Si compartes SexoEscrito.com entre tus contactos, ¡ligarás más!

Amor filial con mi madre en Madrid

Acababa de llegar de clase, cuando me encontré con mi madre ya mencionada en relatos anteriores, Pilar, haciendo las maletas, al llegar a casa, le pregunté a mi madre que si pasaba algo, entonces me dijo que me había llamado unas cuantas veces pero que no le cogía el teléfono.

A continuación, me explicó lo que pasaba, me preguntó que qué me parecía si nos íbamos a pasar el fin de semana a Madrid, lo conocíamos y todo, entonces me dijo que había reservado un hotel y que no me preocupara por nada. Así que le dije que me parecía una fantástica idea.

Sobre las cinco de la tarde, nos fuimos, durante el viaje no pasó nada anecdótico, al llegar a Madrid, nos dirigimos hacia el hotel y mi madre me dijo que no estaba muy lejos de la estación de autobuses. Al llegar al hotel, dejamos las maletas y nos fuimos a visitar la ciudad aproximadamente sobre las siete de la tarde.

Amor filial en un hotel de la capital

A las diez de la noche, regresamos al hotel y pedimos la cena, cuando mi madre me dijo que me tenía una sorpresa preparada, llegó el camarero, nos sirvió la comida y mi madre se acercó a la puerta para cerrar. Entonces, mi madre me dijo que esperara sentado en la cama y que ahora salía. Cuando salió del baño, se mostró muy sensual con un vestido negro un tanto corto con transparencias de tirantes. Al verla, me empecé a excitar sin parar y al momento, mi madre me preguntó:

– ¿Te gusta lo que estás viendo?

Sin palabras, le dije que me encantaba, al momento, mi madre se sentó a mi lado y no dejaba de mirarle su escote hasta que se dio cuenta. Entonces, me preguntó que si me gustaba su escote. Inmediatamente, le asentí con la cabeza, se levantó de la cama y me dio un beso sintiendo en ese mismo instante sus carnosos labios. Acto seguido, mi madre se puso en cuclillas frente a mí y me empezó a desnudar por completo, al momento, me empezó a masturbar para después hacerme una mamada mientras que yo le manoseaba sus pechos. Un rato después, se sacó los pechos y me hizo una cubana, preguntándome si me gustaba mientras le tocaba los pezones ya que era una de las cosas que más le excitan a mi madre.

Más tarde, se terminó de quitar el vestido y para sorpresa mía, no llevaba ni siquiera un diminuto tanga, es decir, NADA. Al verla, al momento, me preguntó:

– Cariño, ¿qué te parece?

Sin palabras, le dije que me había excitado y me había puesto a mil, soltando así una pequeña carcajada. A continuación, me levanté de la cama, y ella se puso de nuevo en cuclillas para hacerme de nuevo una mamada aunque esta vez fue muy breve, ya que le dije que si se podía quedar en cuclillas, contestándome que ya sabía que era mi postura preferida. Entonces, le hice un dedo por la vagina fijándome en ese mismo instante en que se había hecho la tira brasileña. Al darse cuenta, me dijo:

– ¡¡¡Sorpresa!!! -y soltó una leve carcajada.

A continuación, se puso encima y le metí el pene por la vagina, entrando de una manera lenta y excitante, al instante, empezó a “botar” empezando a gemir a los pocos segundos, pasado un tiempo, saqué el pene de su vagina y se la empecé a lamer soltando unos gemidos de placer.

Después, le metí el pene por el ano mientras que ella se hacía un dedo por la vagina y yo le manoseaba los pechos sin parar gimiendo de igual forma que la vez anterior.

Finalmente, mi madre se volvió a poner en cuclillas mientras esperaba a que me corriera sobre su preciosa cara. Al término de la eyaculación, me preguntó que si me había gustado nuestra intensa sesión de amor filial, y entonces, sin reproducir ninguna palabra, le asentí con la cabeza, sonriéndome a la vez.

 

Amor filial con mi madre en Madrid
5 (100%) 1 vote

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *