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Mi primer trío con mi marido y Pedro


  • Como es habitual en este tipo de historias, diré que este relato es verídico, ya sé que no es relevante pero haciendo honor a la verdad os aseguro que esto que a continuación os cuento me sucedió hace un par de meses. Además el hecho de escribirlo, me ha servido para recordar y refrescar en mi memoria detalles muy, pero que muy agradables.

    Cierto es, que después de quince años de matrimonio y rozando los cuarenta, el sexo se torna un tanto monótono, en nuestro caso siempre hemos sido una pareja bastante activa y con un toque morboso que nos hace disfrutar del sexo, no a diario, pero sí frecuentemente.

    Me llamo Carla y como os he comentado antes, al igual que mi pareja, rozamos los cuarenta. Yo no soy una top model ni mucho menos, quizá algún kilito de más en mi culito pero gusta y encanta a los chicos, muy redondo y jugoso dicen mis compañeros de trabajo. De tetas ando bastante bien, una noventa de sujetador y en su sitio. Me encanta mi escote y me gusta presumir de él, casi siempre llevo blusas muy escotadas para lucir canalillo. Es curioso observar que todos, absolutamente todos los chicos con los que hablo, acaban echando un buen vistazo al balcón de mi escote. Sinceramente os diré que me excita saber que pongo cachondos a todos los miembros de género masculino de mi oficina. Como os he dicho antes, no tengo un cuerpazo, pero con mis 158cm de altura, mis curvas y mis ojos verdes, doy mucho juego.

    Mi pareja y yo llevábamos bastante tiempo fantaseando sobre meter a otro chico en nuestra cama, sobre todo mientras veíamos alguna peli porno para ponernos a tono, Luis, así se llama mi chico, se excita mucho viendo como varios chicos se follan a la misma y yo no puedo evitar ponerme muy cachonda viendo tantas pollas . En una de esas, me dijo que si me gustaría verme en esa situación, eso me puso como una moto y partir de ahí comenzó la búsqueda de un candidato para llevar a cabo nuestra fantasía.

    Pusimos un anuncio en la web “buscamos chico para trío” y las ofertas eran muchas y variadas. Yo escogí a Pedro, evidentemente la elección fue mía, un chico alto y educado de un pueblo cercano. Durante toda una semana estuvimos intercambiando correos, al principio normales, pero conforme tomábamos confianza se calentaban cada vez más…” que si te voy a dar por todos lados, que si te vas correr mil veces”, etc.…. Mi chico, lejos de enfadarse, se excitaba más cuando yo se los enseñaba, estuvimos toda esa semana follando como locos, pensando cómo sería tener por fin dos pollas para mí solita.

    Llegó el viernes, habíamos quedado con Pedro a las cuatro de la tarde. Mi marido y yo, quedamos a la una en casa para arreglarnos, aún recuerdo el nerviosismo y la emoción. Por supuesto, yo me puse monísima, era junio y hacía calor, ideal para lucirme como a mí me gusta, vestidito blanco por encima de las rodillas de tirantes y muy finito, me alisé el pelo y me maquillé a conciencia. Mis labios y mis uñas pintados de rojo pasión que junto a mi piel canela, me dio un aspecto latino muy….no sé cómo definirlo, si como sexi o más bien como de puta cara. El caso es que iba cañón y para colmo, nada de sujetador. No solamente se insinuaban mis pezones a través de la fina tela del vestido, si no que al agacharme un poquito y cerrar mis hombros, mis tetas quedaban prácticamente a la vista de cualquiera, además ya tenía el movimiento ensayado para usarlo en el momento adecuado.

    Fuimos a comer a un restaurante en pleno centro, nos encontramos a los chicos del banco de mi marido, era descarado como me miraban, no le quitaban ojo a mis tetas. Durante un momento me quedé hablando con el director mientras mi marido charlaba con los otros dos. Solo le faltaba babear, era descarado como me miraba y no a la cara exactamente, en ese preciso momento…toma, te vas a enterar, vas a tener tema para varias pajas. Me incliné hacia adelante, levantando levemente mi pie derecho para ajustar la correa de mi zapato. Le dejé ver mis tetas con todo lujo de detalles, no tuve prisa en incorporarme para que disfrutara del paisaje, él se quedó petrificado mientras yo le miraba a la cara con una sonrisa picarona. La policía no es tonta, se dio cuenta perfectamente, yo lo quise poner cachondo a propósito y es evidente que lo conseguí.

    Durante la comida apenas probé bocado, los dos estábamos muy nerviosos, mi chico parecía más tranquilo, pero no, estaba todo el tiempo empalmado, de vez en cuando se acercaba y me decía las ganas que tenía de verme follando con otro chico… ¡¡uffff… lo que me faltaba por oír!!

    Eran las cuatro y nosotros ya estábamos en el pub, apenas había gente, unas dieciocho o veinte personas, nos pusimos en la barra sentados en los taburetes y nos pedimos unas copas. Al poco tiempo llegó Pedro, me sorprendió lo alto que era, con carita de nene bueno, de hecho tenía diez años menos que nosotros. Todo cordial, saludos y conversación para dejar claros un par de puntos en cuanto a discreción y seguridad. La verdad es que no hizo falta alargar mucho ese tema, Pedro era casado y no estaba por la labor de cagarla en su matrimonio. Me gustó la actitud y me gustó Pedro, con la segunda ronda de copas la conversación se iba alegrando, él nos contó algunas experiencias y ya se cortaba la excitación de los tres. Mi marido le preguntó que si yo le gustaba, contestación…”joder, está buenísima “en ese momento miro a Pedro y le doy un morreo de al menos dos minutos, mientras nuestras lenguas no paraban, le eché mano al paquete y pude notar cómo crecía el pollón que me iba a comer en breve, que bien me lo voy a pasar, pensé, con estas dos pollas.

    Entre las copas y el restregón que me había pegado estaba dispuesta para cualquier cosa, fue Luis quien dijo en ese momento que nos acabásemos las copas, que me tenían que pegar una buena follada en casa… Nos dirigimos fuera del pub, Pedro no sabía cómo llegar a nuestra casa y mi marido propuso que lo acompañara, que el iría delante. Pedro y yo nos fuimos al parking. Para acceder, los peatones pasan por un portal y unas escaleras un tanto oscuras, el contexto ideal para que Pedro me comenzara a besar de nuevo, lo primero que hizo fue bajarme los tirantes del vestido y chupar mis tetas mientras yo le desabrochaba los botones de la bragueta, conseguí sacar su polla y comencé a pajearlo, el seguía lamiendo mis pezones hasta que me dijo que ya no podía más, que se la tenía que chupar…con mucho gusto le contesté, si hay algo que me apasiona es chupar una polla. Pedro guió con sus manos mi cabeza, hasta encontrarme de frente con su polla. Era bastante gruesa y gorda, estaba muy dura y con líquido pre seminal, ideal para una buena mamada, me la metí en la boca y comencé a saborearla, joder estaba muy dura, le puse una mano detrás de los huevos y la otra delante de mi boca, miré a Pedro y estaba en pleno éxtasis, apoyado en la escalera y gimiendo con los ojos cerrados. Comenzó a moverse follándome la boca mientras sujetaba mi cabeza con sus manos, me llegaba a tocar el galillo, la sacaba del todo y la volvía a meter cayendo sobre mis tetas la saliva de mi boca. De golpe me levantó, me agarró por detrás y me dijo que me quería follar, que no podía más, que le iba a estallar la polla. Yo le dije que la follada me la tenían que dar entre mi marido y él, pero que si quería, podía acabar esa mamada que había empezado. Qué bien, dijo Pedro, pero me quiero correr en tu boca y te advierto que soy muy lechero…Encantada de probar tu leche, le dije, así que ven que te voy a pegar una mamada completita como en tu vida te han dado.

    Me puse de rodillas con mi vestido sobre los muslos y mis tetitas al aire, comencé a mamar su polla, estaba muy mojada entre su líquido y mi saliva, ya faltaba poco para correrse y me preguntó que si me iba a tragar toda su leche, yo le asentí con la cabeza y de pronto comenzaron a salir chorros de semen sin parar, el continuaba sacando y metiendo su polla de mi boca, a la vez que su semen iba a parar a mi cara, a mi pelo…la verdad es que tragué bastante, pero no pude con tanto y tuve que dejar salir de mi boca gran parte, que lástima pensé, con lo que me gusta. Pedro seguía gimiendo mientras terminaba de limpiar su polla con mi lengua hasta que no le dejé ni una gotita de leche, sin embargo a mí me había puesto perdida. Te he dejado hecha un cromo dijo él, espera le dije, me quité mis braguitas y me limpié con ellas todo lo que pude, tenía leche por toda la cara, en el pelo y aún notaba como me chorreaba por mis tetitas, pero como me gusta tanto las corridas de los chicos, cogí su polla y la utilicé para recoger el aún calentito semen de mis pezones y llevármelo a la boca, Pedro resoplaba y con un gesto de satisfacción, me dijo que estaba flipando, es que me encanta hacer mamadas le dije, se nota, se nota contestó.

    Una vez recompuestos compramos un botellín de agua y nos montamos en el coche. No te tranquilices demasiado le dije, que aún me tenéis que pegar una buena follada mi chico y tú, Tranquila que me recupero pronto y con lo buena que estás, se la pones dura a un muerto, fue entonces cuando me levanté mi faldita y me metí dos deditos en mi coño, joder como estoy le dije, a ver… dijo él, cogió mi mano y saboreó mis dedos… Uffff que rico está, yo me abrí bien de piernas, me estuvo masturbando con sus dedos en el coche hasta que llegamos al portal de casa.

    Luis nos estaba esperando en la puerta echando un cigarro, Pedro y yo llegamos como si nada hubiera pasado pero al momento de entrar en el ascensor saqué mis braguitas del bolso y se las di a mi marido, habéis empezado sin mí dijo y en cuestión de segundos comenzaron a tocarme por todos lados, nos besamos los tres como locos, mientras Luis me dice, “hueles a polla, que le has hecho a nuestro invitado??” una mamada de las mías y me he tragado su leche como a ti te gusta y ahora podéis hacer lo que os dé la gana conmigo, así me gusta, que seas una chica mala contestó. Mientras, en el ascensor podía sentir como coincidían los dedos de mis dos amantes dentro de mi coño, no paraban de moverse y yo cada vez estaba más mojada. Pedro me tenía agarrada por detrás, acercó tímidamente su dedo corazón a mi culito, comenzó a frotar mi ojete como si estuviera pidiendo permiso para entrar. Yo ya sabía lo que quería, así que giré mi cabeza, cogí su mano y me llevé su dedo a la boca para mojarlo bien, dirigí su mano a mi culo y suavemente metió su dedo dentro. ¿Me vas a dejar que te folle el culo? Un dedito está bien, pero ese pollón me rompe en dos, le contesté. Desde luego, jamás me había cundido tanto un viaje en ascensor hasta el piso catorce, mi Luis morreándome mientras me masturba y Pedro en mi retaguardia disfrutando con un dedo en mi culo pidiéndome permiso para follármelo.

    Salí del ascensor tapándome lo justo hasta entrar en casa, nos fuimos derechos al salón y allí me quedé solo con mis tacones azules. Mi marido me puso sobre la mesa boca arriba, me abrió bien de piernas y comenzó a comerme el coño. Depilado para la ocasión, estaba muy mojado, preparado para pegarme una gran follada. Pedro observaba la comida de coño que me estaba pegando mi esposo, acercó su polla a mi mano para que le hiciera una paja. Tener un pollón así en la mano está bien, pero en ese momento tenía mi boca desocupada y aunque tuve que hacer equilibrios encima de la mesa, ya tenía de nuevo la polla de nuestro invitado a un centímetro de mi boca. Antes de nada le dije a mi marido que si quería ver como su mujercita se comía una polla, rápidamente dejó de comerse mi coño y se incorporó para mirar.

    Luis estaba de pié y yo tumbada de lado sobre la mesa, a la altura ideal para pegarle una buena mamada a Pedro y que mi marido no se perdiera ni un detalle. Acércate un poco más, quiero que veas esto…cogí el pene de Pedro y comencé a pasar mi lengua por todo su glande, estaba duro y brillante, yo le echaba mucha saliva para lubricarle bien a la vez que jugaba como si de leche se tratara. Todo esto lo estaba haciendo mirando a mi chico a los ojos, tenía una expresión mezcla de celos y vicio que me ponía más cachonda todavía. Apreté la polla que me estaba comiendo para sacarle todo su jugo, me la pasé por mis labios, mi cara y le digo a mi chico…”Esto es lo que querías eh, verme así con la polla de otro tío en mi boca… Ahora quiero que veas cómo me folla ¿vale?”

    Ya tenía a mis dos chicos preparados, completamente desnudos, de pié y empalmados como resortes. Os la chupo a los dos y después me folláis ¿vale? Así fue como por primera vez en mi vida he tenido dos pollas en mi boca al tiempo. Tengo una boca grande pero mis dos chicos calzan buen número y apenas me cabían, así que opté por alternar, mamando una y pajeando otra. Pollas habré probado unas quince o dieciséis, pero este era mi primer trió y lo estaba disfrutando a tope.

    Pedro no estaba dispuesto a esperar, me sentó sobre la mesa, me abrió bien de piernas apoyando mis talones en el borde y me clavó su polla, yo estaba apoyada con mis brazos mientras él me daba embestidas sujetándome del culo, me follaba prácticamente en volandas. Podía notar como ese pollón tocaba fondo en mi coño, sigue cariño, sigue por dios y así me corro por primera vez, por fin, ya era hora, que corrida más buena tuve. Para mí, correrse es como rascar, una vez que empiezo ya no paro, soy una de esa minoría que tiene orgasmos múltiples y hoy iba a sacar partido de este regalo divino.

    Fóllame tú ahora, le dije a Luis. No, me contestó, quiero que te pongas encima de nuestro invitado y que te muevas como tú sabes, quiero ver cómo galopas sobre él. Sumisos y obedientes acatamos las órdenes de nuestro anfitrión, senté a Pedro en el sillón, me puse encima y agarrada al cabezal comencé a follármelo. Joder, creo que me voy a correr otra vez, grité, miré y pude ver como mi marido observaba la escena, así es como te gusta verme eh, te gusta que sea una puta?. Joder como me gusta lo que veo, dijo Luis, y es que estaba justo detrás viendo mi culo moviéndose y la polla de Pedro entrando y saliendo de mi coño. ¡Aaaahhh! Grité y me corrí por segunda vez, noté como lo estaba mojando todo de flujo pero seguía teniendo ganas de más y continué follándomelo.

    Pedro confesó que estaba a punto de correrse por segunda vez, yo les propuse que lo hicieran los dos al tiempo en mi cara y en mi boca, pero la verdad es que me apetecía seguir follando. Vamos allá dijo Pedro, te vas a poner a cuatro patas y te voy follar mientras se la chupas a tu marido. Gran idea, pero antes de clavarme tu polla quiero que te comas mi culito dije yo, así mientras me follas por detrás juegas un poco con tus dedos y mi culo.

    De esta manera conseguí una gran escena, lástima no haberlo grabado. Yo a cuatro patas chupándosela a mi marido y Pedro clavado detrás de mí, con su pulgar dentro de mi culo y a punto de correrse. Cada vez las clavadas de Pedro eran más fuertes y mi marido me follaba la boca más rápido, yo me sentía llena por todos los lados. Pedro gritó que se quería correr de una puta vez y yo al notar la abundante corrida dentro de mi coño, también lo hice por tercera. Luis se dio cuenta de que Pedro había terminado dentro de mí y le preguntó que si le había gustado, no pudo ni contestar, aún estaba follándome despacito con su dedo dentro de mi culo. ¡Aaahhh! Dijo mi marido y empezó a correrse en mi boca, que gozada, en mi vida he tenido tantas ganas de tragarme una corrida. Las de mi marido también son muy abundantes y tragarme toda la leche también fue misión imposible, tuve que abrir la boca pero me puse la mano para no desperdiciar nada de nada.

    Los tres acabamos al tiempo y agotados, nos sentamos en el sillón con un “ufffff” a coro, yo me estaba relamiendo de la corrida de mi marido y aún tenía en la mano la leche que salió de mi boca, así que me fui en busca de la polla de Pedro y comencé a pajearlo con la leche de mi marido, como es normal, su polla ya no estaba tan dura pero me apetecía chuparle los huevos mojados con mi flujo y el semen. Que guarra eres, me dijo mi marido, se la vas a poner otra vez dura a nuestro amigo. Yo seguí masajeando su polla a la vez que me metía sus huevos en la boca, pero se hacía tarde y esto estaba tocando a su fin.

    Pedro se aseó rápido y con un piquito en la boca despedí a nuestro invitado, concluyendo así nuestro primer y satisfactorio trío. Desde luego, la experiencia es digna de repetición, quizá nos falta el empujón de un nuevo candidato, ya que en la variedad está el gusto. De momento nosotros seguimos follando como leones cada vez que nos acordamos de este viernes por la tarde.

     

    Mi primer trío con mi marido y Pedro
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    4 thoughts on “Mi primer trío con mi marido y Pedro”

    1. Muy buen relato, lástima que la protagonista sea una mujer que dice narrar su propia historia… y el autor sea un hombre, jajajaja. Pero sin tner en cuenta eso, la verdad es que me he puesto muy caliente y cacohnda con este relato porno. Menudo trío, jeje.

    2. Vaya puta pasada de relato, y pensar que puede ser verdad… Me ha excitado un montón, he lubricado solo imaginarme como la chica, bien acompañada de dos buenas pollas. Ojalá mi chico me propusiese algo así algún día

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