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Mis días en el instituto eran sumamente agradables, sobre todo cuando por fin pude tener sexo oral en el aula con Andrea…
Hice lo usual: levantarme, ducharme y vestirme e ir al colegio… y ahora me veo en el aula A5 vacía esperando a que la reunión de apertura de inicio de clases comenzara nunca entraba a dichas aperturas siendo una pérdida de tiempo. Allí estaba, un chico de 18 años común y corriente.
Pasaron 10 minutos y miré cómo la puerta se iba abriendo, para mirar el cuerpo bien formado de mi compañera de clases Andrea. Alta, cabello castaño y ojos color miel, una sensual boca y un enorme culo, y no hablemos de sus pechos…
No me inmuté, y me quedé mirándola, tenía una hora para jugar con ella. Andrea se acercó y se sentó en la mesa, sonreí al verla. Poco a poco se giró hacia mí colocando sus piernas a cada lado del borde de la mesa dándome una vista clara de sus bragas. Mis manos se colocaron en sus piernas acercándola más a mí. Subí su falda poco a poco viendo cómo daba un leve respingo.

Sexo oral en el aula a Andrea

Incliné mi rostro hasta sus piernas y besé poco a poco su blanca piel, ella se estremeció un poco ante tal acto. Mis manos se deslizaban a los costados de sus piernas subiendo poco a poco hasta sentir sus braguitas… y las fui bajando lentamente, ella no puso objeción ante ello. Moví mi rostro metiéndome en su falda hasta sentir la calidez que emanaba su intimidad. Empujé suavemente su cuerpo hacia atrás, sus codos estaban sobre la mesa reclinada hacia ella. Subí un poco su falda y la miré. Ella estaba sonrojada.
La miré mientras bajaba mi rostro y posaba mis labios sobre la tela de sus braguitas, de donde emanaba esa calidez… moví mis labios sobre su vagina a través de la tela haciendo que ella liberara algún que otro suspiro haciendo que esa calidez aumentase… Necesitaba hacerle sexo oral en el aula a mi compañera.
Con los pulgares separé sus labios mayores y metí mi lengua entre los pliegues de la tela sintiendo do su botón cálido. La tela de sus bragas se iba humedeciendo. Un leve “Aaahh” salía de su hermosa boca. Hundí más mi rostro y con esto metí más mi lengua moviéndola frenéticamente. Ella no paraba de suspirar y eso me encantaba.
Bajé sus bragas hasta sus tobillos, y miré con lujuria su sexo. “¡Deja de mirarlo, pervertido!”-dijo ella calmando su respiración. Tomé sus piernas acercándola más y más a mí, su rostro era una combinación de deseo y algo de pánico.
Pero fue más de placer cuando hundí mi rostro en su intimidad, moviendo mi lengua entre los labios vaginales de ellas tortuosamente lento. “Ahhhh Desmont” y acto seguido –me cogió del cabello. Moví mi lengua sobre el capullo de su clítoris masajeándolo, lubricando más su botoncillo. Ella respondía con leves suspiros y gemidos ahogados cuando ejercía un poco de presión sobre su clítoris.
Empecé a sentir sus jugos haciendo más fácil la tarea de estimularle. Ella tomaba de mis cabellos alejándome de su sexo… pero yo la tenía bien sujeta de sus piernas, haciendo imposible alejarme.
Chupé fuerte su clítoris, y su cadera se movió sola, viendo cómo empezaba a sufrir espasmos, allí en ese momento metí mi lengua dentro de ella y exploré de forma frenética moviendo mi lengua rápidamente dentro de ella. Enterrando un poco sus uñas en mi cabeza. “Des.. ya… para… ya… m~me voy a venir… por.. favor paraaa” su cadera se movía frenética sobre mi boca, movía mi cabeza sobre su sexo de manera vulgar… “Nnghh… Nnnhgg” su voz se iba agudizando, cerró sus ojos mientras mordía su labios inferior “Mmmmm….” chupé su clítoris “Aaahhhh.. ahhhhh… ya… para… Ah.. ah. Aaaahhhhhh!!” Su cadera se movía libremente mientras sentía sus jugos en mi boca…
Me separé de su sexo, tomando aire del trabajo que había hecho… ella por su parte trataba de calmar su respiración, su pecho subía y bajaba, notándose en su blusa sus pezones erectos…aún su cadera se movía, y sus piernas temblaban de vez en cuando como un tic nervioso… “Eres… un…Pervertido…” susurró, quedándose en la mesa, con sus bragas aún por los tobillos…

Sexo oral en el Aula A5
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