Cuida tu privacidad, no facilites tu verdadera identidad

Al verla llorando desconsoladamente, sentada sobre la mesa de su despacho, él se acercó lentamente, con la delicadeza de un zorro entre la hierba al acecho de su presa.

El móvil roto en el suelo le hizo pensar en una pelea con su marido, por ello optó por sentarse a su lado, sin decir palabra alguna. Ella sólo se percató de su presencia al sentirlo cerca, tanto que, al finalizar sus últimos sollozos, podía oír su respiración y, sin llegar a mirarlo, sentir su mirada.

Alex se levantó con una sensación extraña como si el sueño hubiera sido real. Se quitó el pijama y fue a la cocina para preparar el desayuno. Estaba tan dormido que no se fijó en el bulto del sofá. Se sirvió un tazón de leche y la calentó en el microondas. Casi le da un infarto cuando al dar la vuelta se encontró la mirada de Silvia. Enseguida comprendió, seguía durmiendo no podía ser de otra manera.

Hola, os quiero contar mi primera experiencia como voyeur. Bueno, no sé si es voyeur o no, aunque he de reconocer que me he llevado una grata sorpresa al ver cómo me excito al ver a otras personas follando o masturbándose a través de la web cam.

La primera vez fue hace unas semanas, cuando entré a leer algunos de los relatos que tenéis aquí colgados. Al entrar me di cuenta de que en la parte de arriba, en el menú, hay un enlace para de sexcams gratis, así que desconfiando un poco entré a ver si era verdad o era una mentira de tantas que se ven por internet.

Alejandro es un universitario de 21 años, está estudiando Veterinaria en la Universidad de León. Es un chico simpático de un metro ochenta moreno enamorado del rock. Este año Alejandro tiene un piso para él solo en un barrio de las afueras cerca de la universidad. El piso tiene una cocina americana con un salón pequeño, su dormitorio y un baño, es bastante acogedor.