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Mi primera experiencia sexual

Siendo apenas un adolescente tuve mi primera experiencia sexual junto a unos amigos, con unas chicas algo mayores que yo. Una experiencia que me ocurrió hace ya unos años pero que nunca olvidaré.

Para mí fue algo más que mi primera vez. El tema del sexo era algo completamente nuevo, pero también sería nuevo el estar a solas con varias chicas. Por otra parte, era impensable que la cosa terminara como terminó, con una orgía de adolescentes. Algo que me marcaría el resto de mi vida. Una experiencia sexual inolvidable.

En aquel entonces yo estaba en el colegio,en primero de secundaria. Todos los días en el colegio salíamos al patio a jugar y entre risas y carreras los chicos hablábamos de las chicas. Éramos muchos ya los que empezábamos a sentir atracción por las chicas de nuestra edad. Recuerdo cómo discutíamos sobre los culos de las chicas de la clase y cómo intentábamos verles las braguitas mientras jugaban en el patio a la comba. Ellas también empezaban a sentir algo por los chicos porque algunas ya empezaba a tontear con los chicos mas guapos del colegio.

Un día, todos los del equipo del colegio fuimos a jugar a balonmano a otro colegio de la ciudad. Jugábamos todos los fines de semana en un campeonato entre los colegios de la ciudad. Durante el calentamiento previo al partido, salió a la pista un grupo de chicas de nuestra edad a animar al equipo contrario. Ellos jugaban en casa y según vimos como atontados tenían unas animadoras bastante atractivas. Chicas de nuestra edad, adolescentes, algunas con un cuerpo ya en desarrollo bastante atractivas. Aún recuerdo la cara de tontos que tenían algunos de mis compañeros mientras miraban a esas chicas, vestidas con una falda de color azul y una camiseta corta roja. Yo me sentía atraído por alguna de ellas pero no estaba tan salido como mis compañeros por aquel entonces.

Era un buen día de primavera sobre las cinco de la tarde cuando se celebró el partido. Hacía bastante calor y no parábamos de sudar mientras corríamos dándolo todo por ganar aquel partido. Aunque jugué bastante bien en la delantera, marcando incluso cuatro goles finalmente mi equipo perdió. No pudimos hacer nada contra la superioridad del equipo contrario, quizás es porque nosotros no teníamos animadoras, quizás porque éramos peores.

Ya en el vestuario, mientras algunos aún hablaban de la suerte que habían tenido los otros o de lo comprado que estuviese el árbitro, mis colegas Javi y Pedro y yo empezamos a hablar de lo buenas que estaban las animadoras. Nos quedamos de los últimos hablando de las chicas mientras terminábamos de recoger nuestra equipación y ropa... cuando al salir del vestuario, vimos para nuestra sorpresa que algunas de las chicas animadoras aún estaban allí sentadas en las gradas, hablando y riéndose.

Las chicas era cuatro, recuerdo bien que eran bastante atractivas, guapas de cara y buen cuerpo pese a su edad. Estaban en las gradas junto a la puerta de los vestuarios de chicos. Parecían esperar a que saliésemos. Pedro, que nunca tuvo nada de vergüenza, se acercó a hablar con ellas. Se presentó y nos llamó para que nos acercásemos Javi y yo. Al acercarnos y hablar un poco pude ver que eran algo presumidas y arrogantes aunque he de decir que estaban aún más buenas de cerca. Se llamaban Marta, Julia, Vanesa y Natalia. Bastante espabiladas ya que pronto se hicieron con la situación. Ni siquiera Pedro sabía responderles a sus frases picantes y calientes. Recuerdo cómo estábamos los tres amigos callados y sonrojados frentes a aquellas chicas que parecían jugar con nosotros entre risas e indirectas. Al parecer les gustábamos y se habían quedado esperando a que saliésemos del vestuario. Una de ellas, Natalia, pensaba que habría otro chico con nosotros pero al ver que no decidió irse dejándonos allí a los tres chicos y las tres chicas. Al parecer yo le gustaba a Julia, a Vanesa le gustaba Pedro y a Marta le gustaba mi amigo Javi.

Estuvimos unos minutos hablando hasta que sin más rodeos Vanesa nos dijo que si les enseñábamos dónde estaban las duchas ya que estaban algo sucias y cansadas de animar al otro equipo con aquel calor. Muy cortado y sin apenas saber qué decir, Pedro cogió de la mano a Vanesa y adelantado al resto se dirigió a las duchas del vestuario. Al entrar en el vestuario, ellas dijeron que ya sabían dónde estaban las duchas. Nosotros, todavía bastante cortados, nos miramos mientras escuchábamos de fondo cómo hablaban y reían. Estaban planeando cómo realizarían su plan para jugar con nosotros. Lo cierto es que se las veía bastante cachondas con aquel juego que se traían entre manos.

En cuestión de unos minutos nos llamaron, diciéndonos que fuésemos desnudos porque ellas ya lo estaban. Nosotros con la idea de verlas denudas nos desnudamos y entramos a la zona de las duchas. Donde estaban ellas totalmente vestidas. Nos habían engañado como a tontos, y rápidamente empezaron a reírse cuando entramos totalmente desnudos y con una erección a medias de solo imaginárnoslas desnudas.

Tras taparnos con las manos y quejarnos por su engaño se acercaron y pidiéndonos perdón por su broma empezaron a insinuarse hablando de nuestros penes. Al parecer les gustó lo que vieron y se acercaron a cada uno de nosotros con cara de querer ver más. Para mí era algo totalmente nuevo, que una chica me tocara y más aún de una forma sexual, mientras me miraba el pene y mis testículos con cara de curiosidad. Conforme me tocaba podía notar cómo tenía una dura erección. Mi pene parecía bombear más sangre que nunca.

Mientras nos tocaban el pene y veían cómo estábamos aún cortados por la situación, se miraron las unas a las otras y acto seguido las tres se arrodillaron chupándonos la polla en la zona de las duchas. Podía escuchar cómo Javi gemía y se corría en apenas un minuto y cómo acto seguido lo hacía Pedro. Motivo por el que Vanesa y Marta empezaron a reírse de ellos y a meterse con ellos. Pese a que eran mis amigos y no me gustaba aquella actitud hacia ellos, mientras me la chupaban no pude decir nada para defenderlos y seguí allí con los ojos cerrados concentrado en aquella boca caliente y húmeda que parecía saber lo que hacía bastante bien.

Tras escuchar cómo Pedro insultaba a las dos chicas y estas escupir en una de las duchas abrí los ojos viendo cómo Pedro y Javi se iban de allí bastante enfadados. Yo, todavía concentrado en no correrme porque me encantaba como Julia movía la lengua, decidí ignorar el enfado de mis amigos y quedarme allí el máximo tiempo posible. De repente empecé a notar cómo eran varias las manos que tocaban mis piernas, y es que al abrir los ojos nuevamente pude ver a las 3 chicas tocándome mientras Julia seguía comiéndome la polla.

Sentí un escalofrío recorriéndome la espalda, recuerdo que gemí como nunca lo había hecho al masturbarme, mientras ellas me decían que lo estaba haciendo bastante bien, que sabía aguantar no como mis amigos. Empezaban a decirme lo guapo que les parecía y lo grande que tenía el pene para la edad que tenía entonces, que serían unos 13 centímetros.

Ya con los ojos abiertos y disfrutando de aquel momento vi cómo una de las chicas se quitaba el sujetador, era la que tenía más pecho y mejor culo, la que estaba más desarrollada. Acercándose a mi cara me pidió que le chupase los pezones, que aquello le encantaba. Estaba muy cachonda porque podía ver cómo las tres chicas tenían la mano metida en la falda, vi cómo se tocaban el clítoris por encima de las bragas mientras me chupaban y prácticamente me obligaban a hacer lo que querían. Llegué a sentirme su juguete, pero aquello me encantaba. Mientras le chupaba los pechos a una de ellas veía como las otras dos me chupaban la polla por turnos, me la agarraban y se la pasaban la una a la otra mientras reían y hablaban frases cortas en voz baja.

Yo no podía salir del asombro ante aquella situación que cada vez me gustaba más. Una de las chicas que me la estaban chupando se puso en pie y junto a la otra me enseñó sus pechos. Me dijo que si quería chupárselos tendría que besarla, a lo que no tardé en decirle que quería chupárselos. Me comió la boca con muchas ganas, tras lo que se retiró levemente y me dijo que si me gustaba como sabía el semen de mi amigo Pedro. La muy guarra me recordó que poco antes Pedro se le había corrido en la boca. Decidí no pensarlo mucho y seguir disfrutando por lo que le dije que me acercase el pezón. Allí seguía aguantando las ganas de correrme mientras Julia me pajeaba y me daba con la lengua cada vez mas rápido y les comía los pezones a las otras dos chicas. Parecían querer que me corriese rápido, pero inexplicablemente yo seguía aguantando, supongo que sería por la mezcla de placer con la vergüenza y sorpresa de la situación.

De repente y sin previo aviso, me corrí. Algo nuevo debió hacerme Julia con la lengua ya que de repente noté cómo soltaba toda mi leche en su boca. Tras lo que ella soltó una arcada. Sus amigas empezaron a reírse de ella. Julia entre tos y risas escupía mis semen en el suelo de las duchas. Las tres sorprendidas por lo que habían tardado en hacer que me corriese me dieron la enhorabuena mientras empezaron a vestirse. Yo me quedé desnudo apoyado en la pared, casi mareado por el gran orgasmo que había tenido y confundido por aquella situación. Pude ver cómo se iban del vestuario las tres chicas entre risas y comentarios.

Nunca olvidaré aquel momento ni aquel comentario entre risas de una de ellas a Julia diciéndole "Julia esta vez has perdido tú".

Desvirgando jovencitas en un pub
Sexo en los servicios de mi facultad
 

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