Si nos envías un relato con buena redacción, ¡lo publicaremos antes!

La conocí una tarde soleada en la que nada hacía presagiar la futura sesión de sexo intenso que tendríamos. Aquella tarde, el sol enviaba ya inclinados sus rayos de color dorado-atardecer, pintando todo aquello que me rodeaba con su brillo semejante al del oro, realzando toda belleza y contrastando la vivacidad de todas las flores que en maravillosas maceteras estabanContinuar leyendo »

Al despertar esta mañana aquellos labios tuyos que se movían sensualmente sobre mi piel, despertaron en mí un deseo de placeres intensos, que me desbordaron completamente. Tus manos traviesas se deslizaron por mi vientre con una lentitud que me quemaba, hasta que llegaron a su destino apretando suavemente mi orgullo, lo sentiste tan tuyo que recuerdo cómo tu boca seContinuar leyendo »

Sexo pecador, el mejor antídoto frente a fanáticos C. siempre ha odiado a esos religiosos que vienen a molestar los domingos en casa, su torpe forma de explicar a dios, sus frasecitas mal interpretadas de la Biblia, su auto convencimiento de tener autoridad moral sobre todos los que sean diferentes. Hace poco alguien fundó una iglesia de garaje en el barrio de C, y desde entoncesContinuar leyendo »

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Sé que estás ahí, curiosa con esos ojitos vivaces recorriendo cada letra, cada palabra mía. Hoy me acerco a ti como tantas veces, muy despacio rozando nuestras bocas,  mezclándose en alientos ardientes, mientras nos respiramos.

Vas a sentirme subiendo por tu espalda con la yema de mis dedos y con la punta de mi lengua; acaso al sentirlo experimentarás un escalofrío que te haga temblar.

Hummm! Tu  aroma me ha llegado muy adentro, casi puedo olerlo. Con caricias me envuelves, me pones inquieto cuando tus pechos se aplastan en los míos y entonces me acerco a tu oído para susurrarte: “voy a penetrarte duro hasta que mis huevos salten en tus nalgas, y cuando me chupes mi pene duro y carnoso vas a desear que te entre por esa vagina tan apretada que tienes“. Al escuchar eso, sentirás humedecerte acompañado de un cosquilleo intenso en todo tu cuerpo, desde tu sexo exquisito hasta los dedos de tus manos.

Veo tus ojos brillar, mientras me muevo en ti, con tu sonrisa abierta cálida, tan bella. No puedo apartar de tu rostro mi mirada, cada gesto que haces cuando entro en ti me enciende más.

Me muevo en ti avanzando y retirando, abrazándote con descaro, moviendo mi cuerpo contra el tuyo, abriéndote las piernas, apretándote más y más. Mientras te estremeces y gimes, nuestros cuerpos se sacuden como descargas y en esa lucha pasional nuestras bocas se juntan besándose otra vez.

Como en un baile nos movemos sedientos e imparables: yo empujando, tú empujando, ahogando nuestros gemidos en nuestras bocas… Yo llenándote por dentro y tú mojándome todo… así quiero que me sientas hoy, tan dulce, tan inquieto, tan deseoso de ti…