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6 -Venga Mike, ¿podríamos hacer esto de una vez? Mi palo está a reventar por esa perra y ya no aguanto por joderla como loco. John había regresado cautelosamente y llevaba consigo el tubo metálico fuertemente agarrado. En su camino, había trastabillado un par de veces y a punto estuvo de soltar una grosería por la sorpresa pero había logrado ahogar las palabras en su garganta y no había pasado de un susto. Sin poder evitarlo, no dejaba de imaginarse lo que le pasaría si esos tres despreciables tipos lo descubrían husmeando por ahí mientras se preparaban para perpetuar uno más de sus crímenes. Regresó junto a la ventana justo cuando los dos tipos sostenian cada quien una mano de la chica mientras su líder amordazaba a Sam con un pañuelo viejo y sucio colocándolo en su boca y amarrándolo con fuerza en su nuca. La jovencita se retorcía sobre su regazo y lanzaba su cabeza hacia atrás buscando conectarlo con un duro golpe, pero los compinches la sujetaban muy fuerte y la tarea de amordazarla rápidamente quedo hecha. -te digo que te esperes animal- le reprendió a su cómplice en tono severo. – esta niña no es como lasContinuar leyendo »

LA PRINCESA WIKINDA  1 Todo el mundo pensaba que eran extraños. Quizás no del tipo de extrañeza que evoca a una de esas familias conservadoras (porque además, distaban mucho de serlo) que vivían en las colinas a las afueras del pueblo con sus establos, vacas y gallinas; ni del tipo de familias extravagantes con peinados modernos, autos exóticos y esa particular forma de hablar y caminar, que cada vez más frecuentemente estaban mudándose al centro de Wodshad´s ville. No, la familia Ward era extraña a su manera, más del tipo ¨bonachón¨. Tenían la amabilidad, tradición y decencia de aquellas familias a las afueras, y a la vez, la inhibición y rebeldía que aquellas extranjeras. Tenían mucho de ambas y no tenían nada de todas. La familia Ward era especial. Y para fortuna de John Guirk, nadie mejor que él lo descubriría. -Como una vieja tribu en épocas modernas-, solía contarle a su compañero de trabajo, Dan Perkins, en el taller mecánico ¨el pato feliz¨, cada vez que hablaba sobre la familia de su concuña, Samantha Ward. Sam Ward, la hija mayor de Joshua Ward y Angélica Ward, padres también de Daniel Ward y Esdra Ward de 13 y 9 añosContinuar leyendo »

Estas aburrida en tu trabajo, hoy apenas sonó el teléfono y tienes poco trabajo, me ves entrar a la oficina, apenas te fijas en mi, cuando estoy cerca apoyado en el mostrador, te fijas en mi sonrisa, en mis ojos, me pides que te repita lo que deseo, porque sin saber porque no entendiste lo que decía. Te extrañas de tu comportamiento, estás acostumbrada a tratar con todo tipo de hombres, pero sin saber porque ese hombre  te hizo ponerte nerviosa. Le sonríes amable, como siempre, pero sientes algo especial, que no acabas de entender, intentas concentrarte en tu trabajo mientras lo atiendes. Levantas tu mirada y se cruza con la tuya, tiene unos bonitos ojos, que no se apartan de los tuyos, no son nada especiales pero tiene algo que te atrae sin poder evitarlo. Cuando te levantas a por unos documentos, te sientes observada, mirada con detenimiento, sus ojos recorren tus curvas una a una, lentamente, miran tus caderas al caminar y se fijan en tus zapatos de tacón alto y sientes su mirada subir por tus piernas, te sientes confusa, será así, o solo es mi imaginación, te dices. Cuando te inclinas para buscar unos documentos deContinuar leyendo »

Este es un relato XXX que la imaginación me dejó. Lo escribí a petición una chica de un grupo de Facebook. Espero que les guste. Era un día de verano un poco caluroso en la playa. Estaba caminando por la arena divagando en varios pensamientos. Levanto la mirada y la veo caminando, a lo lejos, hacia mí. Al momento de acercarnos la saludo: “Hola”; ella me contesta con un “¿Qué tal?”. “¿Qué haces?”, me pregunta. Le digo que sólo estaba caminando, tratando de distraerme un poco y de alejarme de la monotonía del trabajo. Me pregunta si puede acompañarme a lo que le contesto que no hay problema. “Me llamo Angela, ¿y tú?”; “Daniel”. Así fue como comenzó nuestra introducción y la plática posterior que llevo a uno de los encuentros sexuales más cachondos que he tenido. Seguimos hablando y al cabo de cierto tiempo nos encontramos frente a un hotel. Ella, Angela, me pregunta si la acompaño un momento al hotel mientras una de sus manos me acaricia el miembro sobre el pantalón. “Vamos” le digo mientras la encamino en dirección al hotel con mi mano en sus caderas. Una vez dentro de la habitación me siento en unContinuar leyendo »

La decisión está tomada y busco acomodarme sobre mi cama. Desnudo, cierro los ojos mientras acaricio mi escroto. Me encanta sentir cómo la piel se encoge y se mueve hacia no sé dónde mientras me masturbo, juntando todos sus pliegues para presionar suavemente a los gemelos. Masturbo con suavidad mi pene, desde el punto donde se extiende hacia afuera. Lo aprieto un poco y siento lentamente cómo se endurece. Dejo mi falo encendido y estiro el brazo hacia el frasco con crema lubricante. Saco un poco y froto con ella mi glande. Es una sensación deliciosa, y extiendo el aceitoso fluido por toda la longitud de mi falo. Mientras lo recorro con mi mano, siento cómo se endurece más cada vez, y la sensación del frote sobre mi piel se incrementa a medida que me concentro en mi glande, disminuye un poco al alejarme de él y me dirijo hacia el fondo y así, nuevamente. Dependo de esa crema lubricante. Sin prepucio que me permita una sensación de frote de piel con húmeda piel, necesito sentir que mi mano se desliza sobre mi verga y la recorre cuando me masturbo, llevando placer que se interrumpe tan solo de vez en cuando paraContinuar leyendo »