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Mi gran sorpresa: de voyeur a un trío bisexual


  • Últimamente mi esposa salía mucho por las noches con sus amigas, o al menos eso decía ella, se arreglaba  y  vestía de forma muy sexi, minifalda blanca  y muy corta, tacones altos, camisetas muy ajustadas y con escotes  de vértigo, siempre llegaba de madrugada y cansada de bailar. Yo siempre me imaginaba que se habría follado a algún que otro tipo de los que van a las discotecas de moda. Sabiendo que mi esposa está muy bien, y que es caliente como un horno, era probable que alguien quisiera montarla en las noches calurosas de Santiago, pero para nosotros no era ningún problema, ya que siempre hemos sido muy liberales y respetamos nuestros gustos y nuestros deseos.

    Yo aprovechaba su ausencia y hacía lo que últimamente más me gustaba hacer: practicar de voyeur. Me había comprado hacía unas semanas unos prismáticos de alto alcance, y me dedicaba a espiar a un vecino mulato que siempre tenía visitas de mujeres espectaculares,y por su puesto siempre acababa follando en la pieza que justo daba enfrente de mi salón. Uff era una máquina follando, era un chico joven y esbelto, musculoso y con una polla enorme, podía follar 4 horas sin parar; normalmente las mujeres acababan agotadas e incluso a alguna la vi cómo le gritaba que ya no podía más, que parara, pues estaba al borde del desmayo. Yo disfrutaba muchísimo viendo esos cuerpos agitarse, con las piernas bien abiertas y en mil y una posturas. Había mujeres de todo tipo: rubias, altas, bajas, blancas, negras, casi todas tenían unos senos grandes y curvas muy pronunciadas, aunque también las había delgaditas y casi planas. Me pasaba las tardes-noches disfrutando otra forma de hacer sexo, acababa masturbándome como un loco, me hacía hasta 5 y 6 pajas viendo ese cuerpo moreno taladrando a jovencitas y no tan jovencitas durante largas horas. La verdad, y no lo voy a ocultar, me gustaba mucho aquel hombre. Siempre me han atraído un poco los hombres, pero este me daba mucho morbo, sobre todo cuando le veía desnudo con su enorme tronco erecto dentro de las bocas, culos o coños de sus amantes. Era una auténtica máquina de follar.

    Cuando llegaba mi esposa de sus fiestas, yo ya estaba en la cama feliz; cansadito, pero feliz y con mi verga relajada de tanto placer. De esta manera, ya casi no follábamos, pues ella llegaba cansada y yo ya había tenido mi buena ración de sexo. Esto hizo que la relación perdiera color y calor, ya todo había cambiado y estábamos más distantes.

    En las últimas semanas, mi querido vecino tenía a diario la visita de dos mujeres: la primera siempre era distinta, rubias, morenas , altas, bajas etc., pero la segunda, que siempre iba sobre las 12 de la noche, era la misma, una mujer morena con pelo negro  y largo y con muchas curvas, es decir entradita en carnes y que estaba muy bien, pero que muy bien. Siempre que aparecía por la ventana en la habitación de mi amigo estaba de espaldas, es decir, que nunca le podía ver la cara, y eso me traía por el camino de la desesperación. ¡Deseaba tanto verle la cara y las tetas, y ese conejo que se tragaba la batuta del mulato sin contemplación!, pero nada, era imposible, la veía montar a mi amigo y cabalgarle como una fiera salvaje, gritaba de tal forma que podía oír sus gritos entre el dolor y el placer, siempre con la ventana abierta y sin cortinas, era mejor que ver una película porno. Llegué a pensar que a mi vecino le gustaba que le vieran follando, e incluso pensé que él me veía desde su cama y eso le ponía más cachondo y apretaba más fuerte a sus amantes.

    Yo, de todas mis aventuras nocturnas, no contaba nada a mi esposa, más que nada porque me apetecía tenerlo como un secreto o mejor como mi tesoro escondido, no porque le sentara mal que yo me masturbara viendo cómo otras parejas follaban, como dije somos muy liberales y no tenemos prejuicios con el sexo.

    Un día, mientras observaba cómo mi amigo se follaba por el culo a su segunda amante, me fijé en algo que no sé cómo expresar, pero que me sobresaltó y me puso tenso. La mujer tenía un pequeño tatuaje a la altura de la cadera… al principio no le di mucha importancia y pasó casi desapercibido, pero después, afinando mis prismáticos, llegué a distinguir claramente el dibujo: era un sol y una luna idéntico al que tiene mi mujer en el mismo lugar. Después me fui fijando en más detalles de la mujer y…claro, ¡no podía ser! ¡Aquella amazonas que se trajinaba al mulato era mi mujer! Incluso en un breve instante en el que por primera vez se giró y pude ver el rostro entre el enredado cabello lo vi claramente, aquella devora hombres era mi querida esposa. Al principio no sabía qué hacer, tenía muchos sentimientos encontrados y contradictorios, pero después de un rato en el que me tranquilicé un poco, volví a observar lo que hacían; y claro, lo que estaban haciendo era follar y disfrutar como auténticos animales salvajes. Mi esposa lo montaba, se tragaba aquella magnífica polla hasta el fondo de su garganta e incluso se tragaba toda la leche que él le vertía cuando se corría entre espasmos de locura. Lo que me resultó más raro es que, viendo esto y sabiendo quién era ella, me excitaba mucho más. Aquella noche tuve cerca de diez orgasmos, algo que nunca me había pasado, me corría casi sin tocarme, me apretaba los huevos y mi leche salía sola, era una locura y desenfreno, no sé muy bien cómo explicarlo,  probaron todas las posturas imaginables y, después de casi 5 horas de sexo sin control, terminaron tumbados en la cama riendo y fumando.

    Cuando vi que ella se vestía para salir a la calle, yo me duché y limpié todo el semen que salpicaba el suelo del salón, e inmediatamente me metí en nuestra cama. A los 15 minutos llegó mi mujer y cuando sentí que se acercaba a la habitación yo no sabía cómo iba a reaccionar. Para mí equello era algo nuevo y estaba confuso, pero lo más sorprendente es que mi reacción fue, que  cuando se metió en la cama, me lancé contra ella y comencé a follarla como un poseso. M e sentía más excitado que nunca y quería solamente darle con mi polla más placer, lo  que también me sorprendió fue su respuesta, que fue la de montarme y follarme como gata en celo. Mientras nos besábamos y nos follábamos mutuamente, pensé que mi esposa sí que era una máquina de follar y que realmente estaba en forma…

    Proponiendo un trío bisexual a mi mujer

    Al día siguiente estuve todo el tiempo pensando en qué decirle y en  qué hacer. No sabía si contarle todo lo que había visto la noche anterior y por lo tanto que sabía todo sobre su aventura o no decirle nada y seguir espiándola cada noche. Al final opté por no decirle nada y solamente cuando llegó la hora y me dijo que iba a salir a tomar unas copas y a bailar con sus amigas no pude más y le dije: “¿vas a salir con tu amiga mulata?”. Ella me sonrió con una sonrisa totalmente cómplice y no dijo nada, sólo abrió la puerta y se fue.

    Aquella noche follaron como siempre, es decir, como unos hambrientos de sexo, pero con la peculiaridad de que ella en todo momento estuvo de cara a la ventana, como queriéndome dejar ver su cara de placer y de vez en cuando una sonrisa cargada de picardía. En ese momento me di cuenta de que ella sabía que yo estaba escondido en la oscuridad observando sus “bailes” nocturnos, y eso me calentó más todavía y tomé la decisión de no esconderme ni de estar a oscuras para que ella también pudiera ver cómo me masturbaba viéndola disfrutar con mi vecino.

    Esa noche no llegó a dormir conmigo ya que se fue directa al trabajo desde la casa. Cuando llegó la noche apareció por casa y se sentó a mi lado mientras yo veía una película porno. Ella me besó como si nada y yo comencé a hacer comentarios de la película y sobre todo del tamaño de las vergas de los actores.

    Yo: mira qué pollas tan grandes tienen estos actores, ¿verdad?

    Esposa: sí, no están mal, aunque a mí no me parecen tan grandes.

    Yo: claro, hay muchachos de la vecindad que la tienen mucho más grande…

    Esposa: sí, mucho, mucho más grande y gruesa.

    Escuchando esto ya no pude más, la miré a los ojos y le dije:

    Yo: Claro y hay vecinitas egoístas que las quieren para ellas solas y no las comparten ¿verdad?

    Entonces mi esposa dio un salto en el sofá y me miró con una mirada entre incrédula, pícara y lasciva mientras se le escapaba una pequeña sonrisa entre sus labios.

    Esposa: No me digas que quieres follarte al vecino…no me lo puedo creer.

    Yo: A nuestro vecino se lo folla la mitad de la ciudad y tú también, entonces no veo cuál puede ser el problema por probar conmigo… Ya sabes que a mí los hombres en algunos momentos también me gustan.

    Esposa: Jajajaja no te puedo creer, además este mulato es muy hombre no creo que quiera contigo…

    La corté tajantemente.

    Yo: bueno, o al menos podríamos hacer algo los tres juntos, me apetece unirme a tus fiestas de noche.

    Esposa: Está bien, vente esta noche, a ver si te atreves, ¡jajaja! no te creo nada.

    Esa noche salimos los dos bien vestidos y sexis: mi mujer con su ropa ajustada y yo con mis pantalones de cuero y mi camisa negra a medio abrochar. No puedo negar que estaba un poco nervioso, pero cuando llegué y conocía a Tony me relajé bastante, era muy simpático y tranquilo, mi mujer nos presentó y ninguno de los dos tuvo una mala actitud para con el otro, él vio como algo muy normal tener enfrente al marido de la amante que se follaba todas las noches tomando unas cervezas y charlando. La charla sólo duró un rato hasta que él me preguntó directamente qué es lo que yo quería hacer, si quería masturbarme mientras ellos follaban, si quería follarme a mi mujer a la vez que él también se la follaba (doble penetración), o qué. En ese momento me sentí tímido y no me atreví a decirle la verdad, que era que quería que él me follara mientras yo me follaba a mi esposa para hacer un trío bisexual, lo cual era un sueño que toda mi vida había tenido, y acabé diciéndole que quería que nos folláramos los dos a mi mujer.

    Esto le gustó mucho, ya que su cara se iluminó y sonrió, y en unos instantes ya estábamos los tres en la cama, yo comencé comiendo coño y él puso en la boca de mi esposa aquella tremenda herramienta. Cuando la vi de cerca me quedé con la boca abierta; era mucho más grande de lo que yo podía percibir desde mi departamento con los prismáticos, ella comenzó a hacerle una mamada increíble. Era capaz de metérsela entera hasta casi vomitar, la tragaba con ansias como si realmente se la fuera a comer y estuviera hambrienta. Esta escena me puso supercaliente y saqué mi verga que con sus buenos 23 cm parecía de juguete al lado de aquel tronco moreno. De una sola vez se la metí entera por el coño y comencé a empujar mientras ella lamía el pollón desde los huevos hasta la punta del glande. Ufff, era demasiado, eso era una locura de placer y de morbo, después de estar un buen rato así, cambiamos de postura y él comenzó a follarle el coño y yo comencé a meterle mis dedos por el culo. Mi esposa empezó a gemir como una loba, después le metí mi polla en el culo y ya comenzó a gritar entre placer y dolor. Aquel majestuoso cuerpo se estaba tragando dos buenas vergas a la vez. Así seguimos un rato hasta que Tony se salió al baño y yo seguí rompiéndole el culo con toda mi fuerza. De pronto, y por sorpresa, noté los dedos de Tony en mi culo impregnándome con algo grasiento el agujero de mi culo, metiendo seguidamente sus dedos en él. Esto casi me hace correr instantáneamente, me giré y le sonreí y diciéndole dos palabras: “Por fin”. Entonces, él se tumbó en la cama y puso su cabeza entre el culo de mi esposa y mi verga, que entraba y salía del mismo, sacó su lengua y comenzó a lamerme el culo y la verga, cosa que a mí me encantó hasta tal punto de que saqué  mi polla y se la metí de un golpe; Tony la empezó a mamar y a lamer de una forma maravillosa, era capaz de tragarla entera hasta los huevos y yo comencé a gemir y casi a correrme. Antes de llegar al orgasmo me lancé a su cipote y lo comencé a mamar, era genial, grandioso, me llenaba totalmente la boca y la garganta, mi mujer mientras tanto dejaba que Tony le comiera el coño, que ya lo tenía encharcado de sus flujos. Yo, después de un buen rato, me fui a lamer el culo de Tony, que se dejaba fácilmente penetrar por mi lengua.

    De un trío normal a un trío bisexual

    Pasado un buen rato cambiamos de postura y comencé a follarme a mi mujer a cuatro patas, y entonces pasó lo que yo más esperaba, noté la cabeza gorda de la polla de Tony llamando a la puerta de mi ano; enseguida dilaté y con un poco de esfuerzo comenzó a entrar en mí. Eso me volvió loco, su pollón entraba poco a poco y me llenaba entero por dentro hasta que, en un momento y de forma inesperada, dio un fuerte empujón y la metió entera. Yo solté un fuerte grito de dolor que me hizo quedar inmóvil; comencé a respirar fuerte y rápido como para soportar el dolor, parecía que me habían reventado por dentro. Tony entonces intentó salir de mí, pero yo le puse la mano en el culo y le empujé contra mi ano y le dije, “no, no te salgas, quiero que me folles bien el culo, pero hazlo despacio, por favor”, él se untó de vaselina la polla y mi culo, y comenzó a moverse despacito, al rato mi dolor se convirtió en placer y comenzamos a follar los tres de nuevo; a todo esto, mi esposa ya estaba encharcada, mi polla entraba y salía de ella con mucha facilidad y comenzamos a gemir los 3 a la vez. Yo estaba en el paraíso, follando por delante y follado por detrás, por fin cumplía mi sueño de hacer un trío bisexual.

    Después de unas horas nos corrimos los tres, bueno mi mujer se corrió 5 o 6 veces seguidas; nosotros sólo una vez, pero fue maravilloso, compartimos todos nuestros flujos, la mayoría del semen de Tony acabó en mi boca…

    Después de este primer trío bisexual seguimos durante algunos meses teniendo sesiones imparables de sexo, hasta que Tony se tuvo que ir a su país. Esto nos dejó muy tristes a mi esposa y a mí, pero contentos por haber disfrutado esta experiencia inolvidable. Desde entonces, la relación con mi mujer mejoró mucho y ahora andamos buscando nuevas experiencias.

    Mi gran sorpresa: de voyeur a un trío bisexual
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    6 thoughts on “Mi gran sorpresa: de voyeur a un trío bisexual”

    1. Este relato me recuerda a un trío en el que participé el mes pasado. Estuvo bastante bien, aunque al final la chica se mosqueó un poco con su novio, pero los 3 disfrutamos mucho esa noche

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