Si nos envías un relato con buena redacción, ¡lo publicaremos antes!

Silvia estaba contenta Alex la había invitado a comer para disculparse. Además llevaba unos cuantos días portándose muy bien. Ya hacía una semana desde que lo conoció. Él la dejaba dormir en su casa y a cambio ella la mantenía limpia. Ese día estaba nerviosa había preparado una cena especial. Había colocado un candelabro con dos velas en el centro de la mesa y de comer había pescado.

Al verla llorando desconsoladamente, sentada sobre la mesa de su despacho, él se acercó lentamente, con la delicadeza de un zorro entre la hierba al acecho de su presa.

El móvil roto en el suelo le hizo pensar en una pelea con su marido, por ello optó por sentarse a su lado, sin decir palabra alguna. Ella sólo se percató de su presencia al sentirlo cerca, tanto que, al finalizar sus últimos sollozos, podía oír su respiración y, sin llegar a mirarlo, sentir su mirada.

Alex se levantó con una sensación extraña como si el sueño hubiera sido real. Se quitó el pijama y fue a la cocina para preparar el desayuno. Estaba tan dormido que no se fijó en el bulto del sofá. Se sirvió un tazón de leche y la calentó en el microondas. Casi le da un infarto cuando al dar la vuelta se encontró la mirada de Silvia. Enseguida comprendió, seguía durmiendo no podía ser de otra manera.