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Ozolagnia y flatofilia, parafilias de olores

En el post de hoy comentaremos brevemente en qué consisten varias parafilias basadas en los olores, concretamente la ozolagnia y flatofilia. Como ya sabes, las parafilias son esos amores algo atípicos que podemos llegar a sentir por cosas poco convencionales. Pues bien, en esta entrada de nuestro blog de sexo hoy vas a conocer un par de parafilias que, como no podía ser de otra manera, te dejarán con la boca abierta. Si no te quedas con la boca abierta, lo más seguro es que “padezcas” estas parafilias, en cuyo caso al menos aprenderás cómo se llaman -si es que no lo sabías ya, claro está-.

Hoy vamos a tratar de hablar sobre algunas parafilias de la familia del aire, por así decirlo.

Y es que el aire tiene múltiples propiedades, pues no sólo nos acaricia y nos estimula el sentido del tacto, sino que también ayuda a propagar el sonido y…los olores, estimulando así nuestro sentido del olfato.

En efecto, los olores pueden ser causantes del placer. Y cuando hablamos de olores nos referimos a olores fuertes, olores de cualquier tipo, olores agradables y desagradables -según para quién…-. Este tipo de placer, cuando es producido de una manera irrefrenable, o cuando lo buscamos como si en ellos nos fuera la vida –más o menos-, podemos considerarlos como una parafilia. Las dos parafilias más comunes en este sentido son ozolagnia y flatofilia. Ahora bien, ¿qué son la ozolagnia y flatofilia?

Ozolagnia y flatofilia, dos parafilias de narices

Así pues, si te excitas cuando te quitas los calcetines, o cuando estas comiendo queso añejo, o cuando pasas por al lado de una cañería, considérate un ozolágnico, de ozolagnia, que no es ni más ni menos que la excitación por los olores fuertes. Claro que por olores fuertes podemos entender una amplia gama de olores desagradables o molestos, que no tienen por qué ser necesariamente apestosos… aunque al parecer los ozolágnicos sienten predilección por estos.

Si eso te parece raro, entonces no padeces ozolagnia, aunque esa no es ni de lejos la parafilia más rara. Por ejemplo, oír un pedo suele provocarnos risa, sobre todo si no estamos cerca, claro; pero si estamos con una persona flatulenta y nos gustan sus flatulencias, o incluso si nos gustan nuestras propias ventosidades… entonces somos unos auténticos flatofílicos, pues padecemos flatofilia, o atracción por el olor de los gases intestinales propios o de la pareja. Ojo, han de ser flatulencias, o lo que es igual: pedos.

 

Esperamos que a partir de ahora sepas decir a tus amistades qué son ozolagnia y flatofilia, y que sepas reconocer si padeces alguna de estas dos curiosas parafilias de olores.

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