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Creo que casi todos tenemos algún amigo cuya madre nos pone palote o nos ha atraído en algún momento de nuestras vidas. Este es mi caso con la madre de mi amigo Roberto.

Ella se llama Daniela, y tiene sólo 16 años más que Roberto y yo, lo cual siempre me ha hecho pensar que con quince años ya estaba embarazada. Es decir, hace 25 años, su entonces novio, o vete tú a saber quién, se la folló duro, se corrió dentro, y la preñó con sólo 15 años. Eso siempre me ha puesto muy cachondo, saber que la madre de un colega ha sido una auténtica golfa y que sólo nos separen unos escasos 16 años.

Como ambos tenemos pareja, no diré nombres verdaderos. Así que ella se llamará…Sara.

Todo sucedió cuando ella vino de visita desde Venezuela, así que para celebrarlo nos fuimos a dar un paseo, a cenar y después volvimos a casa, donde serví bebidas para charlar largo y tendido sobre muchos temas diferentes, entre ellos, cómo no, el sexo.

Nos estábamos poniendo a punto para una noche completa. Seguimos conversando un rato hasta que de pronto la charla tocó un punto crítico: la Masturbación. Sara me admitió que se masturbaba casi a diario, y que en general, le venían unos calentones terribles por las noches. Ella tenía novio desde hacía un tiempo, y al cabo de un rato me confesó que tanto ella como él eran vírgenes:

Hola, mi nombre es Martina, y os quiero contar mi primera experiencia con un…mulato. Todo ocurrió cuando conocí a Tomás en una discoteca de música caribeña, bachata, salsa, reguetón y demás música latina.

Esa noche yo llevaba puesto un conjunto de top y minifalda con volantes y sandalias de tacón altísimas, con ellas alcanzo el metro ochenta así que Tomás me quedaba poco más arriba del hombro. Mientras hablábamos puso su mano por encima de mi rodilla me pregunto si me importaba, yo le respondí que no, que por poner ahí la mano no pasaba nada, comenzó a subir su mano muy lentamente por la cara interna de mis muslos yo le dije “si sigues así sí que va a pasar algo” él sonrió y siguió un poquito más. Me hacía cosquillas, siguió subiendo, tenía su mano ya bajo mi falda cuando levantó un dedo y lo pasó suavemente siguiendo el recorrido de mi rajita sobre mi tanga y quitó su mano.

Hola, mi nombre es Lucía, y soy una chica Venezolana que lleva en España viviendo ya más de ocho años. Soy morena, con pelo negro y piel oscura, pero no soy mestiza. Lo que más me gusta de mí es mi culo, aunque gracias a dios no ando mal de delantera, ^^

Os quiero confesar que me gusta que me miren, pero sobre todo me gusta ver cómo los hombres se muestran confusos cuando logran adivinar que no uso braguitas, ni culots ni tangas…me gusta ir ligerita de ahí abajo, menos cuando tengo la regla.

Mi nombre es Eva, y quiero que sepáis que cohibir a los hijos no suele ser la mejor opción a la hora de criarlos. Para ello os quiero contar el caso de mi vecina, con la cual tengo relaciones sexuales a pesar de que sus padres son unos beatos de mucho cuidado.

Andrea, que así se llama mi vecina, acaba de cumplir 18 años y aún no ha terminado bachillerato en su colegio de monjas, pues es repetidora y yo creo que en parte es por el ambiente de represión que vive en su familia. Pero bueno, para eso estoy yo y mis caricias…