Pincha en los anuncios y contribuye al mantenimiento de SexoEscrito.com

Hola, os quiero contar mi primera experiencia como voyeur. Bueno, no sé si es voyeur o no, aunque he de reconocer que me he llevado una grata sorpresa al ver cómo me excito al ver a otras personas follando o masturbándose a través de la web cam.

La primera vez fue hace unas semanas, cuando entré a leer algunos de los relatos que tenéis aquí colgados. Al entrar me di cuenta de que en la parte de arriba, en el menú, hay un enlace para de sexcams gratis, así que desconfiando un poco entré a ver si era verdad o era una mentira de tantas que se ven por internet.

Alejandro es un universitario de 21 años, está estudiando Veterinaria en la Universidad de León. Es un chico simpático de un metro ochenta moreno enamorado del rock. Este año Alejandro tiene un piso para él solo en un barrio de las afueras cerca de la universidad. El piso tiene una cocina americana con un salón pequeño, su dormitorio y un baño, es bastante acogedor.

¿Quién no ha tenido la fantasía profesor alumna?, pues yo, una alumna ya a punto de egresar de la universidad, les contaré mi historia.

Maxi, era mi profesor de matemáticas desde primero medio; siempre me llamó la atención, porque para ser un cuarentón, tenía una gran espalda y trasero que quedaba de manifiesto cuando se daba vuelta a escribir al pizarrón. Él era muy caliente, el muy depravado, le gustaba mirar a las niñas mientras se lucían con sus faldas cortitas, chupando un coyac o corriendo para mostrar sus calzones, pues yo, era igual o más coqueta, solo que mi falda era un poco más larga.
Cuando me empezó a hacer clases, me gustaba entrar a la sala chupando coyac, morder el lápiz o jugar con mis piernas mientras él explicaba. Él se daba cuenta, se hacía el tonto, pero sin querer volvía a mirarme mis piernas, para ser sincera, soy bajita, pero tengo un buen cuerpo.

Hola, os quiero contar una experiencia que tuve hace unas semanas porque no sé qué pensar. Se trata de una escena que presencié en un autobús de línea, cuyo recorrido tarda sobre una hora o así.

A mí siempre me ha gustado el porno y leer relatos subiditos de tono, pero nunca ha sido un pervertido ni nada de eso. Nunca he ido por las playas mirando a ver si pillaba a alguna parejita follando, ni he espiado en los WC’s femeninos ni nada por el estilo.

Hola, me llamo…Martina.

Me he animado a contaros cómo ha sido mi primera experiencia en una sala de Gloryhole, un sitio de esos en los que puedes dar rienda suelta a todo tipo de perversiones. Reuniones de swingers, intercambios de pareja, sexo con profesionales, espacios de Gloryhole o simplemente pillarte un calentón tomándote unas copas y viendo el sexo a cada paso que das.