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  • Sé que estás ahí, curiosa con esos ojitos vivaces recorriendo cada letra, cada palabra mía. Hoy me acerco a ti como tantas veces, muy despacio rozando nuestras bocas,  mezclándose en alientos ardientes, mientras nos respiramos.

    Vas a sentirme subiendo por tu espalda con la yema de mis dedos y con la punta de mi lengua; acaso al sentirlo experimentarás un escalofrío que te haga temblar.

    Hummm! Tu  aroma me ha llegado muy adentro, casi puedo olerlo. Con caricias me envuelves, me pones inquieto cuando tus pechos se aplastan en los míos y entonces me acerco a tu oído para susurrarte: “voy a penetrarte duro hasta que mis huevos salten en tus nalgas, y cuando me chupes mi pene duro y carnoso vas a desear que te entre por esa vagina tan apretada que tienes“. Al escuchar eso, sentirás humedecerte acompañado de un cosquilleo intenso en todo tu cuerpo, desde tu sexo exquisito hasta los dedos de tus manos.

    Veo tus ojos brillar, mientras me muevo en ti, con tu sonrisa abierta cálida, tan bella. No puedo apartar de tu rostro mi mirada, cada gesto que haces cuando entro en ti me enciende más.

    Me muevo en ti avanzando y retirando, abrazándote con descaro, moviendo mi cuerpo contra el tuyo, abriéndote las piernas, apretándote más y más. Mientras te estremeces y gimes, nuestros cuerpos se sacuden como descargas y en esa lucha pasional nuestras bocas se juntan besándose otra vez.

    Como en un baile nos movemos sedientos e imparables: yo empujando, tú empujando, ahogando nuestros gemidos en nuestras bocas… Yo llenándote por dentro y tú mojándome todo… así quiero que me sientas hoy, tan dulce, tan inquieto, tan deseoso de ti…

     

    Relato erótico: Hoy vas a sentirme como ayer…
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