Invítanos a café y contribuye al mantenimiento y mejora de SexoEscrito.com

La Donacion de Semen 2


  • Capitulo anterior: La donacion

    Nuevamente la mas explosiva enfermera, de 110 centímetros/36DD de senos, ayuda a un paciente a donar semen

    Otro día en la clínica habilitada para donaciones de semen. Sentada en ante su mostrador esta la enfermera de senos generosos. Leyendo una revista, con algunos cheques por 50U$S sobre la mesa para los donantes y una lista de esto y la hora a la que debían arribar.

    Desde hace varios días son pocos los voluntarios. Por lo que la enfermera no ha tenido mucho que hacer. Tras leer el mismo articulo por segunda vez, la señorita mira su reloj y la lista de donantes. Ya debería llegar uno…y así lo hace.

    Es un hombre joven y bien parecido. Tras comprobar la identidad (siempre con el máximo de los respetos y preservando la privacidad) la mujer le da un frasquito y le pide que vaya al cuarto para donaciones. Inevitablemente el hombre no puede disimular su mirada clavada en el pecho de la enfermera que, ademas, gracias a su ajustada ropa hace que sus senos resalten mas. Ella se da cuenta de como el lo mira y lo observa con intereses mientras ingresa a la habitación para donaciones.

    Lleva nada más que un minuto dentro del cuarto para donaciones, apenas ha destapado el frasco, y lo mira con curiosidad. Cuando de repente la tetona enfermera ingresa en el lugar. Ella lo mira con interés y levanta las cejas. El esta extrañado. La mujer dirige su mirada al frasco y dice “Puedo ayudarte a llenar eso”. El hombre se sorprende aún más y, ni hablar, cuando la mujer lo empuja recostándolo boca arriba. Acto seguido, y ras ponerse unos guantes de latex, le quita las prendas para dejar al descubierto su pene semi erecto…en un rato está completamente erecto. Primero lo acaricia un poco con su mano derecha. Después comienza a masturbarlo, tomándolo entre sus dedos y subiendo de arriba hacia abajo. El donante se recuesta y cierra los ojos. Durante unos dos minutos la masturbación es constante. La enfermera alterna entre una mano y otra. Cuando la mano se le “cansa”, ella le pide que, por favor, le avise cuando este a punto de eyacular.

    Llegado el momento, coloca el pene en posición casi horizontal y el frasco debajo. Con la mano derecha de la mujer con el falo entre sus dedos y la otra tomando el frasco. El donante eyacula llenando el frasco. Mientras la mujer tapa el frasco y lo deja en el lavamanos, el hombre, suspirando, se dispone a vestirse y retirarse. Pero ella le advierte que “Aún no hemos terminado”.

    Obediente, él se queda en su lugar y observa cómo ella tira los guantes de latex en un tacho para basura médica y saca un frasco de un bolsillo. Se da la vuelta y le dice:

    Aún no hemos terminado señor. Primero es donar esperma para la institución y ahora…-se desabrocha la ropa y quita el corpiño- para mí.

    Él se queda mirando absorto esos grandes, redondos y firmes senos, que parecen salidos del mejor de los sueños. Ella se arrodilla e introduce el miembro flácido (pues acaba de eyacular) en la boca. Lo recorre con la lengua, lo envuelve en el calor de su boca, lo llena de saliva. Lo quita de su boca, su lengua afuera, y lo toma con sus manos, lo vuelve a masturbar.

    Cuando el pene vuelve a estar firme, después de unos minutos de sexo oral y masturbación, la mujer toma el frasco que llevaba consigo. En su interior hay lubricante sexual. Coloca bastante entre sus senos y le aclara:

    Esto es para que la fricción con la piel no sea molesta. Y, en cambio, sea muy agradable.

    Lo mira lascivamente, toma el pene con su mano derecha y lo apoya entre sus senos. Lleva amabas manos a sus pechos y presiona con ambas el pene. El hombre emite un largo gemido. Las tetas son suaves, y con el lubricante, la fricción es hiperplacentera. Con movimientos, de su torso y las manos, los senos se mueven de abajo hacia arriba masturbándolo.

    Para él cada vez se pone mejor: Primero masturbación, ahora masturbación con senos. Una enfermera de ensueño en una situación de ensueño. A pesar de que no hace mucho que eyaculó, su pene vuelve a estar erecto y él (como en todo momento) muy excitado. Cierra los ojos y siente el calor de la piel de ella y la lubricada piel de su pecho.

    Cada vez más excitado, cada vez más cerca de volver a eyacular. Y, más aún, cuando los labios de ella le rodean el glande. Y, es así, que la parte del miembro viril que no esta entre las tetas está dentro de la boca de la enfermera.

    Él decide apoyar una mano en la nuca de ella, acompañando el ritmo de la felacion. Emite un largo gemido, está a punto de acabar…Otra vez. Por fin eyacula. Dentro de su boca entra semen. Cuando su orgasmo termina, la lasciva mujer lame de arriba a abajo todo el pene y se pone de pie. El hombre la observa: De pie ante él con el pecho descubierto y empapado en el lubricante. Nota el movimiento de la garganta cuando traga…el semen. Le sonríe y, tomando su corpiño, comienza a cubrir su desnudez. Él hace lo propio y se viste también.

    La enfermera bebe algo de agua del lavamanos y se enjuaga la boca. Cuando acaba, y con ambos ya vestidos, se dirige al donante y le dice, con una forzada formalidad:

    Gracias por su donación señor…-Le guiña un ojo- Por sus dos donaciones.

    Él no puede evitar sonreír- Ha sido todo, todo, un placer.

    No lo dudo…señor. Ahora le doy su cheque

    La mujer se dirige a la puerta, pero se detiene un segundo antes de salir, y se da la vuelta para encararlo.

    Quizás, más adelante, podría donar directamente…aquí. -Le dice mientras señala su propio y femenino vientre.

    La Donacion de Semen 2
    Vota este relato

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *