se dirigió a la entrada de la ruinosa cabaña.

    …..

    Cuando John entro a la cabaña, trató de avanzar más lentamente. Sus pasos sobre la vieja madera rechinaban y el trataba de darlos lo más suaves posible. Avanzó a lo largo del pasillo entre penumbras. El sol no tardaría en ocultarse y adentro no precia haber servicio eléctrico. Casi a mitad de camino, junto a la pared, había un charquito de sangre que en la oscuridad parecía aceite de auto. John se acercó y agacho para comprobar que efectivamente se trataba de sangre. Probablemente se trataba del lugar donde habían golpeado a la madre. Sigue avanzando y los sollozos de su cuñada se escucharon más cercanos, así como gemidos más y más intensos del infeliz que seguía abusando de la joven. Qush! Qush! Qush! Qush! Qush!
    John llego al final del pasillo y colocando el pesado tubo sobre su pie para no producir ruido, asomó lentamente tras el filo de la pared. Pudo observar la desagradable escena. Apreciaba al tipo de perfil, introduciendo y sacando su palo de la garganta de la joven que yacía de rodillas en el piso, con su vestido manchado de polvo y su largo cabello negro y lacio alborotado entre su cuello y hombros. La chica lloraba y con sus dos dulces manos puestas en las piernas del tipo, trataba de empujarlo hacia atrás lejos de ella, pero  sus fuerzas eran ya nulas y solo aplicaba una imperceptible presión en los muslos del hombre. Este en cambio precia con más vigor y energía que antes. Se erguía de pie frente a ella y con sus músculos brazos apretaba la tierna cabeza de la joven y la jalaba hacia él en cada embestida, dominándola y penetrando su boca cada vez con más fuerza y más profundidad. Qush! Qush! Qush! Qush! Qush!

    John observó ahora a sus acompañantes. El más gordo estaba casi dándole la espalda, y estaba perdido observando la misma escena mientras se masturbaba. Al tipo más delgado no podía apreciarlo, pues a pesar de estar casi de frente a él, el tipo gordo obstruía la visión y ni él ni John podían establecer contacto visual. Aún así podía ver lo que más le interesaba, el arma. Podía verla en el suelo a un par de pasos del tipo. Si era lo suficiente mente rapido, podría avanzar sin ser visto hasta el tipo gordo, golpearlo fuertemente con el tuvo y después, mientras el otro reaccionaba, asestarle un golpe también, antes de que pudiera recoger el arma. De el infeliz violador se ocuparía al final. Antes de que pudiera incluso sacar su palo de la boca de su cuñada, le pegaría un o dos tiros con su propia arma. Así es como deberían morir los animales.

    Algo en los gemidos del tipo le indicó que debía darse prisa. Pasaron a ser más intensos y parecía que podía correrse de un momento a otro. Levantó el tubo en sus manos y se persignó pidiendo a dios que todo saliera bien.

    -oh! Oh! Mi niña. Vas a hacer que me corra como un cerdo. Eres un manjar, muñeca. Qush! Qush! Qush! Qush! .Oh! Oh! Será mejor que paremos, te pongas sobre el sofá, pares ese hermoso trasero que tienes y me entregues esa puchita tan tierna para poder reventarla y que sacies a este macho lujurioso.-

    John entonces salió disparado como rayo. El tipo gordo apenas pudo voltear un poco al escuchar los pasos. Su mano seguía sobre su pene y sus ojos se resistían a seguir el rumbo de su rostro que volteaba a ver a John, deleitados aún con el acto criminal. John levantó el tubo y con todas sus fuerzas, bateó la cabeza del tipo justo en la nuca que produjo un sonido seco y metálico al recibir el golpe. Ckluuup!. Acto seguido el tipo al que sus amigos llamaban búfalo, cayó de rodillas con los ojos en blanco.

    Ya con la visibilidad libre, el tipo flaco pudo ver quién era quién había entrado corriendo y el que había atacado a su amigo. Abrió los ojos como platos, y aún con su pene en plena erección al aire, trató de agacharse rápidamente. Los dedos de su mano izquierda, la cual estaba ya viscosa por los fluidos de su pene, tocaron el suelo y a ciegas, comenzaron a barrer el piso buscando el arma. John pudo esquivar de un salto el cuerpo del tipo gordo que después de caer de rodillas, había terminado por caer al suelo con toda su inmensidad levantando una nube de polvo, y blandiendo el tubo en el aire, se preparó para volver a usarlo. El tipo al ver a John casi sobre él, grito asustado -hijo de puta- y rápidamente voltio a su costado para dejar de tentar y localizar el arma exactamente. Después de verla unos centímetros más allá de su mano, se apresuró a cogerla. Pero apenas la alcanzó, cuando la luz de sus días se apago para siempre. Un golpe certero en la nuca le partió la cabeza y sólo alcanzó a golpear el arma con la mano, lanzándola varios metros hacia adelante. Cayó recostado sobre el suelo con un charco de sangre y pedazos de cuero y cabellos esparcidos rodeándole la cabeza.

    ….

    Cuando John entraba corriendo por la habitación, Mike había tomado la decisión de correrse en la garganta de Samantha Ward. Estaba experimentando el placer más delicioso de su vida y no quería parar. Se negaba a parar. Se dijo a si mismo que podría descansar un par de minutos después de correrse, y que después podía animar a la chica a que le lamiera de nueva cuenta el palo para volver a ponerlo duro. Entonces si la joderia como loco. Ese niña no se libraría tan fácil de la follada de su vida. Un cosquilleo envolvente nació en su pene y se extendió por todo su cuerpo. Su piel se puso de gallina y todos sus vellos se erizaron por completo. En ese momento se desconecto del mundo. Alzó su cabeza al techo y sus ojos se pusieron en blanco. Embistió la garganta de la chica con un ritmo frenético. Qush! Qush! Qush! Qush! Qush! Qush Qush! Qush!. En ese instante, John golpeaba la cabeza de búfalo. Qush! Qush! Qush! Qush!

    Mike pudo sentir como sus testiculos se comprimían por completo. Los músculos de todo su cuerpo se tensaron al extremo. Tomó con todas sus fuerzas la nuca de la joven e introdujo su palo hasta que no cupo un centímetro más. Un gemido intenso brotó de si garganta, -Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh! – sintió como un calor inmenso subía de sus testículos hacia su vientre y después a través de su pene.
    Un grueso chorro de semen salió disparado de la punta de su pene que se encontraba al fondo de la garganta de la joven. Está al sentir el viscoso fluido inundando su garganta abrió sus ojos como platos y sus ojos parecían salir de sus cuencas. Saco sus últimas fuerzas y gimiendo e intentando gritar, empujó con sus dos manos las piernas del tipo para apartarlo de ella y liberarse del grueso palo. Pero la vigorosidad y energía de Mike estaba en su punto máximo y no lo movió ni un milímetro. Al contrario, mantenía su cabeza presa y su carne completamente enterrada en la garganta de la chica. La vista se le nubló y por lo que le pareció una eternidad, sintió chorros y chorros de semen salir y depositarse en el estomago de la dulce muchacha. Está tragaba y tragaba el semen contra su voluntad y su campanilla subía y bajaba al tragar el abundante líquido. Así se mantuvieron unidos por varios segundos, hasta que fuertes arcadas y signos de ahogamiento se reflejaron en el rostro de la joven Samantha. Mike recuperó poco a poco la conciencia y el ruido de un golpe sordo tras de el lo hizo voltear. Su amigo búfalo yacía tirado en el suelo, y su otro amigo caía en ese momento sin vida tras ser golpeado por un hombre que no había visto en su vida.

    – pero que mierda está sucediendo – gritó

    Su corazón se mantuvo latiendo a mil y pudo observar a mitad de camino entre el invasor y él, su arma que aún continuaba girando sobre si misma después de que su amigo la golpeara con su mano. Rápidamente se giró, y su largo palo, que ya comenzaba a perder dureza, salió cuan largo era de la boca de la joven quien estaba de rodillas con la mirada perdida. Al salir su pene quedó colgando entre sus piernas, y un delgado chorrito de semen y saliva de la chica, caían al suelo desde la punta. Se giró rápidamente y al tratar de avanzar por el arma, tropezó con sus pantalones que estaban abajo envueltos en sus rodillas. Tras de él, la chica no soporto más y poniendo sus dos manos en el suelo, vomito una abundante cantidad de líquido viscoso. Un charco amarillo de vomito con muchas manchas blancuzcas se regó en el suelo. John se sorprendió al ver al tipo moverse tan de prisa que se quedo pasmado e inmóvil. Al verlo caer al suelo tras tropezarse con sus pantalones, recobró el sentido y se lanzó de prisa por el arma. Mike ya en el suelo se percató de que su rival iba tras el arma también y desde el suelo, se impulsó con sus brazos y pierna hacia el arma. Para desgracia de John, el tipo se encontraba más cerca del arma y cayó junto a ella y la tomó con sus dos manos. Levantó el cañón de la pistola rápidamente y con su pulgar amartilló el arma. Un segundo después, dos disparos estallaron dentro de la ya muy oscura habitación.

    ……..

    John entendió que jamás lograría llegar primero por el arma que ese infeliz. Por eso cuando el tipo levantó el arma frente a él, y la amartilló, se lanzó a un costado sin pensar en nada más que en cuanto desearía estar en su aburrida vida de nuevo. Un disparo, un martilleo rápido y un segundo disparo ensordecieron el lugar. La habitación ya estaba casi en total oscuridad, y el resplandor de los disparos, dibujaron una silueta alta y gruesa al fondo de la habitación. Cuando John cayó al piso creyó por un momento que le habían dado. Pero tras revisarse muy rápido, comprobó que había librado los disparos.

    Un golpe seco se escuchó cuando el tipo a quien llamaban búfalo, caía al suelo tras recibir dos disparos en pleno rostro después de haberse incorporado lentamente con un intenso dolor de cabeza por el golpe anterior recibido. Búfalo yacía ahora con su rostro destrozado y sin más dolores de jaqueca de cuál lamentarse.

    Mike era un hombre de poca sensibilidad, y el hecho de acabar de matar a uno de sus amigos, no le causó impacto alguno. Volvió a localizar a John con la mirada a través de la sombría habitación y alzó el arma nuevamente.

    -ahora sí pedazo de mierda. Te mataré como el animal que eres y después podré follarme a está putita como se merece.-

    Amartilló el arma. Apuntó el cañón hacia John que permanecía hincado a un par de metros frente a él, con sus brazos cubriéndose el rostro y esperando el impacto para morir. Tensó su dedo índice sobre el gatillo y sonrío. Su dedo se hundió  en el gatillo al mismo tiempo que Samantha Ward golpeaba con su mano el brazo en el cual Mike sostenía el arma. El tronido del disparo volvió a ensordecer la habitación. La bala impactó a un par de pasos de donde se encontraba John. Un resplandor iluminó por un segundo el oscuro espacio y John aprecio cerca de sus manos el tubo metálico con el que golpeó a los otros dos tipos y que había soltado tras correr por el arma. Mike grito de sorpresa al recibir el golpe de la chica y soltó una serie de groserías.

    -pero que carajos. Maldita zorra-

    Con sus mano libre empujó a la chica hacia atrás. Está trastabilló y resbaló con el charco de su propio vomito haciéndola caer junto al sofá. Mike alzó el arma hacia dónde la chica se retorcía de dolor en el suelo y le apuntó con el cañón. Preparo el disparo pero se lo pensó dos veces y se recordó que primero tenía que hacerla su mujer. Eso era lo que más deseaba en el mundo y ni ella ni nadie se lo impediría.
    Giró en redondo hacia John y la sorpresa se reflejó en su rostro. Alzó el arma inmediatamente y logro disparar un segundo después de recibir un seco golpe en la frente. El disparo pasó zumbando junto la oreja de John y fue a estrellarse en la pared. Mike cayó al suelo aún con los pantalones a mitad de sus pierna y el arma salió girando por el suelo. Quedo inconsciente y con su cabello humedecido por el golpe. John grito de coraje junto a él y le atizó tres fuertes patadas al rostro del infeliz, que se torcía al recibir los golpes.

    Segundos después de estabilizar su respiración y latidos, John avanzó despacio junto a la joven que sollozaba y tenía arcadas de asco cada ciertos segundos. Lanzó el tubo metálico y se inclinó junto a la chica. Trató de acariciarle el brazo como consuelo pero la chica estaba muy alterada y rápido se apartó de él y con sus manos lo intentaba golpear.

    -hey, hey, tranquila, está bien, está bien. Todo ha terminado. Todo ha terminado.

    Samantha explotó en llanto y se dejó abrazar por su cuñado. Este la abrazo con fuerza y le palmeó la espalda tratando de consolarla. La chica había vivido una aterradora experiencia y era lógico que estuviera en shock.

    -todo va a estar bien cariño. Vas a ver que todo estará bien. Tu padre está afuera esperándote. El está con vida.-

    Al escuchar esto, Samantha retiró su rostro del pecho de John y preguntó por su mama.

    – mi madre, tengo que ver que este con bien. Mama! Mama! Me escuchas-

    Trató de incorporarse con dificultades, pero al mirar más allá tras las espaldas de John, soltó un grito de terror.

    – cuidado!, es él –

    John volteo de inmediato y pudo ver la silueta de Mike acercándose lentamente con el tubo metálico en sus manos. Una capa de abundante sangre le cubría casi el rostro por completo. El tipo estaba ya a escasos pasos de ellos dos y lo único que pensó en ese instante fue abrazar a la chica y protegerla de los golpes poniéndose el de por medio. Pero la joven inundada de odio hacia el hombre, tomó el arma que estaba en el suelo un poco más allá de ella y apuntó el arma con sus dos manos sobre esta. Mike con una cara de odio avanzó más de prisa con el fierro en lo alto y antes de llegar donde ellos, la chica apretó el gatillo sin resultados, después amartilló el arma con un pulgar, y después disparo el arma contra su agresor. La bala impacto en el centro del pecho de Mike. El disparo lo detuvo en seco y una mancha oscura se extendió por su camisa. Click! Y capum! Otro disparo. Está vez no acertó. Después otro, impactando en el estomago. Y otro más en el hombro izquierdo. Dio un paso para atrás, y el hombre al fin cayó de rodillas, y después boca abajo en el suelo, mientras un charco de sangre crecía bajo su cuerpo sin vida. el hombre que había traumatizado a Samantha Ward para toda su vida, y que había causado terror a muchas personas por todo el país, al fin había pagado por todo y yacía sin vida.

    La princesa wikinda pte.2
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