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Maite regresó de orinar con una sonrisa diferente a la que se le suele quedar después de follar, lo cual interpreté como que seguía teniendo ganas de guerra. Yo ya tenía la polla bastante flácida, pero se me puso dura cuando vi lo que traía en sus manos y me explicó su finalidad. Traía un plug anal y, según me dijo, lo había comprado para ir adiestrando su culito.

¿Alguna vez os han puesto los cuernos? Yo creía que a mí no, pero eso cambió hace tiempo, justo cuando mi mujer me contó que se había follado a otro mientras éramos novios. La muy puta me lo dijo como si por no estar casados en aquella época fuese justificable que me pusiera los cuernos.

Según dice ella, sólo fue un par de veces. La verdad es que la entiendo, porque a los dos nos gusta mucho follar y en aquella época nos veíamos poco por temas laborales. Nos gusta tanto el sexo que, después de saber que me ha sido infiel, estoy por proponerle follar con más gente. Sexo en grupo, ya sabéis, pero bueno, todavía no lo tengo seguro –si pudierais echarme una mano os estaría muy agradecido-.