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"Elementos encuadernados"
"Actividades Recientes"
  • EL TORMENTO Y EL EXTASIS (1)
    CAPÍTULO 1   A Laura la abandonó su marido a los seis años de casados, cuando ella frisaba en los treinta. Simplemente desapareció. No de la noche a la mañana, sino de la mañana a la noche, pues un día salió de casa para ir a trabajar y nunca más volvió. Luego supo que unos días antes de desaparecer se había despedido del trabajo a cambio de una indemnización de setenta mil euros. Laura quedó con dos hijos, de tres y cinco años, y con sólo los pocos euros que guardaba en casa, pues el hijo de tal de su marido había dejado tras de sí la cuenta bancaria más pelada que el culo de una mona, y las letras del piso al aire: “Arréglatelas tú para pagarlas, Laura, que yo me largo” parece que pensó e hizo.       Desesperada acudió a Marta, su buena amiga y vecina,...
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  • EL TORMENTO Y EL EXTASIS (2)
      CAPÍTULO DOS     “¡Métemela, por Dios, Juanjo, cariño mío; métemela, hermanito mío!” Esas palabras resonaban en el cerebro de Laura como mazazos, como cañonazos. Cañonazos, mazazos, que la demolían, la destruían por dentro ¡Dios mío, qué había hecho! ¡Qué estaba haciendo! ¡Qué estaban haciendo los dos, Juanjo y ella! ¡Somos hermanos y esto es contra Natura !   Se separó de Juanjo dándole un empujón que le hizo trastabillar y de milagro no lo lanzó al suelo, aunque de quedar sentado en la pista no se libró. Luego echó a correr hacia la salida, tapándose la boca con la mano y sollozando histérica. Juanjo se recompuso la ropa, se levantó y corrió tras ella.   La alcanzó cuando salían ya a la calle. Intentó abrazarla pero ella le rechazó casi con la misma violencia que antes le separara de ella.        Pero… Pero ¿Qué te pasa Laura?...
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  • EL TORMENTO Y EL EXTASIS (4)
      CAPÍTULO 4º   Entonces, ese cuerpo  casi inanimado que hasta entonces fuera Marta, esa especie de muñeco o robot parlante, recobró la vida. Aseguró el freno de mano, devolvió la palanca de cambios a punto muerto y giró el contacto, apagando motor y luces     Mario, de mí conoces muchas cosas, pero no todas. Nunca te dije, por ejemplo, que yo parí un hijo. Las violaciones de mi abuelo no fueron inocuas, y sí, parí un hijo. El mismo día, casi a la misma hora y en el mismo hospital donde tú naciste. A mi hijo no llegué a verlo, me lo robaron; mi madre y mi abuelo me lo robaron, para dárselo a Dios sabe quién. Seguro que su dinero sacarían. Pero yo no lo abandoné, yo lo quería, sin importarme cómo ni de quién lo concibiera. Era mi hijo, el hijo de mis entrañas, mi hijito querido…...
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  • EL TORMENTO Y EL EXTASIS (3)
      CAPÍTULO 3º   Al día siguiente, nos despertó la llamada de nuestro jefe, D. Justo, a eso de las nueve y pico de la mañana, alarmado porque ninguno de los dos habíamos acudido es mañana a trabajar. A esas alturas, para nadie en la oficina era un secreto que vivíamos juntos, en plan “pareja de hecho”, como por entonces, años 1986-87, ya se decía y se sigue diciendo hoy día a este tipo de relaciones de pareja, con su Registro Oficial y todo. D. Justo no llamaba para incomodarnos, ni mucho menos, sino porque, efectivamente, estaba alarmado, pues de buena tinta sabía nuestra responsabilidad como empleados suyos, en especial la de Marta, por lo que se temía nos hubiera sucedido algo grave, pues otra explicación a nuestra común ausencia no la encontraba   Le respondió Marta, y con toda su cara le dijo que no iríamos a trabajar ni ella...
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