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Relatos XXX de sexo real: Follándome a mi cuñada dormida

El relato XXX que contaré a continuación es una experiencia de sexo real, por lo que omitiré los nombres. Llevo diez años con mi pareja y tengo una buena relación con su familia. Su hermana, a la que llamaremos Mariana, no es la excepción.

No sé, pero desde siempre he sentido deseos de poseerla aunque la verdad es que siempre me pareció imposible, de alguna forma ella ha estado en ocasiones muy cerca de mi pareja y yo mientras follamos. Por ejemplo, hemos follado con ella durmiendo en la misma habitación, esto de alguna forma me continuó despertando el deseo hasta el punto de que me masturbé varias veces pensando en ella. En cierta ocasión, para una reunión de su familia, viajamos todos al interior del país a una reunión familiar, por lo que al llegar nos asignaron habitaciones en diferentes casas de los familiares.

Por cosas del destino, a mi cuñada, a mi esposa y a mí nos tocó en la misma habitación, sólo que yo dormiría en una colcha en el piso y ellas en la cama. Era viernes y estaríamos allí hasta el domingo. Esa noche de viernes estábamos reunidos todos, bailando y tomando, de manera que mi cuñada, mi pareja y yo nos embriagamos lo suficiente. Alrededor de las 12:15 am estábamos regresando a la habitación cayéndonos de la borrachera, caímos casi desplomados, ellas se durmieron casi al instante de una forma tan profunda que era difícil despertarlas, en ese momento el alcohol trabajaba de forma morbosa en mi cabeza y se me metieron pensamientos en la cabeza que nunca pensé, mi cuñada, de 1.60, senos medianos, de nalgas no muy grandes, esa noche vestía un vestido negro con un abierto en el frente por encima de la rodilla y un escote que le llegaba poco más encima del ombligo… y así se acostó.

Sexo real: ¿sueño o vigilia?

Había muy poca luz en la habitación, por lo que en un momento quedé recostado observándolas y tomé la decisión de acercarme por el costado de la cama en el que ella estaba acostada. Estaba nervioso, pero decidido. Me agaché un poco y comencé tocando sus pies; al ver que no reaccionaba a causa de la profundidad de su sueño, fui deslizando mi mano sobre sus pantorrillas seguido de sus muslos, no hubo reacción, por lo que decidí seguir adelante, puse suavemente mis dedos sobre su pubis y sentí sus pantis, de un algodón muy suave y elástico por lo que era fácil meterle los dedos por los lados, y eso hice. Ya tenía una gran erección y mi pene estaba goteando de la excitación, por lo que me estaba tocando mientras tocaba sus labios menores. Entonces, decidí mojar la entrada de su vagina con saliva y le introduje el dedo índice.

Estaba muy excitado, ya deseaba penetrarla, estaba acostada de lado con las nalgas hacia la pared, así que me incorporé y sin pensarlo dos veces me quité el bóxer, quedándome completamente desnudo. Fui acercando lentamente mi pene hacia su vagina, estaba súper nervioso y a la vez excitado y decidido por el alcohol.

Recargué mi rodilla sobre la cama, bien cerca de sus nalgas unté más saliva en su vagina y en todo mi pene, acerqué lentamente mi glande hasta sus labios menores ya separados y fui lentamente empujándole el pene. Estaba estrecho, pero entraba con suavidad; decidí empujarlo un poco más… en ese momento ya no había marcha atrás, si despertaba todo se iba a ir a la mierda, así que decidí metérsela entera. Demonios, qué locura, qué diablos hacía yo en allí. No despertó, aún así comencé a entrárselo y a sacárselo suavemente, estaba cada vez más y más excitado, así que sin importarme nada subí ligeramente la velocidad y la profundidad, fue en ese momento cuando estaba tan excitado que puse mis manos en sus senos y se la metí toda. Sentía cómo me venía dentro de ella, sentía como un gran disparo de semen salía a medida que se la hundía… Creo que fue el mejor orgasmo de mi vida, aún lo pienso y me pregunto, ¿en qué diablos estaba pensando?

Ese sábado por la mañana todo estaba súper normal, hasta que mientras comíamos mi cuñada me dio una extraña mirada de complicidad… Entonces comprendí que mi historia de sexo real había sido sexo real de verdad, pues aunque yo creía que el alcohol la había derrotado, en realidad ella estuvo consciente todo el tiempo, disfrutando de cada segundo de sexo.

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