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Pasión de Multitud, sexo y fútbol

Desde que toda esta experiencia sexual comenzó, me convertí en una persona diferente… se podía percibir en mi a un cierto aire de superioridad. Ya no me sentía más como una niña, es que a pesar de que hacía años no era virgen (eso aunado al hecho de mi gran gusto por el sexo opuesto), en cierta forma era aún infantil. Ya sea por mi inexperiencia, falta de confianza o simplemente falta de mayores oportunidades, el punto es que algo era distinto en mí.

Patricio evidentemente tenía experiencia en el tema del sexo, la diferencia de edad y el mundo en que nos movíamos nos hacía muy distintos. Si bien él era joven, de todos modos era mayor que yo por 10 años (no los 6 que creí yo al principio), él había viajado y conocido distintos lugares, distinta gente… Para él era un verdadero manjar guiarme en mi senda por el descubrimiento sexual. Yo siempre había, ¿cómo decirlo?… disfrutado del tema, es mas creo que siempre me interesó, pero nunca tuve muchas oportunidades para experimentar y él estaba encantado de poder darme esas oportunidades. Por un lado, creo que su interés radicaba en el hecho de que se me notaba a kilómetros que me moría por él. En algún momento llegó a confesarme que pensó que yo aún era casta y pura, pero cuando notó que no lo era, vio que era realmente prendida respecto al sexo,  que esa forma de excitarme tan rápido lo ponía a mil.

No le faltaba razón en eso, ya que inevitablemente cada que lo veía pensaba en cómo podíamos apartarnos del resto para tener cualquier tipo de contacto (cosa que él también procuraba), inclusive habiendo gente presente, siempre buscábamos como tocarnos, hasta el más inocente de los roces nos llenaba de electricidad. Me estaba haciendo una adicta. La hora de comer siempre la reservábamos para algún encuentro acalorado y cachondo en algún rincón, cualquier cuartucho de escobas o lugar apartados en el patio, todo servía, una vez él me estaba metiendo mano y sentimos que alguien venía, nos compusimos en tres tiempos, era el Profesor de Estadísticas, Patricio muy suelto de cuerpo lo saludo de mano, con la misma mano que me había estado metiendo recién, solo se había limpiado con el costado de su camisa… yo casi muero de horror. Y así pasaron muchas cosas más.

Estaba en la mejor forma de mi vida, flaca, bien voluptuosa, el pelo y la piel perfectas… es que el sexo en verdad te mejora hasta el aura. Obviamente, a más sexo tienes, más sexo quieres y yo tenía ideas todos los días, leía como debía hacerlo, qué cosas gustaban mas a un hombre, en fin, todo en relación al tema… me fui dando cuenta de que a pesar de ser un tema un tanto tabú, había mucha investigación al respecto. Era en definitiva, Pasión de Multitudes, así que eso me dio una sexi idea.

A Patricio, como a gran parte de los hombres de mi terruño, le encantaba el fútbol, es más, nos gustaba el mismo equipo… claro que mí interés no era muy profundo, era más bien para llevarle la contra a mi padre que me había hecho hincha de ese equipo. La cosa es que un día decidí ofrecerme a ver un partido con Patricio, lo cual le sorprendió, pero aceptó con algo de humor. Dicho día me prepare como la mejor hincha, con mi camiseta y todo, claro que por debajo estaba bien preparada también, ya fuera para la derrota o el triunfo. Me depilé por completo, así tendría una mejor vista de su particular campo de juego, eso me excitaba un montón, es mas creo que durante todo el partido estuve mojadísima a la espera del pitazo final.

Al fin el partido acabo entre vítores y algarabía por un aplastante triunfo, ese era el mejor escenario para mí plan. Así que partí al baño y me quité todo, me volví a colocar la camiseta que apenas me tapaba el trasero, un pequeño biquini y unos tacones negros de vértigo. Salí muy sexi y cadenciosa del baño, él me captó casi como un Halcón que acecha a su presa, sus ojos se movían al ritmo de mis pechos al caminar, su mirada se iba haciendo cada vez más obscura y profunda.

Con el control apagué la tv y encendí la música, algo muy ad hoc para la ocasión, YOU CAN LEAVE YOUR HAT ON y comencé a moverme batiendo las caderas hipnóticamente, haciendo el mejor baile sexi de mi historia, yo sabía muy bien cómo moverme para ser aún más provocativa. Cuando levantaba los brazos él podía ver ese pequeño biquini de encaje blanco que apenas cubría lo necesario, me acercaba lentamente cada vez más, hasta que estuve a su alcance, él alargo sus brazos me agarró por las caderas y me apegó a él, hasta que mi sexo quedo frente a su nariz e inspiró el aroma de mi lujuria, mientras con la punta de su lengua tentaba y lamia mis labios por encima de la diminuta prenda, yo enrosqué mis dedos en su pelo crespo, mientras el intentaba morder mi pantaleta para apartarla de su camino, hasta que la corrió hacia el lado con una mano y noto mi recién depilada virtud, la cual estaba mucho más sensible y húmeda por tan provocativa exhibición, todo eso era inmensamente erótico para los dos.

Él no resistió ese nuevo conocimiento, así que se paró cual cavernícola echándome a su hombro, dándome una palmada como para calentar la mano, me depositó en la mesa y saco mí la camiseta para dejarme tendida de espaldas con los pechos al aire (muchas veces me dijo cuanto le gustaba verlos moverse con cada envestida), con el trasero al borde de la mesa y las piernas colgando, estando así frente a mí comenzó a desnudarse también, rápido y ansioso, tiró su camiseta por el aire y bajó su pantalón, acto seguido me quitó el pequeño biquini, separo bien mis piernas apoyando mis pies aún entaconados en la orilla de la mesa y comenzó a acariciar mi inflamado clítoris con la cabeza de su pene… ¡mmmm, que sensación tan placentera!. Mientras yo movía mis caderas para sentir más fricción y al tiempo jugaba con mis erectos pezones.

Patricio – Jul, en verdad eres una criatura carnal y esplendida, verte así me provoca cogerte hasta caer muerto, me gusta el ángulo que me ofreces ahora, tus pechos moviéndose con mis envestidas y tu intimidad totalmente al descubierto.-

Y con esa última palabra entro en mí, sin dejar de remover mi clítoris con sus dedos, acometiendo cada vez más fuerte en mi interior, en esa posición, tuve dos orgasmos esplendidos, mi placer chorreaba hasta la mesa y él aún seguía su arremetida carnal y despiadada, hasta que llegó a la cima de su placer, lo noté al ver su cara de perdición y sus músculos tensos, contraídos por el esfuerzo, yo veía la escena reflejada en la negra pantalla de la tv apagada. Después de unos minutos intensos, casi dolorosos, se derramó en mi interior en silencio y cayó rendido en la silla que tenia a un lado, con los pantalones aun enrollados a media pierna. Tomó mis pies y los colocó sobre muslos y con su cabeza apoyada en mi vientre me acarició las piernas hasta recuperar el aliento perdido.

 

Así descubrí una nueva forma de celebrar los triunfos…

Pasión de Multitud, sexo y fútbol
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