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El Deseo

Carla tiene 22 años, pelo negro corto y moderno, piel blanca casi perfecta solo manchada por unas pequeñas pecas en su pequeña nariz, ojos oscuros e inquietos y un cuerpo curvilíneo que esconde muy bien bajo su ropa. Hace ya un par de meses terminó con un novio eterno que tenía desde los 14 años, decidió darle un corte definitivo antes de verse atrapada en una vida que no quería. Pensó que lo mejor era vivir sola y poder tomar sus propias decisiones, así que buscó un trabajo que le diera la independencia que quería, lo consiguió y pronto comenzó a trabajar para una gran empresa que por esos días inauguraba una nueva sede, la cual estaba ubicada en un antiguo edificio remodelado en el  centro de la ciudad.

Carla era de las más jóvenes en el puesto que consiguió, pero pronto hizo amistad con dos compañeras de otros departamentos, ellas eran un par de años mayor, de todas formas hicieron buenas migas pronto y almorzaban todos los días juntas. Una de ellas descubrió que podían escapar a la azotea y se lo contó a las otras, era el lugar perfecto para pasar el rato y fumar el cigarro de la tarde, así  por unos días subieron sin molestos intrusos ni sobresaltos, al quinto día escucharon voces y risas, al no saber de dónde venían dieron una vuelta, ya que era un lugar grande y no habían explorado se aventuraron a pesar que tenían poco tiempo, rodearon un cuarto destartalado donde por lo que parecía se guardaban trebejos, se acercaron un poco y al mirar por una ventana vieron que era ahí donde se cambiaban y bañaban  los obreros de la remodelación. Las tres se miraron y no pudieron evitar el morbo que les producía espiar a esos hombres mientras se arreglaban para salir de su jornada, y no es que fueran unos adonis con cuerpo de dioses, solo que la sensación de lo prohibido no las dejaba alejarse. Al cabo de unos minutos se miraron y salieron de ahí diciendo chistes algo vulgares a fin de quitarle importancia a lo sucedido, ni una confesaría en voz alta que en algún nivel se habían afectado por lo que habían visto.

Terminada la jornada las tres se despidieron en la puerta sin decir palabra de lo que habían visto y cada una tomó su camino. Carla no había podido dejar de pensar en esos hombres desnudos y jabonosos en toda la tarde, es que vio que uno de ellos sobresalía de los demás, era un hombre  de unos treinta y tantos años, alto, moreno, con buen cuerpo y un increíble largo y recto falo, manos toscas y brazos fuertes. Lo imaginó durante todo el camino a casa, mientras fingía mirar por la ventana del bus con los audífonos puestos, mientras su deseo iba creciendo.

Al llegar al pequeño departamento de un ambiente en el que vivía hacia poco más de un mes, cerró la puerta con llave y puso pestillo, cerro las cortinas y se tiro sobre la cama con la mente cargada de pensamientos deliciosos e impuros, sin mas cayó en un profundo sueño en el cual unas toscas manos recorrían su espalda desde el cuello sin prisa, hasta su trasero y lo amasaban firmemente, mientras con experticia se abrían camino hasta su vulva sin dejar de moverse ni un momento, entonces  un pulgar y un índice comenzaban a torturar ese pequeño punto placentero en el vértice de sus piernas, de pronto otro par de hábiles dedos entraban y salían de ella dilatándola sin prisa. La sensación era celestial, tanto que despertó abrazada a la almohada, con la respiración agitada y un poco descolocada sin saber bien donde estaba. Al  abrir bien los ojos se dio cuenta que se trataba de un sueño, uno  que sin lugar a dudas era el mejor que hubiera tenido en mucho tiempo, pensó en llamar a un amigo que tenia para este tipo de urgencias desde hace ya un par de años (con su novio el sexo nunca fue muy bueno), pero sintió que este placer tenía que ser solo de ella, además no quería explicar de dónde nacía la inspiración para tan divino momento.

Después de pensarlo un poco decidió tomar el asunto en sus propias manos, se sentía deseosa y sudorosa, tenía que hacer algo para calmarse. Recordó entonces que en su mesa de noche tenía guardada una cajita con un artilugio recargable que hace un tiempo le había regalado su mejor amiga, ella le juro que era lo último en ese tipo de cacharros y que de seguro con el no le haría falta ni un hombre (en esos días había terminado hace poco con su novio).

 Con algo de desconfianza lo sacó de su caja y sonrío al pensar que había jurado nunca usarlo, lo miro y le pareció un poco intimidante, además al encenderlo de movía y vibraba de una forma inquietante. Se desvistió lentamente como si lo hiciera para alguien mas, puso música Ad hoc, acomodó un par de almohadas de tal manera que al acostarse su pelvis quedara un poco elevada y expuesta. Al tocar su propia piel sintió que estaba ya húmeda y caliente. Se concentró un poco y pronto comenzó nuevamente a fantasear con ese cuerpo lujurioso que le había proporcionado tan delicioso sueño, mientras recorría su propio cuerpo comenzó a subir la intensidad, amasaba sus pechos y pellizcaba con destreza sus pezones provocándose a sí misma descargas que le erizaban la piel por completo, tomo a su nuevo mejor “amigo”, lo encendió y con decisión lo puso sobre su inflamado clítoris, al principio lo movió tímidamente, pero al ir incrementando el ritmo también crecía su placer, lo movía de adelante a atrás y de vuelta, el aparato ya estaba bien lubricado y su libido ya había llegado al techo, así que si mas lo introdujo lentamente en su apretada y húmeda intimidad. Sus caderas tenían vida propia para ese punto, se movía sin control, subía y bajaba y en cada movimiento podía sentir como se acercaba el ansiado orgasmo, sentía como la mano que sostenía el dildo estaba cada vez mas mojada y como se contraía por dentro mas rápido e intenso… al fin con un último movimiento estallo en mil pedazos con un gemido liberador. Ahora sabía bien donde buscar al objeto de su deseo.

 

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Comentarios (4)

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Siempre me ha encantado tu forma de escribir...

Invitado
Perla Author    Rolo
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Gracias , que bueno que te guste... esa es la idea, publicar y que le guste al quien lo lea

Comentario editado por última vez entre hace cerca de 2 semanas y Perla Author Perla
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Me encanta

Invitado
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Gracias

Invitado
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