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Deseando el chochito de mi hermana

A los 17 años me enamoré de mi hermana, dos años mayor. Ella, con intención o no, me fue enamorando poco a poco. Me pedía que la acompañara a salir de compras y me modelaba la ropa. Si era un traje de baño, se lo ponía y me pedía que ingresara al probador para que le viera como le quedaba.

En casa, se cambiaba la ropa delante de mí y me preguntaba si la falda le iba con la blusa y se probaba otra, sacándose la ropa en frente mío. Yo disfrutaba sus cambios de ropa, pues me gustaba ver su lindo cuerpo, pulposo, exuberante. Tenía unas tetas hermosas y las veía muy bien porque usaba sostenes transparentes o de media copa, que hacía se levantaran más sus tetas. Sus calzones eran pequeños y negros su color favorito, pero a veces de color carne…

Explorando el chochito de mi hermana

En fin, me calentaba tanto con ella, que terminaba de darle visto bueno y me iba al baño a hacerme una paja manteniendo fresca en mi mente su imagen seductora, sus redondeces, sus piernas y su pubis casi desnudo, pues ella era casi lampiña, tenía escaso vello púbico. Eso hizo que en las noches me acercara a su cama y la acompañara y cuando se dormía, yo la acariciaba cuidadosamente. Como dormía casi desnuda, sólo con un camisón suave de nylon, sin sostenes ni calzones, yo deslizaba mis manos y acariciaba sus exquisitas y suaves tetas y la deslizaba hacia su barriguita y terminaba en mi lugar preferido, el chochito de mi hermana… exquisito, jugaba con su chochito, le introducía mi dedo  suavemente. No sabía que la lubricación del coño era producto de una excitación.

En ocasiones me parecía que me sentía y se acomodaba, abría las piernas para permitirme jugar mejor con su chochito. Cuando no podía más, me iba al baño a pajearme o estallaba con mi semen en mi  mano. Luego me iba a dormir. Era frecuente, y se convirtió en costumbre. Cada vez, ella me pedía que le aprobara su vestimenta, me pedía que le abrochara el sostén o que le ayudara con el liguero para ponerse sus medias y yo gozaba tanto que casi eyaculaba ahí mismo.

Mi hermana era una delicia y ella lo sabía y me provocaba. Cuando me pedía que le subiera el cierre del vestido, yo le acercaba mi pene a sus nalgas para que lo sintiera, ella se daba cuenta, pero no decía nada, ni en pro ni en contra. En las fiesta donde íbamos creían que éramos novios porque bailábamos y compartíamos… bueno, una vez descubrí que leía relatos eróticos, eso de la princesa rusa y claro, yo comencé a leer a escondida esos cuentos y en una oportunidad me atreví más de la cuenta… luego de que ella dejara su lectura y se dispusiera a dormir, yo me acerqué y me recosté a su lado… acaricié su cabello y luego fui bajando mi mano suavemente. Mi hermana hacía la que dormía… abrí suavemente sus piernas y sentí que acomodó sus piernas y caderas. Ahora podía hacer lo que quisiera con el chochito de mi hermana… en esta oportunidad abrí más sus piernas, subí su camisón y comencé a meter suavemente mi dedo medio en su coño… como con hambre, como con ansias… deseosos

Por fin pude follarme el chochito de mi hermana

Me fui acercando lentamente, acercándome para sentir el delicioso perfume del chochito de mi hermana, suave y jugoso y fue una sorpresa para ella, pues sentí una necesidad de besar su pubis y ella se  estremeció, pero no opuso resistencia.  Así pude comerme el chochito de mi hermana, rico, jugoso, dulce… No tuve  resistencia y saqué mi pene hinchado, y a punto de reventar. Logré penetrarla para de inmediato derramarme dentro de ella.

Correrme dentro del chochito de mi hermana fue lo más increíble que he vivido jamás. Si pudiera hacerlo de nuevo, volvería hacerlo, pero esta vez no la dejaría sino bien cogida… Esa vez, para mi hermana fue como darle un dulce y quitárselo, pues me derramé de inmediato… mi corazón latía a millón por minuto y permanecía sobre ella mientras ella movía suavemente sus caderas y algo así como si me succionara la verga con su chochito.  Continúe sobre ella y estuve dándole y dándole, pero tras unos 10 minutos  me volví a correr intensamente dentro del chochito de mi hermana.  Sentí que mi hermana se estiró, emitió un quejido o sonido semejante y me mantuvo fuertemente atrapado en su chochito.  Quise besarle, pero volteó su rostro y no me permitió. Amasé sus suaves tetas y le chupé suavemente sus pezones y me mantuve en movimiento sobre ella, pero sentí sus manos presionándome para que me retirara, y así lo hice.

Estaba todo mojado, mi corazón seguía a mil pulsaciones por minuto… me puse mis calzoncillos y me fui a mi cama.  Al día siguiente, nos saludamos como siempre, compartimos como siempre, como si nunca hubiera pasado nada y yo me preguntaba si se habría dado cuenta de lo que hicimos.

Deseando el chochito de mi hermana
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