¿Sabías que, comentando en los relatos eróticos, harás más amistades?

El glory hole era para mí algo desconocido hasta que no hace mucho leí aquí, en sexo escrito, un relato en el que una tía había follado como una perra en un local con glory hole. Por eso mismo, me interesé en el tema y pensé que sería buena idea follar de gratis, sin compromiso de ningún tipo. Busqué en internet para ver si por mi zona hay sitios de esos, y me encontré con la sorpresa de hay un bar que no llega a ser un puticlub, pero que tiene stripers y cuartos de baño con glory hole.

La mansión estaba habitada por el general de la zona, era una casa amplia con una gran sala a la entrada, a la derecha tras un pequeño salón se encontraba la familia desayunando. El marido hablaba cabreado sobre uno de los vecinos, ya que sospechaba que era culpable de una serie de violaciones acontecidas en la zona. Mientras su mujer procuraba que su hijo desayunase más deprisa, no sin dejar de escuchar a su marido.

Era un día normal Silvia se había levantado antes que Alex y había recogido el desastre de la noche anterior. Silvia se aburría y por su cabeza empezó a imaginar cosas que le gustaría lamer. Vio la puerta de Alex abierta y entro. Silvia se metió bajo las mantas y comenzó a lamer la poya de Alex. En general estaba bastante rica, pero en esos momentos le parecía deliciosa, ella se esmero en lamer cada milímetro de piel de la poya de Alex.

Cuando Alejandro se despertó tuvo la extraña sensación de que Silvia se la estaba comiendo. Abrió los ojos y descubrió que era verdad. Alex abrazo la cabeza de Silvia con las piernas clavando su poya en la garganta de esta. Alex no abrió las piernas hasta sentir como Silvia se ahogaba. Observo los ojos de Silvia cuando esta lo miro y contemplo alegre como una lagrima descendía por sus mejillas.

Una noche en la que mi amo se despertó mientras me levantaba ocurrieron cosas raras. No recuerdo como exactamente acabé viendo el porno con el que habitualmente me masturbo. Sólo que esta vez fue delante de él y en la distancia como es habitual. Recuerdo pasar de vídeo en vídeo buscando aquello que en cada momento me llamaba más la atención, mientras él me tocaba. Era extraña la situación inicial, normalmente con mi amo no veo vídeos porno no al menos los que uso para satisfacerme cuando no está. Además el visionado suele ir acompañado de la vibración de mi hitachi. Sin embargo esta vez no fue así.

No paraba de mirarlo durante el concierto, tocaba muy bien la guitarra, pero no era por eso era por su aspecto tenía algo que la excitaba. El heavy brotaba por sus venas en cada canción y el calor subía más y más. El concierto terminó y todos se fueron menos ella. Su cabeza no dejaba de fantasear con ese cuerpo con esa semejanza tan extraña y un calor interior aumentaba.