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Primer relato XXX: orgía con Cristina

Por relato XXX entiendo un relato porno, algo más caliente y explícito que lo erótico. Por ello no voy a guardarme detalle alguno por guarro o desagradable que puedan parecer.

Todo comienza una mañana gris y fría, en la que, tras despertar girando mi cabeza hacia la izquierda y abriendo los ojos, pude ver la cara de una chica joven dormida, en mi misma cama. Acompañado por un fuerte dolor de cabeza y un fuerte olor a alcohol, empecé a hacer memoria de qué habría pasado la noche anterior. Recuerdos que iría reconstruyendo a lo largo de ese día.

Tras observar aquella chica desconocida durante unos segundo ésta despertó, algo desorientada y confusa, pero sonriente al recordar partes de la noche anterior.

Me explicó entonces parte de lo que recordaba, de la fiesta que nos habíamos pegado, junto a algunos de mis amigos y amigas suyas en mi piso(mi piso es el tipo ático, no muy grande pero bien aprovechado. Un buen ejemplo de ello es el jacuzzi de cuatro plazas que tengo en el cuarto de baño).

Al parecer ella se llamaba Cristina y era la tía más guarra y enganchada a las drogas de las que se puede llegar a conocer en una noche de fiesta por Madrid. Muy guapa y delgada, con un senos grandes (evidentemente, operados), resaltaba por su pelo teñido de azul con mechas rubias y sus tatuajes agresivos.

Mantuvimos una pequeña conversación, a la vez que me levantaba de la cama en busca de agua y una pastilla de ibuprofeno, en la que empezamos a contrastar recuerdos de la noche anterior, intentando recordar ambos que es exactamente lo que ocurrió y  el porqué el estado de mi ático(todo estaba patas arriba y desordenado).

El primer recuerdo fue de cómo conocí esa noche a Cristina. Era feria e iba acompañado de mi amigo Antonio rumbo a los urinarios portátiles que había habilitados esos días de feria. Al llegar había un par de chicas en la puerta del único urinario abierto, las cuales decían esperar a que terminase su amiga.

Antonio que es muy lanzado, empezó a tontear con las chicas, mientras mi único pensamiento era el mear lo antes posible (no recuerdo haber tenido más ganas de mear en mi vida). De repente, mientras Antonio estaba entretenido hablando con las dos chicas, me dio por entrar directamente al servicio sin importarme que estuviese ocupado por aquella chica. Iba demasiado ciego entre alcohol y una rayita a la que me había invitado Antonio un rato antes.

Al entrar me encontré a la chica de pie, preparándose una ralla de heroína sobre un espejito que tenía apoyado en su bolso. Ésta pasó de mi, y sin sorprenderse siguió  a su rollo (Esa chica era la ya presentada Cristina).

Comencé a mear junto a ella mientras me decía que si me apetecía un tirito y reía por la situación, que su amiga Eva invitaba (al parecer Eva era una de las chicas que estaba fuera). Yo decliné su invitación en ese momento ya que estaba únicamente concentrado en mear para poder seguir la fiesta con mis colegas.

Tras mear y girarme pude ver a Cristina mirándome el pene con cara de deseo, yo le dije que si le gustaba lo que veía quizás podíamos llegar a un acuerdo. Tras lo que sonrió y me empezó a meter mano en la entre pierna. Muy colocada y excitada no tardó en subir su mano hasta mi rabo el cual ya empezaba a coger tamaño y firmeza por la excitación del momento. Nunca antes había tenido sexo de ningún tipo en un baño portátil, lo cual lejos de ser desagradable me resultó excitante.

La mamada de Cristina

Cristina no tardó en agacharse y empezar a chuparme la polla(el sitio estaba asqueroso, además de desprender un fuerte olor nauseabundo, pero entre el alcohol y la droga, ambos estábamos muy excitados). Pasaron los minutos mientras Cristina chupaba con una ganas increíbles mi dura polla, cuando de repente la puerta se abrió de par en par quedando ambos a la vista de unas 8 personas que parecían hacer cola. Rápidamente empezaron a reír algunos y otros a insultar reclamando el uso del baño.

Antonio se acercó a la puerta y entre risas nos dijo que acabásemos pronto, ya que nos estaban esperando para cambiar de discoteca nuestros colegas, seguido de un portazo que cerró la puerta hasta que terminamos. Cristina y yo en todo momentos seguíamos a lo nuestro y sin casi inmutarnos seguimos unos minutos más tras los que Cristina soltó mi polla, me metió boca y me dijo que aquello no era el mejor sitio para seguir(yo estaba sorprendido conmigo mismo ya que pese a la excitación y a tener la polla dura como nunca, no podía correrme).

Ambos salimos del urinario entre abucheos y risas de la gente que estaba esperando. Antonio me tiró del brazo, como con prisas, y hasta ahí puedo contar de ese primer recuerdo de la noche.

Bebí agua fría de la nevera y me dispuse a encender un cigarro cuando de repente escuchaba reír a Cristina, aun en la cama. Le pregunté que qué le pasaba, a lo que me respondió contándome un recuerdo que le vino a la cabeza. Un trozo de recuerdo de la noche anterior en el cual ella estaba en la discoteca con sus amigas y de repente me vio junto a la barra.

Según me contaba Cristina, yo iba bastante ciego(y ella bastante puesta) agarrado del hombro de mi amigo Antonio, el cual hacía cola para pedir en la barra. Ella, tras verme y contárselo a sus amigas, se acercó por detrás y me dijo que ella sabía lo que me hacía falta, lo que según ella necesitaba. Yo, pese a ir bastante ciego(esa noche me colé un poco con los chupitos), recordaba a Cristina de un rato antes y sabía que se refería a la mamada a medias que me había hecho.

Conforme Cristina me iba contando sus recuerdos, me venían a la cabeza los mismos de ese momento. Podría decirse que entre ambos reconstruíamos la noche anterior.

Cristina, tras decirle algo que no conseguí escuchar a Antonio al oído, me agarró del brazo y me llevó al baño de la discoteca. Yo como pude, luchando por no mantener el equilibrio, la seguí pensando como la chupaba, unas ganas y una fuerza en la mamada como nunca antes había sentido.

Al entrar al baño de chicas, Cristina me metió en uno de los váteres, donde nada más entrar me bajé los pantalones. Tras unos segundos de risas, Cristina me dijo que no fuese tan rápido, que lo que realmente necesitaba era un tirito o raya. Que iba demasiado borracho y necesitaba despertarme o pronto acabaría la noche para mi.

No necesitó convencerme mucho, ya que además me apetecía. Y esta vez si que nos metimos juntos una raya de heroína. De la mejor que había probado.

En cuestión de segundos podía notar cómo mi cuerpo despertaba y mi polla aumentaba de grosos y tamaño, invadida por el fuerte riego de sangre.

Al notarme rápidamente con la mirada el bulto de mi paquete, Cristina ahora si me sentó en el váter y arrodillada en el suelo empezó a chupármela de nuevo. Podía ver en su cara lo mucho que le gustaba mi enorme rabo. Subía y bajaba su cabeza, como una coreografía entre movimiento de cuello y labios, todo con una gran fuerza y ganas.
Era la mejor mamada que me habían hecho nunca.

Le agarré del pelo, cogiéndole una coleta de un puñado, y sorprendido me quedé cuando ella, de repente, me agarraba mi mano y apretaba como pidiendo más fuerza, incitándome a que la forzara. Cosa que hice hasta casi hacerle vomitar al tener mi gran y gruesa polla casi por completo en su boca.

A la vez, lejos de quejarse o intentar parar, podía verla como con una de sus manos se frotaba cada vez más fuerte su clítoris sobre las braguitas rojas que llevaba. Llevaba una minifalda, la tenía ya por la cintura.

A punto de correrme, sin haberle tocado todavía el coño, le tiré del pelo hacia arriba llevándomela a la boca. Le comí la boca un rato mientras con una mano el tiraba del pelo y la otra le frotaba fuertemente el coño. Ese momento pese a la excitación, me sirvió para aguantar un poco las ganas de correrme y hacer esperar al orgasmo. Recuerdo que en ese momento solo pensaba en follármela como Dios manda.

A la vez que comentábamos nuestros recuerdos nos íbamos corrigiendo el uno al otro, montando de la forma más fiel posible la noche anterior. Y en ese momento de la historia Cristina me corrigió ya que al parecer, sí que llegué al orgasmo en el momento de la mamada, eyaculando fuertemente en su boca justo en el momento que yo le tiraba del pelo hacia arriba para comerle la boca.

Según Cristina, con su boca aún llena de mi semen, le comí la boca como nunca se la había comido nadie.

Lo que sí recordaba yo bien es que, tras aquel intenso beso con semen de por medio, la giré agarrándola de la cintura y llevándome su coño a mi dura polla. Estuvimos como media hora follando en aquella postura sin parar, poseídos por el deseo o más bien por la heroína.

Y ahí terminaba otra laguna más de aquella jodida noche en la que me metí lo más grande.

Pasados unos minutos y viendo que, pese al dolor de cabeza, me gustaba hablar con Cristina, la invité a desayunar allí, en mi casa. Durante el desayuno, hubo pocas palabras debido a la tremenda resaca que teníamos ambos. Ambos comíamos, sin apartar demasiado la mirado el uno del otro. No sé que estaría pensando ella, pero yo no terminaba de creerme que me hubiese tirado a aquella tía tan buena (aunque algo rara o friki). Fue casi terminando el desayuno cuando empezamos a hablar de otra parte de la noche.

Preludio de una orgía

Al parecer Antonio había acabado ligándose a una de las amigas de Cristina, la mas gordita de ellas. Mi amigo Antonio se acercó a mi, que estaba con Cristina pidiendo algo de beber en la barra, y me pidió las llaves del ático ya que estaba muy cerca de la discoteca y esa noche quería follarse a aquella chica. Yo como buen amigo no podía negárselo por lo que accedí a dejarle la llave para que subiesen a follar a mi ático.

Nada más oír el plan de Antonio y su amiga, de que yo tenía un ático allí al lado, Cristina quiso que fuéramos los cuatro los que nos fuésemos al ático. Idea que no me costó apoyar ya que sabía que Cristina follaba como una diosa y yo quería más de aquello.

Al llegar al ático Antonio agarrando a la chica se metió directo al salón mientras que Cristina y yo fuimos a mi habitación.
Yo metiéndole mano a Cristina, una vez más ésta me detuvo pidiéndome meternos otro tirito más cada uno(era una auténtica enganchada al caballo).

Estábamos hasta arriba de alcohol y yo no estaba para decir que no a nada esa noche. Nos metimos una raya de jaco cada uno y de vuelta al calentón, a Cristina no se le ocurrió otra cosa que proponerme espiar a su amiga y a Antonio mientras nos masturbábamos o follábamos a escondidas. Era algo relativamente fácil ya que se encontraban en el salón que es amplio y sin puertas.

Antes de llegar al salón ya podían oírse ligeros gemidos de placer de aquella chica, a la cual pudimos ver como Antonio la masturbaba mientras ella le agarraba la polla a él.

Cristina entonces empezó a reír como una loca(según ella por la situación, según yo por lo puesta que iba). Llamando al atención de su amiga y Antonio, los cuales lejos de asustarse o sorprenderse, siguieron a lo suyo como si nada les molestase.

Según el recuerdo de Cristina, Antonio tenía una gran polla. Cosa que no pude negarle mientras terminábamos de desayunar ya que nada más decirme eso me vino a la memoria parte de la historia que más adelante comentaré.

Antonio, entre risas y a la vez que masturbaba entre sus brazos, recostados en el sofá, a aquella chica, empezó a hablar con Cristina la cual les decía que hicieran diferentes posturas para ella. Yo sorprendido, a la vez que muy colocado, agarré a Cristina y le propuse que porqué no nos enseñaba esas posturas tan divertidas a nosotros. Empujándola sobre el sofá donde estaban Antonio y su amiga. Un sofá tipo Cheslong, bastante grande(como dije antes, mi ático es pequeño pero muy bien aprovechado).

Cristina, tal como calló sobre el sofá junto a su amiga metió boca a ésta mientras que le empezaba a manosear el rabo a mi amigo Antonio. Este muy sorprendido, mientras las chicas le hacían una paja a la vez que se comían la boca, me miró con cara de estar flipándolo(Antonio y la chica también iban puestos de caballo).

Fue entonces cuando, según Cristina salté al sofá, golpeando sin querer en la cabeza a su amiga(una anécdota graciosa según parecía contármela, aunque intuyo que no lo sería tanto para la amiga). En el sofá los cuatro, ellas aun comiéndose la boca como lesbianas en celo, empezaban a desnudarse, quitándose las bragas ya que es lo que les quedaba a esas alturas de la noche.

Con mi polla bien dura, arrodillado en el sofá, agarré de la cintura a la amiga de Cristina(para mi gusto algo gorda, pero desprendía un morbo brutal con sus tatuajes y el pelo largo hasta el mismo culo) tirando de ella hacia arriba dejando su coño a la altura de mi gruesa polla.

A la vez que íbamos recordando el momento del sofá, no podía quitar ojo del mismo mientras aun tenía la taza de café en la mano.
Como un tonto, escuchaba la versión de Cristina de fondo, mientras recreaba la escena de la pasada noche.

Comencé a follarme a la amiga de Cristina, mientras ésta le comía junto a su amiga la polla a Antonio. Recuerdo que nos miramos con cara de estar diciéndonos “!Joder sí colega¡”. Nos faltó chocarnos la mano mientras follábamos a la vez con aquellas dos desconocidas.

Con el subidón de la heroína, del alcohol y de la excitación de aquella orgía, no parecía importarnos nada a ninguno. Todo valía, y así lo dejamos ver.

Antes comenté que según Cristina mi amigo Antonio tenía una buena polla, y que no podía negarlo. Y es porque debo confesar que la vi bien de cerca. En una de tantas posturas sexuales que practicamos esa noche sobre aquel maldito sofá.

Un momento en el que estaba tumbado boca arriba comiéndole el coño a Cristina, a la vez que esta se la chupaba a Antonio(él estaba de pie) y sobre mi saltaba su amiga follándome bien duro la polla. Antonio con el calentón subió de rodillas al sofá para follarle el coño a Cristina a la vez que yo le chupaba el clítoris  a esta.

Recordando este momento con Cristina, aun en la cocina pero ya con la mesa recogida, entre risas me confesaba que le encantó sentir como la follaban a la vez que el comían el coño. Cosa que para mi no era muy graciosa recordar, porque es recordar la polla de Antonio restregaba en ciertos momentos por mi cara.

Al terminar de desayunar y ayudarme a recoger un poco alguna que otra cosa del piso(entre ellas alguna que otra rayita del espejo que no habíamos acabado la noche anterior), Cristina se despidió de mi con una sonrisa y un beso en la mejilla. No sin antes de marcharse, recordar conmigo la parte final de aquella noche, en la que follamos los cuatro durante horas.

Buen recuerdo el que me vino a la cabeza al besar en nuestra despedida a Cristina fue una parte divertida de la noche en la que, tras correrme y eyacular sobre el pelo de Cristina, estuvimos los cuatro riendo como tontos. Fue una de las veces de las más de 4 o 5 que eyaculé aquella noche(no recuerdo haber eyaculado tantas veces en mi vida).

Al parecer y según la versión de Cristina, estuvimos follando durante horas en el sofá los cuatro hasta que su amiga quedó rendida y acabó queriendo irse a su casa. Antonio, igual de cansado y como todo un caballero se prestó a acompañarla ya que era bastante tarde o temprano, según se mire(las 7 de la mañana).

Follándome a Cristina como una puta

Tras despedirnos de ellos, Cristina y yo acabamos follando en mi habitación, esa chica parecía no cansarse nunca, y yo para una vez que follaba de aquella manera no iba a decirle que no o a dejarla con las ganas. Yo siempre me he considerado todo un caballero y había que rendir.

Recuerdo follar a cuatro patas durante un buen rato hasta que los dos, cansados, decidimos acabar aquello para por fin descansar.
Saqué mi polla del húmedo y colorado coño de Cristina y esta se giró, agarrándomela bien fuerte y chupándomela como ella bien sabía.
Hizo algo con la lengua, que ya me gustaría recordar con más detalles, que me hizo eyacular en cuestión de segundos. Sacó mi polla de su boca y con la lengua fuera me enseñó todo mi semen, el cual seguidamente se tragó mientras me miraba con cara de guarra a los ojos.

Fin de mi primer relato XXX

Así termino mi primer relato XXX porque ya no recuerdo más. Acabamos amaneciendo en mi cama juntos y con un dolor tremendo de cabeza, algo que ya sabéis.

Sin duda fue una noche genial que tenía ganas de contarle a alguien, por eso os comparto este relato XXX. Más adelante escribiré algún relato XXX si me lo pedís.

¡Hasta la próxima!

Primer relato XXX: orgía con Cristina
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