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Una noche en la que mi amo se despertó mientras me levantaba ocurrieron cosas raras. No recuerdo como exactamente acabé viendo el porno con el que habitualmente me masturbo. Sólo que esta vez fue delante de él y en la distancia como es habitual. Recuerdo pasar de vídeo en vídeo buscando aquello que en cada momento me llamaba más la atención, mientras él me tocaba. Era extraña la situación inicial, normalmente con mi amo no veo vídeos porno no al menos los que uso para satisfacerme cuando no está. Además el visionado suele ir acompañado de la vibración de mi hitachi. Sin embargo esta vez no fue así.

No paraba de mirarlo durante el concierto, tocaba muy bien la guitarra, pero no era por eso era por su aspecto tenía algo que la excitaba. El heavy brotaba por sus venas en cada canción y el calor subía más y más. El concierto terminó y todos se fueron menos ella. Su cabeza no dejaba de fantasear con ese cuerpo con esa semejanza tan extraña y un calor interior aumentaba.

Silvia estaba contenta Alex la había invitado a comer para disculparse. Además llevaba unos cuantos días portándose muy bien. Ya hacía una semana desde que lo conoció. Él la dejaba dormir en su casa y a cambio ella la mantenía limpia. Ese día estaba nerviosa había preparado una cena especial. Había colocado un candelabro con dos velas en el centro de la mesa y de comer había pescado.