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Las últimas aventuras de J.

J. y yo nos conocimos en el cole, y nos volvimos hermanos de mil batallas, por ende sabíamos muy bien la vida del otro. Mi amigo nació bendecido con una belleza física que solo era opacada por su innato carisma y su gran habilidad con la mentira, alto, delgado-físico de jugador de fútbol, siempre peinado y vestido a la moda, de ojos color pardo y piel clara, su rostro fino tenía ciertas facciones femeninas pero su mandíbula y cejas en cambio eran amplios y fuertes…en pocas palabras, como hombre, admitiré que es un tipo con una buena pinta.

La vida de mi amigo, como era natural en alguien de sus características, fue muy sexualmente activa durante los años finales del cole y principios de la universidad; en nuestras salidas de viernes por la noche, si no estábamos derretidos de borrachos en un bar de mala muerte, estábamos rodeados de mujeres-que se interesaban mucho más por él-, o estábamos peleando con los amigos de los novios de las muchachas que J. conquistaba. En fin, fueron muy buenos tiempos, pero dicen que todo lo bueno debe acabar un día, y así fue cuando una de las tantas mujeres de mi amigo, se quedó embarazada como último recurso para mantenerlo a su lado de una vez por todas.

Desde ése momento la vida J. se vio encarrilada en una serie de eventos tontos, porque se había comprometido a ser fiel, aunque al mes de estar casado, decidió irse de su casa, y me contactó esa misma noche para irnos a un cabaret (aún puedo recordar como la bailarina se nos acercó, le robó un beso a J., luego puso sus grandes senos sobre mi cara sin dejar de acariciar el rostro de mi amigo diciendo “estás tan chulo que les voy a dejar el show gratis”), semanas más tarde se consiguió una mujer tan despampanante (pelo castaño, ojos azul cielo, y un cuerpazo de flaca, que dejaba a todos con la boca abierta); se había vuelto el chisme del momento en redes sociales, pues andaba con su amante de la mano por la calle sin ninguna vergüenza; “este J. nunca va a cambiar”, pensaba de forma alegre, pues era mi compañero inseparable de juergas, y no quería que eso cambiase. Sin embargo, de un momento para otro, en su estado de Facebook, aparecía casado con su primera esposa, y meses después se unió a una secta católica que en palabras de J.: “me hicieron entender que mi vida de fornicario solo me conducía al infierno”, es más, se puso a la tarea de evangelizarme a mí, que soy un gran fornicario gracias a su influencia-cosa que no voy a cambiar-.

Sin embargo, un día que estábamos compartiendo una cajetilla de tabacos, se sinceró completamente contándome sus últimas aventuras. J. trabaja como cajero en una entidad bancaria de la localidad, y tiene una jefa muy especial, una mujer que pide sexo salvaje con la mirada, a pesar de tener la edad de mi madre, resulta que un día se le acerco a mi amigo por detrás, mientras cerraba caja, lo tomó de la entrepierna con fuerza pegándolo hacía ella, y en el oído le dijo “me vuelves loca…para cuándo”, el anterior J., no hubiese esperado un minuto más, y haciendo que ella pague el motel de paso, se la habría cogido y ya, pero su dios intervino en ese momento y lo iluminó, pero, solo por ese momento, porque al siguiente día, sucedió esto, contado desde la perspectiva de mi amigo y adornado por mí:

-Yo no quería, amigo, lo juro, pero esa vieja está que da combate y pide sexo a gritos, así que me deje llevar por ella a su casa, y no pudimos más, tan pronto me sirvió el té yo ya estaba encima de ella, desvistiéndola y sobándole todo, le pasé la lengua por la oreja, y no sabes cómo gemía, parecía gata en celo, y luego solo me pidió a gritos que se la meta…no me di ni cuenta cuando la tenía de pecho contra la mesa, con una pierna de ella en el aire y yo dándole “mambo” sin parar…qué bien que se movía hermano, no tienes ni idea, la vieja está un poco chorreada, pero que ricos sentones que te da, ¡se empuja duro contra la verga, parece que te va a succionártela!, yo le cabalgaba durísimo, y ella gritaba que le pegase, que le arañase, que le jalase del pelo, y sin mentirte, me gustó…le di como a niño en ese culo flácido, ya después me arreché tanto, pero tanto, que me monté en una silla, le levanté del culo hasta la mesa y la cabalgué destrozándole el ano…-

No imagino que tan bien estuvo esa sección de sexo, pero J., aseguró que su jefa se lo agradeció, tan bien, y así explica su ascenso a supervisor de cajeros. Sin embargo, en esa misma noche, encontró de nuevo la sabiduría de su dios, y orando a una estrella en la noche, pidió perdón y prometió dar más novenas para saldar su pecado. Yo, en respuesta sólo atiné a reírme, prender otro cigarrillo y dejar que las cosas cayesen por su propio peso.

Después de eso, ya no nos veíamos mucho, es mi amigo-hermano y lo quiero mucho, pero su secta le ha vuelto un pesado completo, cada vez que nos veíamos para la cerveza, me terminaba diciendo las razones por las que me iría al infierno, además de su tonta insistencia en “tú debes renacer en dios”, él, justo él, por quien una vez terminamos en una orgía gigantesca que organizó en menos de tres horas. Pero una noche me preocupó realmente; “loco necesito tu apoyo moral…me quiero morir”, me dijo en esa llamada, yo fui a su casa lo más pronto que pude, compramos una cajetilla de tabaco, y como siempre comenzó su relato así:

-yo no quería loco (cómo siempre), pero esta vez ya me superó…te acuerdas de ***, trabaja como enfermera del seguro del banco…te acuerdas de cómo cogíamos en tiempos de la u…peor que perros jajaja-
Yo solo atiné a mirarlo y ofrecerle un cigarrillo, él continuo al ritmo que hablaba para el cigarrillo:
-me la encontré hace dos días, que justo me intoxiqué con la comida de mi mujer, me atendió de mil amores, me coqueteó desde que me acosté en la camilla…me frotaba la pierna y luego me preguntó si la extrañaba…loco esa tipa tiene un hijo de la edad de mi hija…-

En ese momento se descompuso anímicamente, y su mirada se perdió en el vacío del lugar donde vamos a fumar.

-quedamos para hoy por la mañana, hizo que me firmen el certificado médico para no ir a trabajar…nos vimos en la casa de ella, qué denso y estúpido, pero qué rico (se frotó las manos y cerró los ojos recordándolo); ya me estaba esperando con la tanguita puesta, una negra apretada que se le metía en medio de los dos cachetes, apretándole el culo…y vos sí te has de acordar del ¡reverendo culo que se carga! así redondito (ya se le caía la baba dibujándolo en el aire con la punta incendiada del cigarrillo), en mis manos loco, fue como regresar al cielo (se santiguó la boca y pidió perdón a su dios en alguna parte de las nubes). Le metí la lengua hasta el fondo, en el ano, en la raja, en la entrepierna, y ella quería sentarse en mi cara…movía la cadera suavecito y se mordía el puño, yo estaba con los ojos abiertotes viéndole la cara a esta tipa, como se gozaba que le pase la lengua por todo lado…el diablo…es el diablo hermano…(se volvió a santiguar), ya no me aguanté y después solo me puse de pie, le jalé de los pelos a mí y se la metí con todas las ganas, estaba yo detrás de esta rica yegua dándole sin parar, no tengo la más mínima idea de por qué pasó, pero te juró que no terminaba, estaba imparable ese día…hasta que ella me detuvo diciendo “ya no más, lindo…suficiente…”-

La verdad no sabía qué me impresionaba más, si la forma en la que me lo relató, o su extraño complejo de tener dos ideas contradictorias y creer que las dos están bien. Entonces empecé la siguiente conversación:

-Loco, cuál es el problema con eso, tu solo obedeces al principio del placer…es natural en la especie humana, somos seres poseídos por el deseo…-

-No loco, no es así, Dios creó a la familia por algo, porque es el fundamento de la vida…Dios no quiere esto…-

-Me estás diciendo que dios no quiere que tú goces, no quiere que te vuelvas a coger el culito de campeonato que tiene esa mujer…-

-Eso es…eso es el diablo loco, esa mujer es mi diablo personal…me conduce al pecado…-

-¿Hasta cuándo Padre Almeida?…jajaja (un personaje famoso de mis tierras por haber sido un cura fiestero)-

-No hables de Dios con tu boca pagana…-

-Jajaja, yo no creo en muchos de los diez mandamientos…solo en algunos…jajajaja-

-Oye tienes que ir a mi grupo, hermano, me preocupa que no te vaya a ver conmigo en el cielo…-

-“Broder (amigo en mis tierras)”, yo no estoy eclesiásticamente casado como tú, yo no he prometido nada a nadie…a lo que voy, es que, si hay algo parecido a dios en el universo, no le interesa tu muy particular vida de humano, no somos más que un pestañeo en la historia del universo…debemos obedecer nuestra naturaleza, debemos ser esclavos exclusivos del placer…-

-Oye vos hablas muchas indecencias, Dios te va a castigar tan feo…amigo ven a mi iglesia…-

-Jajaja, mira, yo voy a la iglesia, pero si tu lees…entero no partes…un libro que yo te de.-

-¿Qué libro?-

-Uno de Henry Miller, un gringo que piensa casi como vos, respecto al sexo por supuesto…no es nada religioso…-

-(Se quedó pensando, luego prendió otro cigarrillo y volvió a recordar su “última aventura”) Amigo no tienes idea del excelente culo que se carga esa potra, no tienes ni idea…como te cabalga…pero ahora sí…sí…en serio voy a ser salvo, me voy a encomendar a mi Dios, mi guía, mi luz, mi camino y el único que puede juzgarme…rezarías conmigo…-

-¡Mijo, ni drogado!…a mí me juzgan otros dioses, te acompaño fumando un cigarrillo en silencio.-

-Gracias amigo, que Dios te bendiga y un día te ilumine…

-¿No ibas a rezar?-

Comenzó a rezar. Sin embargo, su plegaría era una llena de amor infinito hacia su dios, le suplicaba el perdón por ser adicto al placer del cuerpo de una mujer a la que su marido no puede complacer. Se excusó diciendo que el diablo es poderoso pero que él sabría luchar, yo me quedé fumando en silencio hasta que fue hora de regresar a casa.

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