¿Sabías que, comentando en los relatos eróticos, harás más amistades?

La gente cree que trabajar de gogo es fácil, pero no saben nada de lo que tiene que hacer una para que le vaya bien en este mundillo. Por ejemplo, no saben la dura dieta a la que debemos someternos para guardar la línea, o no saben el asco que da verle la cara a algunos paletos babeando como caracoles, o no se imaginan el montón de horas en el gimnasio para mantener tonificados los músculos. Otra cosa que tampoco saben es lo que una tiene que aguantar de sus compañeras gogos, o incluso de los porteros con los que tenemos que trabajar.

Hola, mi nombre es Marta XXX, y quiero contaros una anécdota curiosa. Curiosa y muy picante, que me ocurrió hace poco.

¿Sabéis? Hay malos entendidos que no tienen nada de malo. Hay veces en que una se las cobra todas juntas sin saber ni cómo, pero sale bien la jugada. Tal fue lo que me pasó hace cuestión de días.

Sucedió que Germán, uno de los mejores amigos de mi marido, me dijo que mi marido estaba planeando ponerme una trampa para poner a prueba mi fidelidad debido a mi supuesto comportamiento desinhibido para con los hombres. Germán como buen amigo que es de mi marido, me quiso avisar para que no cometiese la torpeza de caer en la estratagema, pues él sabía que yo no le ponía los cuernos a mi marido y no quería que nos divorciásemos. Sin embargo, tal muestra de desconfianza me llenó de indignación e ira.

Por ello, tras jurarle a Germán que no le diría nada a mi esposo, me prometí a mí misma que le regalaría la mejor follada de mi vida al gigoló que hubiese contratado mi marido para la ocasión, dejándome incluso maltratar el culo, cosa que siempre evité por miedo.