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en la playa con mi novia

Como cualquier pareja de enamorados, nos fuimos a a playa un día de fin de semana.  La playa esta con más gente que nunca.  casi no había donde colocarse y en el agua otro monto.   Mi novia estaba de lo más linda. Ella es blanca, medio rubia, buen cuerpo, lindas piernas, tetas proporcionales y lo más importante, es que yo la amo.   Nos protegimos con crema protectora y disfrutaba acariciando el cuerpo de mi novia y ella se dejaba acariciar aun en esas partes mas intimas que con recato acariciaba.

Luego de establecernos , nos fuimos al agua y nos adentramos más allá de donde la mayor parte de las personas disfrutan el juego con las olas.  Nosotros pasamos esa área y nos quedamos flotando en el área donde el oleaje se siente suave y sólo es un movimiento de agua que sube y te baja... y ahí estamos nosotros, jugando,  abrazándonos hasta que entre abrazo y abrazo, nos vamos quedan apegados uno al otro.  Ella se aferraba a mi y yo aferrado a ella.  Ella me deja acariciar sus nalgas y levanto una pierna para ponerla a nivel de mi cintura. ella sube la otra pierna y flota de espalda dejando me disfrutar de sus lindas tetas y acariciando sus nalgas, mientras la acomodo a mi verga, quien se manifestaba en estado de alerta máxima.  En esa posición saque mi verga que ya no tenía espacio en mi traje de baño y corrí la parte inferior del bikini de mi novia y poco a poco la fui penetrando mientras ella flotaba sobre el mar que la mecía como si fuera una cuna o un movimiento erótico de sexo.  Así estuvimos hasta que mi esperma quiso salir y fueron derrame de liquido seminal que se impulsaban como si tuviera una bomba que empujaba el semen a la vagina de mi novia.  Luego ella se incorpora y me abraza permaneciendo así estrechamente unidos, mientras la playa hervía de gentes que veíamos a la distancia...  Lo más exquisito, lo más hermoso fue disfrutar ese paseo con un sexo en el agua.   Luego de eso, que nos gustó tanto, lo hacíamos cada que que nos ibamos a la playa a tener sexo en el agua mientras flotamos.   Hoy ya tenemos 30 años de casado y cuando vamos a la playa nos vamos más allá de la línea de diversión de la mayoría de los bañistas para quedarnos a solas sobre el agua que nos deleita con su movimiento suave mientras nuestro erótico baile comienza con las caricias preliminares, mi esposa moviéndose suavemente posicionándose para la penetración, complementandose con el bello paisaje playero de montaña verdes, cielo celeste, palmas y muchos bañistas a lo lejos.   

MI HERMANA Y SU DOLOR DE CABEZA

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